Daniel Hadad analizó a Milei: elogió la firmeza fiscal, pero advirtió que “la clase media es la más golpeada”
El día después del ajuste
Consultado sobre qué debe ocurrir una vez ordenada la macroeconomía, Hadad fue categórico: “El equilibrio fiscal es una condición necesaria, pero no suficiente”. A su entender, el saneamiento de las cuentas no alcanza por sí solo. “El ajuste por sí solo no genera riqueza; lo que genera riqueza es la inversión, la producción y el empleo genuino”, sostuvo.
En ese punto, enumeró las condiciones que considera indispensables para pasar de la estabilización al crecimiento: “un marco normativo previsible, seguridad jurídica y una apertura inteligente al mundo” que impulse al capital a radicarse en el país. Y cerró con una advertencia sobre los tiempos sociales: “Si te quedás solo en el rigor fiscal y no pasás a la fase de crecimiento, el costo social se vuelve insostenible”.
Menem, el espejo de Milei
El análisis también incluyó una comparación con Carlos Menem, a quien Hadad ubicó como una referencia del propio Presidente. “Milei es un gran admirador de Menem”, señaló, aunque marcó una diferencia de estilo: recordó que el riojano “tomaba mucho más riesgo” y no temía sentarse a negociar con quienes pensaban distinto, mientras que al actual mandatario lo describió como alguien “más cerrado, más en su mundo, más intelectual” y “obsesionado con temas económicos”.
Los ciclos: qué le reconoce a Milei y qué al kirchnerismo
Hadad también repasó los ciclos políticos recientes y buscó equilibrar la balanza. Del primer kirchnerismo dijo que “se suele rescatar la reconstrucción de la autoridad presidencial tras la crisis del 2001 y los superávits gemelos iniciales”, aunque consideró que ese proceso “derivó luego en un modelo de sobreintervención estatal, aislamiento y un deterioro institucional severo”. Sobre Milei, en cambio, sostuvo que “se le reconoce la audacia para romper el statu quo tabú del déficit fiscal” y haber instalado en el debate masivo “ideas de libertad económica que antes eran marginales”, aunque con “el reto persistente de la sostenibilidad social y política”.
Malvinas y la oportunidad que ve para la Argentina
En materia de política exterior, Hadad defendió una mirada de largo plazo sobre las Islas Malvinas. Calificó el reclamo como “irrenunciable y constitucional”, pero pidió una estrategia “inteligente y constante”, sin subordinar “una política de Estado de esa magnitud a los vaivenes o arrebatos ideológicos del gobierno de turno”.
De cara al futuro, se mostró optimista sobre el lugar de la Argentina en el nuevo mapa global. Sostuvo que la reconfiguración geopolítica y los conflictos en Europa y Oriente Medio dejan al país en “una posición privilegiada”, porque “el mundo demanda alimentos, energía, gas, litio y minerales críticos”. Si se ordenan las variables y se garantiza seguridad jurídica, planteó, hay una chance de desarrollo exportador “como no la tenía desde hace un siglo”.
“La democracia vino para quedarse”
Ante la observación de que los países que viran hacia una matriz minera o petrolera suelen tener democracias más débiles, Hadad descartó ese riesgo para la Argentina. “La democracia en la Argentina es algo que vino para quedarse”, afirmó, y lo atribuyó a un consenso social afianzado con los años. Como prueba, señaló que ya nadie discute la legitimidad de los comicios: “Pasan los años y nadie dice ‘esta elección fue un fraude’, nadie te dice ‘acá me robaron la elección'”, y remarcó que hasta la propia clase política acepta las reglas del sistema.
Grupo Crónica.

