De los comedores comunitarios a las fábricas: Detroit refleja la crisis del costo de vida a días de las elecciones en Estados Unidos
Detrás de una puertita roja en la parte trasera de una iglesia en Detroit existe un mundo sumergido, muy lejos de las columnas corintias y los techos con ribetes dorados del salón de baile que construye Donald Trump en la Casa Blanca. La puerta se abre y una estrecha escalera desciende hacia un subsuelo donde funciona un comedor comunitario en el que decenas de personas se aglutinan en mesas de plástico y reciben en envases descartables un cucharón de sopa de frijoles, un sandwich, algunas cookies. Quizás lo único que coman en el día.
A algunos se los ve dormidos sobre la mesa, otros conversan en voz baja. A pocos metros existe un servicio de duchas y lavadero de ropa gratis, una bendición para los que no tienen nada. En este rincón de Detroit, la ciudad más importante de Michigan, en la frontera de Estados Unidos con Canadá, unas 100 personas comen todos los días gracias al trabajo de la organización Manna Community Meal.
El número de los que transitan por ese espacio solidario en la Iglesia Episcopal San Pedro creció un 25% en el último año, señala el líder de la misión, Jeff DeBruyn. “Probablemente la mitad de ellos viven en la calle, y otros tienen un hogar, pero quizás sin cocina o acceso a alimentos. Otras personas pueden tener casa, pero no suficiente dinero para comprar comida”, explica a Clarín.
Buena parte de los que asisten al comedor tiene algún tipo de trabajo, pero en los últimos tiempos el sueldo no alcanza. El costo de los alimentos, el combustible y la salud se ha disparado este último año por la guerra en el Golfo y las tarifas que impulsó el gobierno de Trump y que encarecieron productos básicos como carne, pan y frutas.
En Michigan la inflación sobre alimentos pegó incluso más fuerte que en otros lugares del país. Foto Paula LugonesEl costo de vida es la preocupación más relevante de los estadounidenses a la hora de votar el 3 de noviembre. Se eligen legisladores nacionales y gobernadores y, aunque Trump no figura en ninguna boleta, se considera un referéndum clave para la gestión de Trump. El 67% cree que la inflación será el tema más decisivo a la hora de decidir su voto.
En Michigan la inflación sobre alimentos pegó incluso más fuerte que en otros lugares del país. Hay casos surrealistas: en un supermercado de las afueras de Detroit, esta corresponsal vio manzanas a 1,99 dólares. Cada manzana. Y una cebolla, también por unidad, 1,49 dólares. Un bife, que estaba en oferta, se ofrecía a 15 dólares. Pero se ven cortes individuales de mejor calidad por 25 dólares. Por eso muchos ya prefieren cadenas mayoristas o negocios como Dollar Tree, que es una especie de “todo por un dólar”, una empresa que suele florecer con la crisis y en la que las ganancias crecieron un 7% en lo que va del año.
“La plata no alcanza”, es lo que Clarín escuchó decenas de veces en este estado, una réplica de lo que sucede en todo Estados Unidos y que afecta no solo a los sectores más humildes sino también a la clase media, que vive cada vez más con lo justo y que vio incrementar la inflación anual a un 3,7% el mes pasado, impulsada sobre todo por el aumento del combustible, la energía y los alimentos. La carga familiar creció también porque, para frenar la suba de precios, la Reserva Federal subió las tasas de interés y así encareció los créditos de tarjetas, viviendas y autos.
“La plata no alcanza”, es lo que Clarín escuchó decenas de veces en Michigan. Foto Paula LugonesUna investigación del Poverty Solutions de la Universidad de Michigan revela datos preocupantes en la primera potencia económica mundial: casi el 40% de los habitantes de Michigan tienen dificultades para cubrir sus necesidades básicas (aunque sea gente con trabajo no pueden ahorrar o sufren si surge algún gasto extra), y alrededor del 13% vive por debajo del umbral federal de pobreza, que significa que un hogar de tres personas gana menos de 27.320 dólares al año. El estudio no llega a incluir los meses más recientes, cuando trepó la inflación, afirma Amanda Nothaft, directora del programa.
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Aumenta el costo de vida en Michigan
La desaprobación de la gestión de Trump alcanza el 60%
En el comedor comunitario Eric, de 59 años, retira una bandeja con dos sandwiches de pan lactal y un pote de sopa de frijoles. Cuenta que tiene sus pulmones enfermos y que meses atrás sufrió un infarto que lo dejó con una deuda de salud de 50.000 dólares. Trabaja de delivery, pero no le alcanza. Dice que va a votar por los candidatos demócratas la semana próxima: el senador Abdul El Sayed y la gobernadora Jocelyn Benson. “Trump merece un castigo porque la economía está cada vez peor”, afirma.
Michigan es un estado que tradicionalmente oscila entre demócratas y republicanos, pero que en 2024 votó por Trump. Ahora es clave en la carrera para que los demócratas puedan recuperar el Senado con el aporte de El Sayed, que podría ser elegido el primer senador musulmán de la historia de Estados Unidos. Como en todo el país, aquí se habla del bolsillo.
La Universidad de Michigan revela datos preocupantes en la primera potencia económica mundial: casi el 40% de los habitantes de Michigan tienen dificultades para cubrir sus necesidades básicas. Foto Paula LugonesJohn es un electricista que acaba de comprar artículos de limpieza en Dollar Tree, en un barrio en las afueras de Detroit. “Yo no me puedo quejar porque tengo un buen trabajo. Pero incluso para mí todo está más caro, más difícil. No hay buenos sueldos. Te pagan poco y todo sube. Es duro vivir ahora. Yo culpo a Trump por eso: él miente, habla mucho y no hace nada. Yo no lo voté, pero ahora menos: voy a votar a cualquiera que no sea republicano”, afirma.
Gweendell Mitchell dice ser demócrata de toda la vida. “La gente está sufriendo. Es una vergüenza tener que decidir si comprar comida o poner nafta. Todo está más caro. Yo no como mucha carne, pero ahora no puedo pagar un bife o cosas que antes compraba. Mucha gente se arrepintió de votar hace dos años por Trump porque él dijo que iba a hacer muchas cosas y no hizo nada. Nadie te va a decir que las cosas están mejor. Estamos pasando momentos muy difíciles en este país”, agrega.
La popularidad de Trump ha caído y hoy tiene un 60,4% de desaprobación de su gestión, el pico más bajo de su mandato, según promedio de sondeos de RealClearPolling. El 70% rechaza su manejo de la inflación. Son cifras duras a una semana de las elecciones.
En los últimos tiempos, el presidente ha intentado algunas medidas para paliar el precio del combustible, como importar diésel de Rusia. Otra fue promocionar estaciones de servicio con precios más bajos en lugares desfavorecidos, supuestamente una iniciativa comercial privada que recibió el impulso de la Casa Blanca, aunque no está claro cómo se sostienen económicamente esos precios.
En un barrio de casas tapiadas de Detroit y donde es habitual ver grupitos de adolescentes reunidos en las esquinas pese a ser horario escolar, se levanta una de esas estaciones de servicio bautizadas “Freedom Fuel”, pintada con decenas de banderas estadounidenses, barras y estrellas. Ofrece un galón (3,8 litros) de nafta común a 3,99 dólares, cuando el promedio en Michigan es de 4,8. Hace un año, el promedio era de 3,10.
“Vengo acá a cargar nafta más barata”, dice Stanley, un jubilado de 72 años a Clarín. Acá sale unos centavos menos que en la mayoría de las estaciones de servicio. No sé cuánto va a durar, pero no está mal”.
Dearborn, Michigan, Estados Unidos. Foto Paula LugonesStanley votó por Trump en 2024 y la semana que viene elegirá a los candidatos republicanos. “No digo que Trump sea perfecto, él a veces dice cosas estúpidas, pero más allá de todo, está bien”. Consultado sobre el costo de vida, admite que “la nafta está subiendo, es difícil comprar comida. Cuando sube el diésel, por supuesto que todo va a subir porque los camiones traen la fruta, las verduras y todo”.
También admite que el presidente cometió un error de cálculo con el cierre del estrecho de Ormuz. “Pero ¿qué podemos hacer hasta que haya algo de control sobre la situación en Oriente Medio? Esto seguirá”, afirma.
El jubilado dijo que todavía cree en el magante. “Algunas cosas que dice o hace no coincido, pero más allá de todo lo prefiero a él antes que a los demócratas. No creo en el aborto, no creo que si un niño nace hombre o mujer quiera cambiar de sexo. Los demócratas quieren aumentar los impuestos constantemente y eso afecta a la gente como yo”.
En otro lado de la ciudad conocida como “la capital mundial del automóvil”, los empleados de la planta Factory Zero, de General Motors, que fabrica vehículos eléctricos como el Hummer, el Silverado Sierra y el Cadillac, salen apurados luego de al menos 8 horas de trabajo. Uno de ellos es Chris Viola, tercera generación de trabajadores automotrices en Detroit.
Viola, que es miembro del sindicato automotriz Local 22, describe a Clarín un incierto panorama de la que alguna vez fueron pujantes empresas y que hoy se ven impactadas por algunas de las políticas de Trump. Por un lado, los aranceles que golpean al sector y por el otro la quita de subsidios a los consumidores de autos eléctricos, un rubro que se desarrollaba en tiempos demócratas.
“Desde hace dos años diría que la fábrica está peor. Antes ganábamos unas dos veces y media de lo que ganamos ahora. Hemos tenido un cambio desde 2024 y hay menos horas extra. Así que sí, definitivamente estamos sintiendo los efectos de la política y de la economía mundial en general”, cuenta Viola.
A días de las elecciones del 3 de noviembre, los estadounidenses llegan a las urnas en un clima de pesimismo por la situación económica. Foto Paula LugonesRespecto de los aranceles dijo que “algunos específicos pueden funcionar. Pero el método general de Trump para arancelar la industria del automóvil ha sido un desastre para nosotros. Ha sido muy negativa en cuanto a nuestra relación con Canadá, que está justo al otro lado del puente. Tengo amigos allá y sienten hostilidad de EE.UU. Y, como ellos, las empresas también lo sienten. Así que nuestras peleas entre Canadá y EE.UU. no han sido de ninguna ayuda, han sido terribles”.
Mucha gente aquí en Michigan votó por Donald Trump hace dos años. ¿Qué se escucha ahora entre los obreros automotrices?
Dearborn, Michigan, Estados Unidos. Foto Paula Lugones“Sin duda el presidente tiene muchos simpatizantes en la industria del automóvil y en Michigan. Pero la gente está viendo cómo suben los precios de las cosas. Y los precios de la nafta son astronómicos en comparación con 2024 o 2025. Así que la gente en general está infeliz. Algunas personas están contentas, pero diría que, en general, creo que la mayoría está infeliz”, arriesga.
La sensación en Michigan es similar a la del resto de los Estados Unidos. A días de las elecciones del 3 de noviembre, los estadounidenses llegan a las urnas en un clima de pesimismo, frustración política y preocupación económica. Según una encuesta de AP-NORC publicada el 15 de octubre, ocho de cada diez votantes reclaman cambios sustanciales o una transformación completa de la manera de gobernar el país, mientras que apenas el 10% se declara optimista sobre la situación política.
La economía (85% de los votantes) y el costo de vida (84%) es lo que más preocupa. El malestar también se refleja en la confianza del consumidor, cuyo índice cayó en octubre a 48 puntos, el segundo nivel más bajo de su historia.
En este panorama, los candidatos demócratas, en Michigan y todo EE.UU., buscan sacar provecho para retomar el control del Congreso y sumar gobernadores, mientras los republicanos luchan por reconquistar el entusiasmo que parece golpeado.
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