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Despertó a un oso polar con la sirena de un barco y fue multado con más de US$5.000 en Noruega

El episodio ocurrió en Svalbard, donde la legislación protege especialmente a los osos polares

Un hombre fue multado con 50.000 coronas noruegas, equivalentes a unos US$5.255, luego de utilizar la sirena de niebla de una embarcación para despertar deliberadamente a un oso polar que se encontraba durmiendo en la costa del archipiélago de Svalbard, en el Ártico noruego.

El caso fue informado por el gobernador de Svalbard el 13 de agosto de 2026. De acuerdo con el comunicado oficial, el incidente ocurrió a comienzos de agosto, cuando una embarcación navegaba por Lomfjorden, en el estrecho de Hinlopen, en el sector noreste del archipiélago.

Vieron al animal descansando y activaron la bocina

Según el reporte de las autoridades, los ocupantes de la embarcación observaron a un oso polar que dormía sobre tierra firme. En ese momento, una de las personas a bordo utilizó la sirena del barco.

El sonido despertó al animal, que posteriormente se desplazó hacia otro lugar. La autoridad de Svalbard determinó que la acción había sido intencional y que constituyó una perturbación innecesaria del oso polar.

La identidad y la nacionalidad de la persona sancionada no fueron difundidas públicamente.

Una multa prevista por la legislación ambiental

El gobernador de Svalbard aplicó una multa de 50.000 coronas noruegas por infringir el artículo 30 a, primer párrafo, de la Ley Ambiental de Svalbard. La persona involucrada aceptó la sanción y realizó el pago.

La legislación de la región establece que está prohibido perturbar, atraer o perseguir innecesariamente a un oso polar, una normativa diseñada para reducir las interacciones entre las personas y estos animales en su hábitat natural.

Medios internacionales situaron el valor de la sanción en aproximadamente US$5.255, aunque la conversión puede variar según el tipo de cambio.

Svalbard y la protección de los osos polares

El archipiélago de Svalbard se encuentra en el océano Ártico, aproximadamente a 1.000 kilómetros del Polo Norte. Es uno de los territorios donde los osos polares viven en libertad y cuenta con estrictas normas destinadas a protegerlos.

Las regulaciones actuales establecen, entre otras medidas, que las personas deben mantenerse a una distancia mínima de 300 metros de los osos polares, mientras que entre el 1 de marzo y el 30 de junio la distancia mínima asciende a 500 metros. Si una persona descubre un oso a corta distancia, debe retirarse.

La protección no se limita a evitar ataques o situaciones de riesgo. También busca impedir que las actividades humanas alteren innecesariamente el comportamiento natural de los animales.

Una advertencia para quienes visitan el Ártico

El caso funciona además como una advertencia para turistas y operadores de embarcaciones que recorren Svalbard con el objetivo de observar fauna salvaje.

La posibilidad de encontrar un oso polar en libertad constituye uno de los principales atractivos de las expediciones al Ártico, pero las autoridades noruegas establecen límites claros sobre la manera en que los visitantes pueden interactuar con los animales.

En este episodio, la persona no utilizó la sirena ante una situación de emergencia o peligro marítimo. Según la investigación de las autoridades, la bocina fue utilizada después de que los ocupantes divisaran al oso descansando, por lo que la acción fue considerada deliberada y sin justificación.

El mensaje de las autoridades es claro: observar a la fauna ártica no implica intervenir en su comportamiento. En Svalbard, una acción aparentemente breve —como hacer sonar una sirena— puede constituir una infracción ambiental y terminar en una importante sanción económica.

 

Despertó a un oso polar con la sirena de un barco y fue multado con más de US.000 en Noruega

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