El chileno Carrasco vive un sueño
Sebastián Carrasco todavía intenta comprender todo lo que le ocurrió en los últimos meses. Llegó a Gimnasia de Comodoro con el objetivo de ganarse un lugar en la LNB, pero terminó protagonizando una historia que ni siquiera él imaginaba: fue campeón con el “Verde”, elegido Jugador Más Valioso de las Finales y se convirtió en una de las grandes figuras de la temporada.
El base chileno fue determinante durante toda la postemporada, especialmente en los momentos de máxima tensión. Cuando los partidos ingresaban en los minutos decisivos, apareció para conducir al equipo, anotar puntos importantes y asumir la responsabilidad de los lanzamientos más difíciles.
Su personalidad competitiva y su capacidad para responder bajo presión contribuyeron a que Gimnasia alcanzara el segundo título de su historia.
Sin embargo, más allá de las estadísticas, de los reconocimientos y de los elogios, Carrasco eligió quedarse con una sensación mucho más profunda: la de estar viviendo algo que parecía imposible cuando comenzó la temporada.
“Es un sueño, la verdad. Se veía lejano en un comienzo, pero con el trabajo y con las ganas de seguir avanzando y de ir jugando mejor cada día, lo conseguimos”, expresó apenas consumada la consagración.
La frase resume perfectamente el recorrido de un jugador que llegó a Comodoro sin imaginar que pocos meses después estaría levantando el trofeo más importante del básquetbol argentino. El propio Carrasco reconoció que jamás se había planteado un escenario semejante.

“Pienso en todos los años de esfuerzo. Yo vine acá, la verdad, a ver qué pasaba. Nunca pensé que iba a pasar esto. Uno obviamente tiene muchas ganas de hacerlo bien y de trabajar, pero si me decían que íbamos a ser campeones y que además iba a ganar el MVP, no lo hubiera creído”, confesó.
A pesar de haber sido distinguido como el mejor jugador de las Finales, el armador insistió en destacar el trabajo colectivo por encima de cualquier reconocimiento individual.
“Estoy muy contento porque los premios personales pasan a segundo plano. Obviamente, estoy feliz, pero lo más importante fue lo que logró el equipo”, señaló.
También valoró el respaldo que recibió durante toda la temporada y el ambiente que encontró dentro de la institución. “Todos los jugadores, el cuerpo técnico y la dirigencia tuvieron mucho que ver. Siempre nos trataron muy bien y no nos faltó nada. Este grupo estaba formado por muy buenas personas que querían trabajar todos los días y creo que eso nos hizo ganar este título”, afirmó.

Su actuación durante los playoffs reflejó una de las características que mejor lo definen: nunca le escapó a la responsabilidad. Cuando los partidos estaban en juego, pidió la pelota y asumió el protagonismo. “La decisión es tomar el tiro. Errarlo no me afecta para nada. Si lo tengo que tomar de nuevo, lo voy a hacer”, aseguró.
Hoy, con el trofeo de campeón en sus manos y el premio al MVP de las Finales en su currículum, Carrasco disfruta de uno de sus mejores momentos de su carrera. Después de años de sacrificios, entrenamientos y desafíos, el base chileno encontró en Comodoro Rivadavia un lugar que nunca olvidará.
“Es una locura. Esto es el esfuerzo de todos los años que he hecho, de todos los sacrificios. Hoy toca disfrutar porque es algo increíble”, concluyó.
Y mientras el festejo de Gimnasia continúa, Carrasco sigue intentando despertar de un sueño que, por ahora, parece no tener final.

