El misterio de la espía que sacude a la OTAN: cómplices, alarmas falsas y un programa de IA en riesgo
¿Una espía china en el corazón de la OTAN? Eso es lo que temen los servicios secretos y la Justicia belga.
Claire Zhang, de nombre real Biwei Zhang, de entre 30 y 33 años, canadiense de origen chino, llegó al SHAPE (el cuartel general militar de la OTAN en Mons, Bélgica) como becaria en julio de 2025, hace poco más de un año. Una pasante más entre decenas, como cada año.
Su estadía en el SHAPE, cerca del despacho del general Alexus Grynkewich, comandante supremo de las fuerzas de la OTAN en Europa, pasó oficialmente sin pena ni gloria hasta que el 23 de julio pasado el servicio secreto belga se personó en las instalaciones para registrar su oficina mientras otro equipo registraba la vivienda de Zhang en Mons.
Al día siguiente fue detenida. La Justicia belga la acusa de espiar para un tercer país y de participar en una organización criminal. Desde entonces está en prisión.
El diario belga ‘Le Soir’, el que mejor ha contado la historia, revelaba este viernes que se empezó a sospechar de Zhang, informática e ingeniera especializada en inteligencia artificial y sistemas de ciberseguridad, porque preguntaba a sus superiores constantemente sobre seguridad cibernética. Y porque se fueron recogiendo indicios que mostraban que no era una becaria más, como cuando se encontraba en lugares en los que no se suponía que debía estar o con documentos que no eran esenciales para su trabajo.
En la OTAN se funciona de puertas adentro con un mecanismo que se llama “need to know” (necesidad de saber). Los empleados sólo acceden a los documentos que necesitan para su trabajo.
La unidad de contrainteligencia y seguridad militar del SHAPHE había preparado una primera nota sobre Zhang en febrero pasado en la que detallaba comportamientos sospechosos, entre ellos que preguntaba habitualmente a sus colegas de trabajo sobre las consecuencias de saltarse los protocolos de seguridad.
El 21 de abril del año pasado fue detectada cerca de la oficina de Grynkewich justo en el momento en el que se activó una alarga que provocó la evacuación de los edificios. La oficina de Grynkewich es una de las secretas y sensibles de Europa. El comandante supremo es el último responsable de preparar los planes secretos de la Alianza Atlántica y de dirigir las tropas aliadas en la eventualidad de un ataque ruso.
La contrainteligencia de la OTAN alertó al servicio secreto belga y a las autoridades canadienses, que aceptaron estrechar la vigilancia que llevó a su detención. De ser declarada culpable se arriesga a una pena de prisión de 15 años.
Pero la historia ha ido tomando en los últimos días otro carácter que puede hacer que la crisis sea aún más grave. Según ‘Le Soir’, los servicios belgas que investigan el paso de Zhang por la OTAN creen que la becaria pudo tener cómplices en la organización porque descubrieron que mientras estaba detenida y sin acceso a dispositivos como celulares o ordenadores, alguien cambió algunos datos de sus dispositivos, como contraseñas de acceso a sus cuentas en redes sociales.
Las sospechas de que tuviera cómplices internos se deben también a que todavía hoy, meses después del 21 de abril, nadie ha podido saber quién activó la alarma aquel día, lo que provocó la evacuación de los edificios y que Zhang pudiera acercarse al despacho del comandante supremo.
Ahora se supo también que la vivienda de Zhang en Mons, que había sido revisada por los servicios secretos belgas, sufrió una intrusión poco después. Los investigadores no descartan la presencia de agentes de otro servicio secreto.
En la OTAN estos días el escándalo hace que nadie hable, pero una fuente que ha seguido la investigación desde el cuartel general en Bruselas asegura que hay que tener en cuenta que en el SHAPE es donde está instalado ‘Maven’, el programa de inteligencia artificial militar de Palantir que OTAN usa experimentalmente y que desplegó en unas maniobras militares en junio en Polonia, a las que consiguió ser invitada la propia Zhang.
Ese programa es la apuesta de la OTAN para hacer frente a la inteligencia artificial militar china.
En la OTAN también señalan a Canadá, porque las acreditaciones de seguridad las concede a sus nacionales cada Gobierno, no la propia OTAN. En Bruselas se preguntan por qué Canadá entregó una credencial de seguridad para la OTAN a pesar de sus orígenes chinos y, sobre todo, a pesar de que en 2019 se declaró culpable de haber cometido fraude al enviar dos candidaturas distintas para trabajar en la Agencia de Servicios Fronterizos de Canadá usando una identidad falsa. China niega tener relación alguna con la joven.

