El Papa reacciona enérgicamente contra los rebeldes lefebvrianos y abre las puertas a los sacerdotes que no se suman al cisma
El dicasterio vaticano de la Doctrina de la Fe, cuyo “ministro” es el cardenal argentino Víctor Fernández, está enviando a los obispos de todo el mundo una comunicación con “lo que debe ser hecho” para volver a acoger en la Iglesia a los que decidieron dejar la Fraternidad San Pío X tras la ordenación cismática de cuatro obispos el jueves, que llevaron “ipso facto” a la excomunión de los elegidos y de los dos oficiales que los consagraron.
El Papa León XIV demuestra que decidió tomar una enérgica iniciativa contra los rebeldes. La decisión prevé que el sacerdote que ha decidido dejar la Fraternidad Sacerdotal San Pío X y está dispuesto a aceptar el Concilio Vaticano II, debe “encontrar un Ordinario” (obispo diocesano o superior mayor de los Institutos religiosos) dispuesto a acogerlo “ad experimentium”.,
El sacerdote deberá “escribir con su propio puño un carta al Santo Padre, en la cual se presenta y pide la remisión de las censuras en que ha incurrido, o habiendo estado ordenado válidamente, haya entrado sucesivamente a formar parte de la Ferternidad Sacerdotal San Pío X”.
Además, deberá acompañar el certificado de ordenación del sacerdote, firmado y fechado, “la profesión de fe a la Fórmula de Adhesiones”.
Se trata de un documento que sintetiza los contenidos de la fe católica y de la Fórmula de Adhesión con la cual el sacerdote promete fidelidad al Papa, “empeñándose en no atacar públicamente al pontífice y a su magisterio”.
Apenas recibida la documentación del Ordinario, el Dicasterio del cardenal argentino Fernández autorizará a acoger y “por un periodo de prueba de al menos un año y no más de tres, al término del cual se procederá a su incardinación”.
El proceso de reconciliación con el Papa y la Iglesia se extiende también a los fieles laicos que adhirieron formalmente o frecuentan la Fraternidad Sacerdotal San Pío X y que “piden entrar en la plena comunión con la Iglesia”.
La situación debe ser evaluada “caso por caso”, dispone el anuncio de este viernes.
El eventual procedimiento a seguir para los laicos de la Fraternidad a los que ha sido impuesta una pena y que piden entrar en la plena comunión con la Iglesia católica “implica un acto formal de plena adhesion a la doctrina y obediencia a la jerarquía católica”.
Las nuevas disposiciones establecen que “no son de retener imputables laicos que hayan frecuentado la Fraternida solo por motivos litúrgicos o espirituales, asi como laicos que no rechazan el Magisterio o la autoridad del Romano Pontifice.
Estos laicos, para regular su situación deberán dirigirse “a un sacerdote en plena comunión, con la decisión de no frecuentar en el futuro la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X”.
Es insólito el anuncio de estas medidas de tanta importancia, que revelan la voluntad del Papa, el cuerpo de cardenales y los obispos de todo el mundo de imponer rápidas investigaciones y medidas “profundas y eficaces” para aplicar de inmediato en caso de estas serias infracciones, para acoger nuevamente a religiosos y fieles que pidan ser acogidos plenamente en la Iglesia, a partir de un reconocimiento pleno de la autoridad del Sumo Pontífice.
La rapidez y la vastedad de las medidas dan la impresión de una decisión del Papa de demostrar su voluntad de reaccionar de inmediato contra acciones que buscan afectar sus poderes.

