El riesgo país llegó a los 765 puntos y complica el plan del Gobierno para financiar la deuda
El costo de financiamiento de la Argentina volvió a quedar bajo presión. El riesgo país trepó a 765 puntos básicos el lunes, luego de una jornada marcada por la caída de los bonos argentinos y la reacción negativa de los mercados al resultado electoral de Brasil. El indicador alcanzó así su nivel más alto en aproximadamente un año.
La suba representa un nuevo desafío para el programa financiero del Gobierno de Javier Milei, que busca conseguir dólares para afrontar los vencimientos de deuda de 2026 y 2027. Con tasas más elevadas, la posibilidad de emitir bonos en moneda extranjera se vuelve más costosa y pierde atractivo para el equipo económico.
El movimiento de los mercados brasileños tuvo un impacto directo sobre los activos argentinos. Sin embargo, el deterioro no comenzó con las elecciones del país vecino: durante las últimas semanas, el riesgo país ya mostraba una tendencia ascendente, en un contexto de dudas sobre la actividad económica y la capacidad del Gobierno para completar su esquema de financiamiento.
Menos margen para emitir deuda
El programa financiero presentado por el ministro de Economía, Luis Caputo, contemplaba obtener US$6.000 millones en el mercado local durante 2026 y otros US$5.000 millones en 2027.
La estrategia enfrenta ahora mayores dificultades. El aumento del riesgo país encarece los intereses que debería pagar el Estado para colocar nuevos títulos y complica el regreso al financiamiento voluntario, una de las metas de la gestión económica.
En ese escenario, el Gobierno dejó en pausa las colocaciones del Bonar 2029, un bono en dólares con el que buscaba completar parte de los fondos previstos para este año. La operación había quedado pendiente de unos US$800 millones.
La evolución del indicador también refleja que los inversores siguen atentos a la situación económica argentina y a los factores externos que pueden afectar la cotización de los bonos.
Las alternativas que analiza el equipo económico
Ante las dificultades para conseguir dólares mediante nuevas emisiones, aparecen otras opciones para afrontar los compromisos financieros.
Una posibilidad es recurrir al tramo activo del swap de monedas con China, que contempla US$5.000 millones. Ese mecanismo podría utilizarse para cubrir parte de las necesidades de divisas previstas para el próximo año y reducir la dependencia de las colocaciones de deuda.
Otra alternativa sería que el Tesoro compre más dólares al Banco Central para afrontar los pagos. Esta vía, sin embargo, también plantea exigencias: la autoridad monetaria debería contar con suficientes divisas o incrementar sus compras en el mercado para sostener la acumulación de reservas.
Las dos opciones forman parte de las herramientas que se analizan ante un escenario financiero más complejo. Su utilización dependerá de las necesidades de pago, la disponibilidad de dólares y las condiciones del mercado.
Mientras tanto, la suba del riesgo país vuelve a poner en primer plano uno de los principales desafíos económicos del Gobierno: conseguir el financiamiento necesario para cumplir con los vencimientos de deuda sin que el costo de acceso a los mercados se convierta en un obstáculo cada vez mayor.

