El Torrontés de Altura se sirvió en la mesa de Oviedo: cocina regional y una selección de vinos de cuatro destacadas bodegas

La gastronomía salteña tuvo una cita especial en Buenos Aires. El 20 de octubre, desde las 20:30, el restaurante Oviedo recibió a las bodegas Colomé, Amalaya, El Porvenir de Cafayate y Yacochuya para ofrecer una experiencia que combinó recetas tradicionales del norte argentino con una selección de vinos de los Valles Calchaquíes.
La iniciativa se sumó a la celebración de la Semana del Torrontés de Altura y puso en valor una de las cepas emblemáticas de la Argentina. Identitaria del norte del país, esta variedad encuentra en los Valles Calchaquíes condiciones de altura, clima y suelo que favorecen su expresión y permiten explorar distintos estilos de elaboración.
“Nos pareció muy interesante reunir a estas cuatro bodegas de Salta en una misma propuesta, porque cada una tiene su propia identidad y una manera particular de expresar el vino de su región. Esta unión nos permite acercar al público de Buenos Aires la diversidad y riqueza de los vinos salteños, a través de una experiencia que integra gastronomía regional y distintas expresiones del Torrontés de Altura”, señaló Emilio Garip, propietario de Oviedo y coorganizador de la iniciativa.
El recorrido enológico comenzó con un espumante de Amalaya, blend de Torrontés & Riesling, como aperitivo, y continuó con etiquetas de todas las bodegas. Colomé estuvo presente con su Estate Torrontés, mientras que El Porvenir de Cafayate ofreció Laborum de Parcela Torrontés, un Torrontés tardío y un naranjo de la línea Pequeñas Fermentaciones. Por su parte, la bodega Yacochuya presentó San Pedro de Yacochuya Torrontés, Miskilas de Torrontés, de cosecha tardía, y Gargantúa de Yacochuya, un aguardiente elaborado a partir de la variedad.
La propuesta gastronómica de Oviedo recorrió algunos de los sabores más representativos de la cocina salteña. Luego de un aperitivo con chipirones a la lionesa, el menú continuó con clásicos como empanadas de carne al horno y empanadas de queso fritas, dos preparaciones tradicionales que combinaron distintos sabores y texturas.
El recorrido siguió con tamales y humita, platos de raíz andina en los que el maíz ocupa un lugar central, y frangollo, una preparación regional elaborada a base de maíz triturado. Para el cierre, se sirvieron cayote y membrillos con queso, una combinación tradicional del norte argentino.
Los distintos pasos estuvieron acompañados por vinos de las cuatro bodegas, en una propuesta que reunió gastronomía, tradición y vitivinicultura en torno a la identidad de Salta.
Cuatro bodegas, cuatro miradas
Cada una de ellas representó distintas trayectorias y miradas sobre la vitivinicultura salteña. Desde la historia de Colomé, fundada en 1831, hasta la búsqueda de nuevas expresiones enológicas, estas bodegas aportaron su experiencia y su estilo a una región reconocida por sus viñedos de altura y por la singularidad de sus vinos. En este encuentro, las cuatro compartieron una selección de etiquetas que reflejó la diversidad del Torrontés de Altura y el potencial de los Valles Calchaquíes como origen de vinos con identidad propia.

