Elecciones en EE.UU.: crece el temor a que Donald Trump denuncie fraude si pierden los republicanos
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Elecciones en EE.UU.: crece el temor a que Donald Trump denuncie fraude si pierden los republicanos

A pocas horas de las elecciones legislativas del martes en Estados Unidos, y cuando las encuestas indican que los republicanos obtienen hasta 12 puntos menos que los demócratas a nivel nacional, crece la preocupación de que el presidente Donald Trump cuestione la transparencia del proceso electoral ante un resultado adverso. El gobierno ya inició acciones judiciales en estados clave. ¿Está preparando el terreno para denunciar fraude si los republicanos pierden el control del Congreso? No hay pruebas de un plan coordinado, pero los antecedentes de Trump, sus recientes declaraciones y la ofensiva en la justicia alimentan el temor.

Cuando día atrás le preguntaron si aceptaría los resultados de las elecciones, Trump respondió: “Lo haré si son elecciones honestas”, abriendo un gran panorama de dudas sobre si no repetirá su actitud en 2020, cuando denunció sin pruebas un fraude masivo después de perder la presidencia frente a Joe Biden. La justicia desestimó entonces cada una de sus denuncias, pero aún así millones de sus seguidores MAGA creen que les fueron arrebatadas. El recuerdo del asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021 sigue presente y hay quien teme que el impredecible mandatario responda de manera violenta.

Los estadounidenses votan el martes en las “midterm”, elecciones de mitad de mandato que serán un referéndum sobre la gestión de Trump, aunque no sea candidato. Se renuevan las 435 bancas de Representantes y un tercio del Senado. Los republicanos controlan ambas cámaras: 53-47 en el Senado y 218 bancas contra 214 demócratas, un independiente y dos vacantes en Representantes.

Trump admitió que se juega un examen de su gestión y pidió votar como si su nombre estuviera en las boletas. El costo de vida, principal preocupación del electorado según las encuestas, será clave. También se define cuánto poder tendrá Trump en el tramo final de su mandato y si los demócratas podrán limitar su agenda.

Joseph Steinbronn, de Sumner, Iowa, lleva a su hijo Atlas sobre los hombros mientras esperan la llegada del presidente Donald Trump. Foto AP

Las encuestas nacionales dan a los demócratas una ventaja de entre 7 y 12 puntos, aunque las bancas se definen estado por estado. Según Silver Bulletin y Decision Desk, hay entre 85% y 92% de probabilidades de que los republicanos pierdan Representantes y entre 66% y 77% de que pierdan el Senado.

Hay estados ajustadísimos que podrían definir la carrera a la cámara alta por pocos votos: Michigan, Texas, Maine, Kansas, entre otros. Y expertos creen que Trump buscará complicar los conteos o declarar fraude si pierde.

Las encuestas benefician a los demócratas

“Tras las elecciones, sin duda alegará un fraude masivo por correo para justificar cualquier derrota, pues su ego no le permite admitir públicamente haber perdido”. dijo a Clarín el profesor David Lublin, director del Departamento de Gobierno de la Escuela de Asuntos Públicos de la American University.

“Esta renuencia general a aceptar resultados democráticos adversos debilita considerablemente las normas democráticas. No obstante, sus acciones desde las elecciones han demostrado que está dispuesto a llegar muy lejos para intentar manipular los resultados electorales”.

A diferencia de 2020, esta vez Trump dispone del poder del gobierno federal. Según los expertos, Trump impulsó una serie de medidas para aumentar el control federal sobre las elecciones legislativas: intentó restringir el voto por correo, promovió cambios en las reglas electorales y reclamó que los republicanos asumieran mayor control de los comicios, tradicionalmente organizados por los estados.

Su gobierno presentó demandas para obtener registros de votantes, abrió investigaciones sobre presuntas irregularidades, amplió el despliegue de observadores federales y advirtió a funcionarios electorales que podrían enfrentar procesos penales si permitían votar a personas sin ciudadanía estadounidense

El presidente Donald Trump se dirige a hablar con los periodistas tras su llegada a bordo del Air Force One. Foto AP

Uno de los casos más polémicos y recientes ocurre en Alaska, donde se disputa una banca decisiva para el Senado. Allí compiten el republicano Dan Sullivan, que busca la reelección, y la demócrata Mary Peltola. Pero también aparece otro candidato llamado Dan Sullivan, un exdocente, que habría sido reclutado por los demócratas para general confusión.

Trump reaccionó con dureza: “Fue una maniobra. Fue fraude electoral. Fraude electoral total”, dijo. A instancias del presidente, el Departamento de Justicia presentó una demanda para impedir la certificación del resultado si pierde el senador republicano. Este domingo, un juez declaró que el gobierno no tiene el poder para pedir eso.

La decisión del juez es el más reciente golpe para Trump en su intento de que el gobierno federal interfiera en los conteos estatales. El viernes, una corte federal de apelación rechazó una demanda del Departamento de Justicia que pedía a los funcionarios electorales de California que dejara aparte unos 20.000 votos por correo que el gobierno considera que no son de ciudadanos estadounidenses.

El gobierno apelará las decisiones en ambos estados, pero ya la Corte Suprema de Justicia había fallado en septiembre contra Trump, rechazando restricciones federales al voto por correo.

La agencia Reuters entrevistó a más de 50 funcionarios electorales, abogados y especialistas sobre qué podría hacer Trump para intentar intervenir en las elecciones o cuestionar sus resultados.

Según los expertos, el presidente podría cuestionar votos por correo, las máquinas de votación o sufragios de personas diciendo que no son ciudadanas. También podría presionar a funcionarios electorales para demorar o rechazar certificaciones de resultados o pedir la incautación de urnas o equipos, ya que agentes federales podrían intentar obtener materiales electorales mediante órdenes judiciales.

También podría haber una fuerte presencia de la fuerza federal antiinmigración conocida como ICE cerca de los centros de votación, una medida que podría generar temor y desalentar la participación, sobre todo en comunidades de inmigrantes.

En un caso extremo, podría declarar emergencia nacional, invocando presuntas irregularidades para intentar ampliar la intervención federal.

“Los funcionarios electorales viven hoy una situación inédita, no solo en sus carreras, sino en la historia estadounidense: por primera vez contemplan la posibilidad de que el gobierno federal, en lugar de ser un aliado, se convierta en un adversario que busque interferir activamente”, dijo David Becker, director ejecutivo del Center for Election Innovation & Research.

Son escenarios posibles, aunque también probables dados los antecedentes de Trump. Sin embargo, el presidente es impredecible. Más allá de advertir sobre el fraude, el jefe de la Casa Blanca también admitió que podría tener que gobernar con un Congreso controlado por los demócratas. Y dijo que no le importaría porque “si ganan ellos, seré el señor Veto”.

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