Enzo Fernández se refirió al clásico, River y la final del Mundial
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Enzo Fernández se refirió al clásico, River y la final del Mundial

El mediocampista de la Selección Argentina Enzo Fernández habló sobre su deseo de regresar a River Plate en el futuro, palpitó el Superclásico del próximo domingo y recordó la expulsión que sufrió en la final del Mundial 2026.

En una entrevista con el programa Los Edul, el futbolista del Chelsea se refirió inicialmente al partido entre Boca y River, que se disputará en La Bombonera. Fernández reconoció que seguirá el encuentro y dejó en claro su deseo de una victoria del Millonario.

“Voy a ver el Superclásico. Boca está bien, pero con River siempre pasan cosas en La Bombonera, así que esperemos gane River”, expresó.

Además, no ocultó sus intenciones de regresar al club donde comenzó a destacarse en el fútbol profesional y con el que mantiene un vínculo especial.

“Me encantaría volver a River en algún momento, voy a volver en algún momento, seguro. Es algo que deseo mucho. Siento también que necesito volver a River para ganar cosas y disfrutar del mundo River más años desde que estuve”, aseguró.

En otro tramo de la charla, Fernández recordó la final del Mundial 2026 y desmintió versiones sobre lo sucedido después del encuentro. “Me llamaban por teléfono mi papá y mi mamá preguntándome qué había pasado en la final. No pasó nada. Todo mentira, todo inventado”, explicó.

También reconoció que España fue superior y se refirió a la expulsión que sufrió durante el partido decisivo.

“España nos ganó bien, así que hay que felicitar al rival. La expulsión me la reprocho, obviamente”, manifestó.

Por último, admitió que aquella tarjeta roja fue uno de los momentos más difíciles de su carrera. “A ningún jugador le gusta que lo expulsen y menos en una final del mundo. Me dolió mucho. Con el tiempo lo fui aceptando porque es un momento que no me hubiese gustado vivir, pero lo entendí como parte del fútbol. Me queda esa espina de la expulsión”, concluyó.

Dibu Martínez reveló que jugó el Mundial con un dedo quebrado

Emiliano “Dibu” Martínez contó detalles de la lesión que sufrió antes del Mundial 2026 y reveló que disputó el certamen con un dedo quebrado, una situación que le provocó fuertes dolores y condicionó buena parte de su preparación.

El arquero de la Selección Argentina relató que el problema comenzó durante la final de la Europa League, cuando todavía defendía los colores del Aston Villa de Inglaterra.

“Voy al hospital y me dicen: ‘Tenés el dedo quebrado a la mitad’. Me muestra la imagen y pienso que no llego al Mundial”, recordó durante una entrevista con el programa Los Edul.

En aquel momento recibió el respaldo del entrenador argentino Lionel Scaloni, quien le transmitió tranquilidad y le aseguró que contaría con él más allá de su condición física.

Finalmente, Martínez decidió no operarse antes de la competencia y buscó una alternativa para poder jugar. “Y jugar con un yeso de plástico, todo vendado. Adidas me hizo un guante especial”, explicó.

La lesión le impidió entrenarse con normalidad durante la preparación. “Yo puedo cerrar esta mano bien y la otra no. Entrenaba con pelotas de vóleibol antes de Suiza, no podía entrenar normal. Casi perdemos con Egipto y le dije a Martín Tocalli: ‘Entrenemos normal, pelota normal'”, contó.

El arquero también reveló que, una vez terminado el Mundial, se realizó nuevos estudios y comprobó que la fractura seguía allí. “Termina el Mundial, me fui de vacaciones y me dolía. Me hago la placa y el dedo estaba partido a la mitad. Algún día necesito una operación para tener menos dolor, yo todavía sigo jugando con dolor”, señaló.

Al recordar cuánto lo afectó durante la competencia, fue contundente: “Diez. Hasta antes de Argelia me tiraba con un brazo, era un zombie. Apoyaba la mano en el piso y era ver las estrellas. Lo de la mandíbula al lado de lo del dedo es uno de lo mal que la pasé”.

Finalmente, describió el sufrimiento que atravesó durante la concentración y el temor que sentía cada vez que debía intervenir en una jugada.

“En la concentración lloraba porque tenía el dedo que parecía una morcilla. Si alguna pelota me hubiera pegado más en la punta, me explotaba el dedo completo. En cada pelota que venía, yo pedía que no se me zafara el dedo”, concluyó.

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