Europa sanciona a colonos israelíes en Cisjordania por sus ataques a palestinos y los asentamientos ilegales
La derrota y la salida del poder del ultranacionalista húngaro Viktor Orban empieza a tener consecuencias en la política exterior europea. Los cancilleres europeos acordaron este lunes en Bruselas sancionar los asentamientos ilegales israelíes en territorios palestinos y a los colonos israelíes en esos territorios por sus actos de violencia contra la población palestina.
Alemania e Italia eran, con la Hungría de Orban, los más reticentes a tomar medidas contra el Gobierno de Benjamin Netanyahu y sus aliados, pero ni Berlín ni Roma iban a jugar al juego de vetos habitual de Budapest. Los gobiernos europeos tienen diferencias importantes a la hora de decidir cómo la Unión Europea debería relacionarse con Israel después de los ataques de los últimos años en Gaza y ahora en Líbano. Y aunque no hay acuerdo en hasta dónde llegar con las sanciones, sí en que estas debían comenzar ya.
La canciller europea Kaja Kallas dijo este lunes que “ya era hora de pasar del bloque (de Hungría) a la acción. Los extremismos y la violencia tienen consecuencias”. Las sanciones a los colonos y a sus entidades eran las más fáciles de aprobar y no suponían un gran paso para los gobiernos alemán e italiano.
Fueron las únicas aprobadas en esta reunión, pero Kallas confirmó lo que muchos diplomáticos habían adelantado desde el viernes, que se habló de otras sanciones y se trabajará en ellas para ir aprobándolas más adelante. La canciller dijo tras la reunión: “Mantuvimos debates sobre las cuestiones comerciales, en particular sobre la limitación del comercio con los asentamientos israelíes ilegales. Varios Estados miembros pidieron avanzar en esta dirección, por lo que seguiremos trabajando con la Comisión en la presentación de propuestas”.
La Comisión Europea, presidida por la conservadora alemana Úrsula Von der Leyen, siempre ha sido reticente a tomar medidas, y sobre todo a aprobar sanciones, contra el Ejecutivo de Netanyahu, pero las competencias en política exterior son de los gobiernos nacionales, por lo que la Comisión tendrá que presentar esas propuestas. Algunos países piden que se vete la entrada en el mercado europeo “a los productos (israelíes) que provengan de los territorios ocupados”.
Ayer hubo reacciones duras por parte de varios gobiernos europeos. Más allá del español, que mantiene un choque continuo con el israelí -y dialéctico entre Pedro Sánchez y Benjamin Netanyahu-, sorprendió la dureza de la diplomacia francesa. El canciller Jean-Noel Barrot dijo que “la Unión Europea sanciona hoy a las principales organizaciones israelíes culpables de apoyar la colonización extremista y violenta de Cisjordania, así como a sus dirigentes. Estos actos gravísimos e intolerables deben cesar sin demora”.
Barrot también dijo que Hamas (que ayer recibió más sanciones europeas) “es un movimiento terrorista que debe ser imperativamente desarmado y excluido de cualquier participación en el futuro de Palestina”.
El pasado mes de septiembre, cuando arreciaba la ofensiva militar israelí sobre Gaza, la Comisión Europea presentó a los cancilleres un plan con sanciones más duras, que incluían a dos ministros del Gobierno de Netanyahu. Aquel paquete de sanciones no prosperó por el veto húngaro.
Gideon Sa’ar, canciller israelí, criticó en un post en la red social X la decisión europea: “La UE ha elegido, de manera arbitraria y política, imponer sanciones a ciudadanos y entidades israelíes por sus opiniones políticas y sin ningún fundamento”. En realidad, las sanciones se imponen por ataques violentos a la población palestina de Cisjordania.
El canciller también dijo que “Israel ha defendido, defiende y seguirá defendiendo el derecho de los judíos a establecerse en el corazón de nuestra patria. Ningún otro pueblo en el mundo tiene un derecho tan documentado y arraigado sobre su tierra como el pueblo judío sobre la Tierra de Israel”. La diferencia aquí es que para Sa’ar Cisjordania, territorio palestino (reconocido como Palestino por la inmensa mayoría de naciones del mundo y por varias resoluciones de Naciones Unidas) es territorio israelí, algo que la Unión Europea rechaza.

