Florencia Camerano, rectora de la UEAN: “La inteligencia artificial puede darte datos; la decisión final sigue siendo humana”

En diálogo con Ámbito
P.: Entonces, ¿cuál es el diferencial de los profesionales en esta nueva etapa?
F.C.: La capacidad de pensar. La información hoy está disponible con un clic, pero el conocimiento requiere análisis, criterio y reflexión. Ahí está el verdadero valor agregado. La inteligencia artificial debe ayudarnos a pensar mejor, no a dejar de pensar. Cuanto más desarrollemos el pensamiento crítico, mejores decisiones podremos tomar dentro de una empresa.
Si logramos formar estudiantes con una base sólida y con pensamiento crítico, van a poder desenvolverse en cualquier contexto, incluso en aquellos que hoy todavía no podemos imaginar. La inteligencia artificial puede ayudar a resolver la hoja en blanco y acelerar muchos procesos. Lo que sigue siendo irremplazable es la mirada creativa de la persona. Lo que realmente espero de un colaborador es su interpretación del contexto, su capacidad para comprender el ecosistema en el que trabaja y para enriquecer aquello que la inteligencia artificial propone.
P.: ¿Cómo cambia eso el rol de las universidades?
F.C.: Nos obliga a acercar mucho más la formación al mundo del trabajo. Desde el primer año buscamos que los estudiantes conozcan empresas, startups, organizaciones públicas y privadas. Queremos que combinen teoría y práctica desde el inicio de la carrera.
También impulsamos programas de inmersión laboral y trabajamos junto a empresas para que los estudiantes puedan vivir experiencias reales antes de graduarse.
P.: ¿Qué falta para fortalecer el vínculo entre la universidad y el mercado laboral?
F.C.: Hace falta una articulación mucho más profunda entre universidades, empresas y Estado. Tenemos que definir qué perfiles profesionales necesita el país en los próximos años y trabajar juntos para formarlos. Yo siempre digo que si un estudiante pasa por la universidad y no mejora sus oportunidades de conseguir un empleo o crecer profesionalmente, entonces estamos fallando como sistema educativo. Muchos estudiantes llegan a la universidad sin las herramientas necesarias para sostener sus estudios, lo que luego limita sus posibilidades de acceder a empleos formales y de calidad.
Necesitamos construir una mesa de trabajo entre los distintos actores de la sociedad para discutir qué país queremos, qué sociedad queremos construir y cómo queremos que la Argentina dialogue con el resto del mundo. No alcanza con modificar un plan de estudios, reducir la carga horaria o reconocer trayectos formativos. Las universidades tenemos que dialogar con los institutos de educación superior, con los institutos de formación docente, con otras universidades, con el Gobierno y con el sector productivo. Pero ese diálogo debe traducirse en políticas públicas concretas. De lo contrario, queda solamente en el plano discursivo.

