Giro en el caso de Simoca: investigan como homicidio la muerte de Jonathan Rodríguez y apuntan a la Policía

La Justicia tucumana dio un giro clave en la investigación por la muerte de Jonathan Rodríguez en la ciudad de Simoca: la causa fue recaratulada como homicidio agravado y ahora pone el foco en el accionar policial durante su detención.
El caso se remonta al 4 de abril, cuando el joven fue aprehendido por efectivos policiales. Según la reconstrucción judicial, Rodríguez ingresó por sus propios medios al móvil policial y fue trasladado a una dependencia donde quedó bajo custodia. Horas después, comenzó a descompensarse y debió ser llevado de urgencia a un centro de salud.
Su estado era crítico: presentaba compromiso respiratorio severo, excitación psicomotriz y signos de broncoaspiración. Fue intubado y trasladado posteriormente a un hospital en Monteros, donde permaneció en terapia intensiva con múltiples fallas orgánicas. Finalmente, falleció el 6 de abril.
Uno de los puntos más sensibles de la causa es el resultado preliminar de la autopsia, que detectó múltiples lesiones externas en el cuerpo, presuntamente producidas cuando aún estaba con vida. Este dato encendió las alarmas y profundizó la investigación judicial.
Ante este escenario, la causa fue recalificada bajo una figura más grave del Código Penal —homicidio agravado— y se ordenaron medidas clave: identificar a todos los efectivos que intervinieron, analizar registros fílmicos y avanzar con nuevas pericias.
En paralelo, familiares y allegados del joven se manifestaron frente a la comisaría para exigir justicia y el esclarecimiento del hecho. El eje de la investigación está ahora puesto en determinar qué ocurrió durante las horas en que Rodríguez estuvo bajo custodia policial, un período considerado determinante para establecer responsabilidades.
El caso genera conmoción en Tucumán y vuelve a poner en debate el accionar de las fuerzas de seguridad y los mecanismos de control en situaciones de detención.

