Giro histórico: sólo el 11 por ciento de los europeos confía en los Estados Unidos de Donald Trump
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Giro histórico: sólo el 11 por ciento de los europeos confía en los Estados Unidos de Donald Trump

La ciudadanía europea rompió con Estados Unidos. Un gran sondeo del European Council on Foreing Relations, el think tank de estudios geopolíticos más importante de Europa, constata que los europeos van por delante de sus dirigentes, paralizados ante un escenario geopolítico inédito en más de un siglo. Europa está sola, empotrada entre dos superpotencias rivales (Estados Unidos y China) y amenazada militarmente por el país con más armas nucleares: Rusia. Y Europa se tiene que defender sola porque ya no puede confiar en el primo de Washington.

En Sólo en casa, la película protagonizada por el niño Macaulay Culkin que el ECFR eligió como metáfora central de este informe, Kevin, abandonado por error por su familia, comprende que se tiene que proteger sin ayuda de adultos. Ni llora ni patalea, sólo se dedica a poner trampas en casa y construye su propia defensa.

Las conclusiones del informe del ECFR dejan ver que los europeos parecen haber comprendido el cambio de época más rápido que sus dirigentes. Sólo el 11% de los casi 20.000 encuestados en 15 países considera que Estados Unidos es todavía un aliado. En noviembre pasado era el 22%. El 25% cree que Estados Unidos se ha convertido en un rival, cuando no en un enemigo.

Las causas de la ruptura son sencillas: la vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca, su amenaza de anexionarse por la fuerza la isla danesa de Groenlandia, su ataque a Irán sin plan ni estrategia en el que después quiso involucrar, sin éxito, a los europeos o su cuestionamiento de la OTAN. El giro de Estados Unidos ha sido tan brusco que hasta los partidos de extrema derecha han tenido que alejarse del movimiento Maga, convertido en un activo tóxico en Europa.

Los europeos parecen atados al pragmatismo. Desconfiar de Estados Unidos y apostar por una defensa propia no les hace pensar que lo mejor sería desmantelar la OTAN. Sólo el 29% piensa que es una buena idea. Lo que quieren es tener más control sobre la organización y que esta no dependa esencialmente de la voluntad del inquilino de turno de la Casa Blanca.

La mala imagen de Estados Unidos es aplastante entre el electorado de los partidos de centro izquierda europeos, que van por delante en su alejamiento de Washington.

Desconfiar de Estados Unidos conlleva asumir una defensa propia que hasta ahora garantizaba en buena parte Washington con su paraguas nuclear. El arma nuclear francesa puede convertirse en esa red de seguridad y ya son siete los países del viejo continente que negocian acuerdos de defensa mutua con París. Además, en las instituciones de la Unión Europea se han hecho incluso ejercicios ficticios sobre cómo sería la activación del artículo 42.7 del Tratado de la Unión Europea, el que establece la defensa mutua de los 27 países del bloque.

Los europeos entienden la necesidad de gastar más en defensa, pero no quieren que se haga con ajustes fiscales en otras partidas. Apuestan, sobre todo, por financiar el rearme con deuda común emitida por la Unión Europea en nombre de los 27, como se hizo en 2021 cuando se lanzó el fondo post-covid.

El informe también constata que los europeos siguen apoyando a Ucrania en su guerra contra Rusia, pero ese apoyo tiene condiciones. La mayoría ve a los ucranianos como socios y aliados. Pero en este asunto, al pasar a los detalles, empiezan las dudas. La inmensa mayoría de los europeos se opone a enviar tropas a Ucrania. Ni siquiera como fuerzas de mantenimiento de la paz si hay un acuerdo de paz entre Kiev y Moscú. Esa opción es mayoritaria entre el electorado de Francia, Alemania y Polonia, tres países indispensables en cualquier fuerza de paz futura.

La mayoría tampoco quiere que Ucrania ingrese en la Unión Europea “en el contexto actual“. Ni siquiera los países más cercanos y cuyos gobiernos más presionan en Bruselas para acelerar los plazos de la adhesión. Ucrania en la Unión Europea sí, pero más adelante y en paz.

Otra de las sorpresas del informe tiene que ver con la energía, con los precios disparados por la guerra en Irán y, en consecuencia, con la inflación al alza. Mientras algunos dirigentes consideran que esta crisis es el momento ideal para dar marcha atrás en la transición energética del bloque, los ciudadanos rechazan esa idea. Sólo los votantes de dos partidos de extrema derecha, el AfD alemán y el Reform UK británico, la apoyan. La inmensa mayoría quiere que la prioridad política sea poner las condiciones para que la energía sea cada vez más generada en Europa y a ser posible procedente de renovables.

El escenario político europeo puede cambiar profundamente en poco más de un año. De aquí a, como muy tarde, octubre de 2027, es decir, en menos de año y medio, irán a las urnas franceses, españoles, italianos y polacos. En Francia estará casi con seguridad en segunda vuelta un candidato o candidata de extrema derecha, en Italia a Meloni le crece un rival neofascista a su derecha, en Polonia el conservador Donald Tusk no tiene garantizada la permanencia en el cargo ante la presión de la derecha radical del PiS y en España un cambio político pasa de forma casi segura por la entrada de VOX en el Gobierno.

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