Histórico: tres héroes salteños de Malvinas dejaron un nicho común tras 44 años y ya descansan en un mausoleo
Este lunes 4 de mayo, en el cementerio San Antonio de Padua, en la ciudad de Salta, se concretó el traslado de los restos de tres soldados caídos en la Guerra de Malvinas hacia un mausoleo construido especialmente para su homenaje. La ceremonia reunió a familiares, excombatientes y autoridades, en un acto que se desarrolló con una marcada carga simbólica.
Se trata de Mario Rolando Alancay, Ramón Vicente Fabián y Bernardino Isidoro Campos, tres salteños caídos en 1982 durante el conflicto del Atlántico Sur. Desde entonces, sus restos permanecían en un nicho común dentro del cementerio, sin una identificación destacada. A partir de ahora, descansan en un espacio visible, ubicado en uno de los sectores de acceso.
El nuevo mausoleo incluye una estructura conmemorativa con una llama votiva, mástiles y placas con sus nombres. La intervención establece un punto específico para su recuerdo en un lugar de circulación frecuente.
Tres historias atravesadas por la guerra
Las trayectorias de los tres soldados se cruzan en la guerra, pero responden a escenarios y momentos distintos dentro del conflicto.
Ramón Vicente Fabián, soldado conscripto nacido el 17 de febrero de 1963, integraba la tripulación del Crucero ARA General Belgrano. Murió el 2 de mayo de 1982, cuando el buque fue alcanzado por torpedos disparados por el submarino británico Conqueror. Tenía 19 años.
Bernardino Isidoro Campos, cabo primero, también formaba parte del Belgrano. Había nacido el 14 de octubre de 1949 y murió en el mismo ataque, que se cobró la vida de 323 tripulantes, el episodio más letal para las fuerzas argentinas durante la guerra. Ocurrido fuera de la zona de exclusión establecida, el hundimiento se convirtió además en uno de los hechos más controvertidos del conflicto.
Distinto fue el caso de Mario Rolando Alancay, cabo principal de la Armada. Falleció el 3 de mayo de 1982 a bordo del Aviso ARA Alférez Sobral, durante una misión de rescate de un piloto eyectado en el Atlántico Sur. La embarcación fue atacada mientras cumplía esa tarea. Sus restos fueron trasladados a Salta pocos días después de su muerte.
Los tres fueron reconocidos como héroes nacionales por la Ley 24.950, que alcanza a quienes murieron en combate durante el conflicto. Durante décadas, sin embargo, ese reconocimiento tuvo escasa expresión en el lugar donde estaban inhumados.
Un pedido de disculpas y un nuevo lugar de referencia
La construcción del mausoleo fue impulsada por el intendente Emiliano Durand, quien promovió el proyecto y el traslado de los restos. Durante el acto, el jefe comunal incluyó un gesto poco habitual en este tipo de ceremonias: pidió disculpas públicas por el tiempo transcurrido sin un reconocimiento acorde.
“Quiero pedir disculpas en nombre de todos por tanto tiempo que tuvieron que pelear por lo que les corresponde”, expresó ante los familiares. Y agregó: “Que hayan dado la vida por algo mayor que es la Patria, el destino común que tenemos todos como argentinos, merece ser reconocido y honrado”.
El nuevo emplazamiento, cercano al ingreso del cementerio, modifica la visibilidad de los tres soldados dentro del predio. El espacio incorpora señalización específica y permite identificar sus nombres y trayectorias de manera directa.
Durante la ceremonia, los familiares acompañaron el traslado y permanecieron junto al mausoleo en los momentos posteriores a la inauguración. El sitio queda ahora incorporado al circuito principal del cementerio y establece un antecedente que podría replicarse en otros puntos del país, en iniciativas orientadas a dar mayor visibilidad y reconocimiento a los caídos en la Guerra de Malvinas.

