Huelga general y protestas en toda Italia contra el ajuste y el gobierno de Giorgia Meloni
Los llamados Sindicatos de Base y no las centrales obreras mayores han lanzado este viernes una huelga general destinada a transcurrir en un clima nervioso tras los graves episodios de violencia sufridos el sábado 17 y domingo 18 de octubre, que culminaron con el asalto a negocios saqueados en el centro de Milán que conmovieron a la opinión pública.
Miles de personas se manifestaron en las principales ciudades contra el aumento del costo de vida, las políticas del gobierno de derecha de Giorgia Meloni y el rearme, en una jornada que tuvo en Roma uno de sus principales focos, con una acampada frente al Coliseo que se prolongará hasta el domingo.
Las protestas se enmarcaron en una huelga general convocada por la Unione Sindacale di Base (USB) y estuvieron secundadas principalmente por estudiantes, trabajadores de los sectores públicos y organizaciones por el derecho a la vivienda.
El gobierno ha decidido obligar la circulación de los transportes, incluidos los taxis, para garantizar los desplazamientos. En primer lugar los trenes, pero también los ómnibus y otros servicios públicos. Tampoco los taxis podrán parar.
La medida de fuerza promete extenderse por hasta 50 ciudades, pero las principales medidas de seguridad, muy estrictas, apuntan a garantizar el orden ante todo en las mayores ciudades italianas, comenzando por Milán, Roma, Bolonia, Nápoles, Turín, Padua, Florencia y Génova. Se han aprobado medidas similares en otras ciudades principales.
Los Sindicatos de Base reaccionaron ante los anuncios declarando que la ordenanza oficial “es ilegítima: la huelga es válida para todos”.
Las movilizaciones, que se desarrollaron mayoritariamente de forma pacífica, se extendieron por ciudades como Milán, Florencia, Nápoles, Génova, Turín y Bolonia, así como por distintos puntos de Sicilia.
Las medidas de seguridad mantendrán cerradas muchas escuelas y habrá otras restricciones. Los graves desórdenes del 17 y 18 de este mes han creado un clima de tensión, al que el gobierno respondió con medidas de seguridad para garantizar el orden. La primera ministra Giorgia Meloni también habló para asegurar que las hará cumplir a rajatabla.
El principal episodio de tensión de la jornada se produjo en Turín (norte), donde se registraron enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad en la céntrica Piazza Castello.
Integrantes de la marcha lanzaron huevos, botellas y pintura roja contra los antidisturbios, a lo que los agentes respondieron con cargas y el empleo de mangueras de agua a presión.
Tras los choques, los participantes regresaron al campus universitario ocupado y anunciaron una nueva concentración a las 18:00 hora local (17:00 GMT) para proseguir con las protestas.
También en Roma se registraron lanzamientos de objetos contra la policía cerca del Coliseo.
La situación política se ha puesto en una tensión. Se van aproximando las elecciones generales del año que viene y Meloni se prepara para ganarlas. Ha gobernado cinco años, es firme candidata a la reelección. La hipótesis más considerada por la prensa italiana es que los comicios tendrán lugar en mayo próximo.
El ministro del Interior, Matteo Piantedosi, convocó al Comité Nacional para el Orden y Seguridad Públicos, para movilizar los prefectos de toda Italia para organizar los planes de vigilancia. “Se trata -dijo- de trabajar para separar a cualquier malintencionado que quiera aprovechar la ocasión para repetir la violencia a que hemos asistido”.
Un caso irrita al gobierno. Es el del ítalo-árabe Yousef Siher, considerado el ideólogo de los episodios de la devastación del 17-18 de este mes, por sus intervenciones escritas en las que describía la situación y llamaba a la movilización. Fue arrestado tras una rápida investigación. Pero la magistrada Tiziana Landoni no encontró elementos que justificaran un castigo y ordenó su liberación, lo que ha provocado tensiones entre el gobierno y el poder judicial.

