Inédito: Suiza vota limitar su población a 10 millones de personas (y prohibir todo tipo de inmigración)
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Inédito: Suiza vota limitar su población a 10 millones de personas (y prohibir todo tipo de inmigración)

Los ciudadanos suizos podrían cerrar este domingo las puertas de su país. Suiza va a las urnas el domingo en un referéndum, como hace cuatro veces cada año, para votar, entre otras cosas, si el crecimiento de la población del país se limita a 10 millones de personas.

Si el referéndum, para el que los sondeos dan prácticamente un empate técnico, sale adelante, el país tendría una grave crisis con la Unión Europea y podría tener que prohibir todo tipo de inmigración.

La propuesta surgió del Partido Popular Suizo, una formación de extrema derecha xenófoba que podría conseguir un triunfo histórico si los ciudadanos aprueban su iniciativa. El Gobierno suizo rechaza el plan, pero si sale adelante en referéndum tendrá que aplicarlo.

Ningún país en el mundo puso nunca un límite a su población. Suiza tenía a finales de 2025 unos 9,1 millones de personas. La población crece a un ritmo más elevado que la mayor parte de sus vecinos europeos. En la última década creció un 10% y desde principios de siglo un 23%. La mayoría de esos migrantes no son del África subsahariana, Oriente Medio o el Magreb, sino del resto de Europa.

La propuesta tiene su origen en 2023, cuando el Partido Popular Suizo planteó limitar el crecimiento de la población de forma que el país nunca llegara a tener 10 millones de habitantes.

Según la extrema derecha, era necesario para proteger el modo de vida de los suizos y proteger el medio ambiente de una presión excesiva. Porque buena parte de sus argumentos para defender el voto afirmativo en el referéndum no son de limitación de la inmigración sino de protección medioambiental. Alegan que el entorno natural suizo no puede con más presión demográfica.

La propuesta busca un cambio constitucional que permita poner un límite estricto a la llegada de migrantes o solicitantes de asilo, e incluso a su prohibición total.

El plan consiste en alcanzar en 2035 los 9,5 millones de habitantes. Ni uno más. Eso se haría endureciendo la política migratoria y restringiendo el derecho de asilo y la reagrupación familiar. Además, en esa primera fase el Gobierno suizo debería revisar todos sus acuerdos internacionales para hacer que respeten esta medida.

Si ese límite de 10 millones de personas se excede en algún momento, prevé la propuesta, el Gobierno tendría que “tomar todas las medidas disponibles”, incluyendo retirarse de acuerdos internacionales que faciliten la migración hacia Suiza, pero manteniendo el acuerdo con la Unión Europea que prevé la libertad de movimientos y residencia de sus ciudadanos.

Si tomando esas medidas la población no baja de los 10 millones de personas en menos de dos años, entonces sí el Gobierno, asegura la propuesta, debería suspender los acuerdos con sus vecinos europeos. Esos acuerdos permiten a los ciudadanos de los 27 países de la Unión Europea moverse por Suiza -y establecerse en el país- como en el resto del bloque. Funciona así también en países europeos que no son miembros de la Unión Europea, como Noruega o Islandia.

Mantener esa libertad de circulación y establecimiento para los ciudadanos europeos es algo esencial si Suiza quiere seguir manteniendo unas buenas relaciones con sus vecinos. Y si quiere mantener otros acuerdos, como los comerciales y su acceso al mercado común europeo sin cuotas ni aranceles.

De los 9,1 millones de personas residentes en Suiza a finales del año pasado, 1,5 millones son nacionales de países de la Unión Europea. La propuesta de la extrema derecha prevé que, en última instancia y para cumplir ese acuerdo, sus permisos de residencia podrían ponerse en cuestión.

La extrema derecha no vende el referéndum únicamente desde el punto de vista migratorio, sino también como un momento clave para el medio ambiente del país. Asegura que la población actual ya es mucha y pone en peligro la conversación del medio ambiente del país.

La mayor asociación de empresas del país asegura que se trata de una “iniciativa del caos” y que el país debe reconocer que “seguirá dependiendo de mano de obra extranjera en el futuro”. El Gobierno suizo asegura que un sí en el referéndum de este domingo aislará al país.

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