Investigadores del CONICET advierten por el riesgo de aluvión en El Chaltén ante el eventual colapso de una ladera del Cerro Solo
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Investigadores del CONICET advierten por el riesgo de aluvión en El Chaltén ante el eventual colapso de una ladera del Cerro Solo

Un estudio elaborado por profesionales del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y de la Universidad de Buenos Aires advierte sobre el peligro en un sector de la montaña sobre la laguna del Glaciar Torre, que al colapsar podría desencadenar una violenta crecida a través del río Fitz Roy. La masa rocosa en movimiento alcanza los 13 millones de metros cúbicos y el flujo podría arribar a la localidad en menos de una hora.

Especialistas del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y de la Universidad de Buenos Aires mantienen bajo análisis un acelerado proceso de inestabilidad geológica detectado en la ladera norte del Cerro Solo, en las cercanías de El Chaltén. La principal preocupación de la comunidad científica radica en que un desprendimiento de gran magnitud caiga de manera repentina sobre el Lago Torre, desencadenando una ola gigante y el posterior desbordamiento del cuerpo de agua hacia la cuenca del río Fitz Roy.

El fenómeno analizado, denominado técnicamente como GLOF por sus siglas en inglés (Glacial Lake Outburst Flood), consiste en un aluvión o desbordamiento violento de un lago glaciar producido tras el colapso de una pared de roca sobre la cuenca. Las evaluaciones realizadas por los geólogos determinaron que el volumen involucrado en la ladera del Cerro Solo podría alcanzar los 13 millones de metros cúbicos de roca y material sedimentario.

Los factores de inestabilidad y el avance de las grietas

El estudio de las modificaciones en la montaña es llevado adelante por la geóloga Daniela Schmidt, bajo la dirección del investigador Diego Winocur. De acuerdo a las mediciones, el desplazamiento de la ladera comenzó a acelerarse a partir de 2002 y registró un ritmo crítico durante las últimas mediciones, donde la grieta identificada se desplazó en un solo año el equivalente a los siete años previos.

Uno de los factores determinantes en el incremento de la inestabilidad es el sostenido retroceso glaciar registrado durante el último medio siglo en el Glaciar Torre, el cual perdió cerca de mil metros de su frente. Esta retracción redujo el contrafuerte natural que la masa de hielo ejercía sobre la base rocosa, generando la aparición de fracturas en la montaña y la exposición de una morena compuesta por sedimentos sueltos. A su vez, el continuo derretimiento provocó la formación de un segundo cuerpo hídrico en la cuenca, incrementando significativamente el volumen de agua acumulado respecto a los primeros modelos calculados en 2018.

El potencial impacto urbano y el tiempo de respuesta

Frente a este escenario, la concejal de El Chaltén, Elizabeth Romanelli, advirtió sobre la urgencia de coordinar medidas de prevención e implementar protocolos de evacuación. Según las simulaciones técnicas, un colapso masivo generaría un flujo de agua, lodo, árboles y rocas que tardaría entre 45 minutos y una hora en descender por el valle del río Fitz Roy hasta alcanzar el ejido urbano.

Un evento de estas características provocaría la destrucción del puente de acceso a la localidad y la inundación de infraestructuras de servicios esenciales ubicadas en la franja costera, entre ellas la central eléctrica, la planta de gas y el puesto sanitario local. Asimismo, preocupa la exposición de los visitantes y turistas que habitualmente circulan por las laderas, las márgenes del lago y los sectores de la morena.

Sistemas de alerta temprana y modificaciones preventivas

Actualmente la inestabilidad es monitoreada mediante imágenes satelitales, aunque la zona carece de instrumental en tiempo real. Por este motivo, la investigadora Mariana Correas González trabaja junto a la Asociación Amigos del Parque para gestionar la instalación de un sistema de alerta temprana mediante sensores de nivel en el Lago Torre y en el río Fitz Roy, estaciones meteorológicas automatizadas y cámaras de transmisión permanente. Este equipamiento permitiría emitir avisos a la población mediante sirenas y mensajería móvil ante un vaciamiento intempestivo.

En paralelo, las autoridades locales impulsan la consolidación del Centro de Operaciones de Emergencia Municipal (COEM) con el fin de determinar rutas de escape, puntos de encuentro seguros y sistemas de alarma acústica. Por su parte, la Administración de Parques Nacionales ya aplicó modificaciones preventivas basadas en mapas de riesgo: se adecuaron tramos del sendero turístico y se reubicó el campamento De Agostini hacia el interior del bosque para resguardar a los visitantes mientras continúan las investigaciones científicas.

Con información de Conicet y Tiempo Sur.

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