Irán respondió a los ataques de Estados Unidos con bombardeos a países de la región y la tregua quedó en jaque
La tregua en la guerra en Medio Oriente quedó en su punto más endeble, luego de un nuevo recrudecimiento en los bombardeos entre Estados Unidos e Irán. A tal punto que Teherán afirmó este miércoles que va a revisar la continuación de las negociaciones con el Gobierno de Trump; y el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, aseguró que el proceso diplomático necesita un clima de estabilidad.
El martes, las fuerzas norteamericanas atacaron varios puntos del sur iraní como represalia por el supuesto derribo de un helicóptero, y bombardearon sistemas de defensa aérea, estaciones de control terrestre y radares de vigilancia ubicados cerca del estrecho de Ormuz, utilizando municiones de precisión lanzadas desde cazas de la Fuerza Aérea y de la Armada.
Los intercambios de fuego se produjeron un día después de que un helicóptero de ataque AH-64 Apache del Ejército de Estados Unidos se estrellara cerca del estrecho de Ormuz después de chocar con un dron iraní, según un funcionario estadounidense, que habló bajo condición de anonimato para comentar una investigación en curso. No estaba claro si la colisión fue intencional.
“La operación fue una respuesta proporcional a los recientes ataques contra fuerzas de Estados Unidos y buques comerciales internacionales que transitan por aguas regionales”, dijo el Comando Central.
Por su parte, autoridades iraníes afirmaron que en los ataques estadounidenses fueron destruidas varias torres de comunicaciones y dos desalinizadoras en la zona de Sirik, lo que ha dejado sin agua potable a 20.000 personas.
La Guardia Revolucionaria anunció que respondió a esos ataques con bombardeos contra 21 objetivos militares estadounidenses en todo Oriente Medio, un extremo negado por Washington. Entre los objetivos se encontrarían bases estadounidenses en Jordania, Kuwait y Baréin.
Jordania dijo el miércoles que derribó cinco misiles entrantes, que Irán dijo que tenían como objetivo la Base Aérea Muwaffaq Salti. Esa base aérea ha albergado aviones de combate F-35 estadounidenses y otras aeronaves. Baréin y Kuwait dijeron que interceptaron fuego entrante, sin dar más detalles.
Se trata del que es quizás el mayor intercambio de ataques entre Irán y Estados Unidos desde el inicio del alto el fuego el 8 de abril, y se produce en medio de las negociaciones para alcanzar algún tipo de acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz.
Es la segunda ocasión en la semana que los ataques de ida y vuelta pusieron a prueba el alto el fuego después de que Irán e Israel se atacaran mutuamente el lunes, y volvió a plantear la pregunta de cuánta presión puede soportar el acuerdo antes de que se quiebre.
Aunque el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha insistido en que las negociaciones con Irán para poner fin a la guerra están avanzando, ha alternado repetidamente entre expresar ese optimismo y advertir que estaba listo para volver a una guerra total.
Irán, por su parte, ha demostrado resiliencia pese a haber enfrentado semanas de intensos bombardeos, apostando a que su capacidad de cerrar de manera efectiva el estrecho de Ormuz, un paso crucial para el petróleo y el gas natural del mundo, le da una fuerte carta de negociación.
Ambos países parecen estar buscando una manera de poner fin al conflicto, si pueden lograr venderlo como una victoria en casa. Pero el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, parece decidido a perseguir objetivos mucho más difíciles: el colapso del gobierno teocrático de Irán, la eliminación de su programa nuclear y la destrucción del grupo político y militar Hezbollah, aliado de Irán, en Líbano.
Los ataques de EE.UU. e Irán sacuden Oriente Medio desde que Trump y Netanyahu comenzaron la guerra con ataques contra Irán el 28 de febrero.
Los mediadores, encabezados predominantemente por Pakistán, llevan semanas tratando de cerrar un acuerdo. Si bien Trump, receloso de los altos precios del combustible y de las próximas elecciones al Congreso en noviembre, parece buscar una victoria rápida, también está haciendo exigencias que serán difíciles de aceptar para Irán.
Mientras tanto, Irán ha seguido insistiendo en que cualquier acuerdo para poner fin a la guerra también debe poner fin a los combates entre su aliado Hezbollah e Israel. En cambio, Israel ha intensificado su campaña militar contra el grupo político y militar.

