Juegos de guerra naval en el mar Báltico: Rusia muestra todo su poderío para proteger su “flota fantasma”
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Juegos de guerra naval en el mar Báltico: Rusia muestra todo su poderío para proteger su “flota fantasma”

Moscú intenta proteger sus fuentes de ingresos, a riesgo de provocar incidentes militares con las fuerzas navales de varios países europeos. Rusia escapa a buena parte de las sanciones a su sector petrolero exportando hidrocarburos en buques que navegan de forma contraria a la normativa internacional: sin bandera, sin declarar carga, sin transponedor y sin comunicar puertos de origen y destino. Es lo que Europa llama “la flota fantasma” rusa.

Varios gobiernos europeos prometieron en los últimos meses impedir ese trasiego de barcos, que en algunas ocasiones entraban incluso en sus aguas territoriales y que en muchos casos son buques antiguos en malas condiciones y susceptibles de provocar accidentes con graves daños medioambientales. Pero Moscú no va a permitir esas incautaciones si puede impedirlo y empieza a mover al Báltico y al Mar del Norte algunos de sus buques militares más potentes.

El último en llegar a un punto en aguas internacionales, pero muy cerca de aguas territoriales alemanas, es el destructor Severomorsk, uno de los más temibles de la Armada rusa. Lleva días situado entre la isla alemana de Fehmarn y la bahía de Lübeck, en la costa norte germana, en un corredor marítimo esencial para el comercio y el suministro energético de varios países del norte de Europa.

En la misma zona lleva días fondeado el buque de desembarco Alexander Shabalin, visible incluso desde la costa alemana según varios reportes de la prensa local. ¿Qué hacen ahí? Para la diplomacia europea se trata de una forma de mostrar músculo, sobre todo frente a una Alemania que de ninguna manera pondría en peligro sus buques para capturar alguno de los petroleros o metaneros de esa “flota fantasma” rusa. Con Ucrania atacando sus barcos en el Mar Negro en cuanto se ponen a tiro (ha hundido varios buques militares en Sebastopol y Novorosisky), el Báltico es esencial para alcanzar el Atlántico y, dando la vuelta al continente, el Mediterráneo.

La OTAN respondió en días activando su Grupo Marítimo Permanente 1 (SNMG1, en sus siglas militares en inglés), que encabeza ahora mismo la fragata alemana alemana Sachsen, apoyada por la fragata francesa Auvergne y otros buques, de inteligencia pero también patrulleros de costa.

Moscú asegura desde hace días que su despliegue tiene por objetivo proteger la navegación comercial por la zona ante las amenazas europeas de incautar sus buques. Esos buques que están bajo regímenes de sanciones europeos y que en principio los gobiernos europeos tendrían obligación de detener. Esos buques rusos estarían ahí para disuadir a las armadas europeas de intentar detener petroleros y metaneros rusos, como ocurrió en varias ocasiones en los últimos meses con actuaciones de buques militares suecos.

Además, por el fondo marino de esa zona pasan gasoductos, cables eléctricos y de datos esenciales para Europa. Europa lleva prácticamente desde el inicio de la guerra en Ucrania denunciando que Rusia intenta atacar esos cables y comunicaciones energéticas. Para proteger esas infraestructuras los países de la región aprobaron, como misión de la OTAN, la operación Baltic Sentry, que vigila infraestructuras submarinas con buques, aviones, satélites y drones aéreos y marinos.

Lo que Rusia por ahora no parece capaz de evitar es que alguno acabe hundido. CNN contaba este martes que el carguero ruso hundido al sur de España, frente a la ciudad de Cartagena, el 23 de diciembre de 2024 cargaba dos reactores nucleares para submarinos con destino a Corea del Norte. El buque sufrió cuatro explosiones antes de hundirse. Todo apunta a un comando ucraniano que habría salido desde Gibraltar o desde algún punto en la costa sur de España y habría adosado una mina magnética al casco del buque ruso después de un ataque con un tipo especial de torpedo que rompió el sistema de dirección del buque.

Después de que acabara en el fondo del mar pasó por la zona un avión estadounidense especializado en rastreo de artefactos nucleares y poco después un buque espía ruso, siempre según la información de CNN.

El gobierno español apenas comentó el incidente. La Armada portuguesa habría seguido el buque días antes de su hundimiento, hasta que aparecieron dos barcos militares rusos y los portugueses abandonaron el seguimiento. Después de que el buque prácticamente se detuviera en alta mar, los servicios de rescate españoles se pusieron en contacto por radio y el capitán les dijo que todo iba bien, que no necesitaban ayuda. 24 horas después sufrió varias explosiones, que reventaron el motor y mataron a dos hombres.

Los 14 supervivientes fueron rescatados por un buque del servicio español de Salvamento Marítimo. Cuando un buque militar español intentó acercarse al buque ruso, todavía a flote, un buque militar ruso exigió que se retirara. Pero España envió un helicóptero. Los rescatadores no encontraron a nadie más. El barco no parecía en peligro de hundimiento, pero horas después varias explosiones lo hundieron después de que el buque militar ruso lanzara bengalas de humo rojo. Las explosiones fueron de tal calibre que las detectó el servicio sismológico español.

Una semana después, el ‘Yantar’, un buque de investigación ruso que la OTAN cree que, en realidad, es un buque espía, estuvo cinco días en la zona del hundimiento. Al dejar el lugar hubo otras cuatro explosiones en el fondo marino. Los servicios de rescate españoles ya no volvieron.

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