“Justicia por Romina”: una familia reclama que se investigue la muerte de una joven madre tras una cesárea
Tenía 34 años, era madre de dos niños y capitán del Ejército Argentino
La familia de Romina inició un reclamo para que se investigue en profundidad su muerte, ocurrida el 10 de febrero luego de una cesárea en el Hospital Español de Mendoza.
Romina tenía 34 años, era madre de Amparo y Amadeo, esposa, hermana mayor, abogada, auditora y capitán del Ejército Argentino. Sus familiares la describen como una mujer apasionada por su vocación, comprometida con su trabajo, solidaria, empática y reconocida por su enorme sonrisa.
Su muerte ocurrió el mismo día en que había dado a luz a su segundo hijo.
Un embarazo esperado por toda la familia
La llegada del nuevo integrante había sido recibida con enorme alegría por sus seres queridos.
Según contó la familia, Romina estaba especialmente feliz con el embarazo y esperaba a un niño al que llamaba cariñosamente su “príncipe azul”. El bebé iba a completar la familia junto con la pequeña Amparo.
Durante el embarazo realizó los controles correspondientes en Mendoza. Para asistir a las consultas, viajaba desde Uspallata hasta la capital provincial y, de acuerdo con el relato de sus familiares, cumplió con los estudios indicados durante cada trimestre.
La familia también señala que durante los controles se habían informado antecedentes relacionados con miomas uterinos.
La cesárea y las primeras horas
El 10 de febrero, a las 8 de la mañana, Romina ingresó al Hospital Español de Mendoza para realizarse una cesárea programada.
Según el relato de sus familiares, la intervención comenzó con normalidad y, en un primer momento, tanto la madre como el bebé se encontraban bien.
Romina incluso pudo vivir unos instantes de felicidad junto a su hijo recién nacido y tenerlo sobre el pecho mientras finalizaba el procedimiento.
Sin embargo, posteriormente fue trasladada a una habitación.
El comienzo de la hemorragia
De acuerdo con la reconstrucción realizada por la familia, una vez en la habitación Romina comenzó a sentirse débil.
Al momento de intentar trasladarla a la cama, la persona que la asistía habría advertido una importante cantidad de sangre en las sábanas y se habría dado aviso al equipo médico.
La familia sostiene que la hemorragia continuó mientras se aguardaba la llegada del profesional que había realizado la cesárea y que, inicialmente, otros integrantes del equipo intentaron controlar la situación mediante medicación y masajes.
Según el relato familiar, la pérdida de sangre era abundante y se produjo de manera continua.
El traslado nuevamente al quirófano
Ante la persistencia del cuadro, Romina fue trasladada nuevamente al quirófano.
Siempre de acuerdo con la versión de sus familiares, se intentó inicialmente controlar la hemorragia mediante una sutura de urgencia. Frente a la falta de respuesta al procedimiento, finalmente se tomó la decisión de realizar una histerectomía.
La familia sostiene que, durante todo ese proceso, Romina permaneció consciente y expresó reiteradamente que se sentía muy débil.
El paro cardiorrespiratorio y el desenlace
Durante la intervención quirúrgica, Romina sufrió un paro cardiorrespiratorio.
Según el relato de sus familiares, el equipo médico realizó maniobras de reanimación y logró recuperar sus signos vitales. Posteriormente fue trasladada a Terapia Intensiva.
La familia fue informada de que la intervención había quedado incompleta a la espera de que pudiera estabilizarse.
Sin embargo, la evolución no fue la esperada.
A las 21:50 de ese mismo día, los familiares recibieron la noticia de su fallecimiento.
Romina tenía 34 años.
El pedido de la familia
Un mes después de su muerte, sus familiares decidieron iniciar acciones legales para solicitar que se investiguen las circunstancias que rodearon el fallecimiento.
El reclamo apunta a determinar qué ocurrió durante las horas posteriores a la cesárea, cómo se desarrolló la atención ante la hemorragia y si existieron demoras, errores o responsabilidades que deban ser determinadas en el marco de una investigación judicial.
La familia sostiene que quiere conocer la verdad sobre lo ocurrido y que, en caso de establecerse responsabilidades, quienes correspondan respondan ante la Justicia.
Una familia atravesada por la pérdida
Además del dolor por la muerte de Romina, sus familiares enfrentan las consecuencias de su ausencia para sus dos hijos pequeños.
Amparo y su hermano quedaron sin su madre luego de un parto que la familia esperaba vivir como un momento de celebración.
Por eso, el reclamo judicial está acompañado por un pedido de difusión pública del caso.
“Justicia por mi hermana” y “Justicia por Romina” son las consignas que la familia eligió para visibilizar su pedido y solicitar que las autoridades judiciales de Mendoza investiguen lo ocurrido.
Qué pide la familia
El reclamo de los familiares se centra en tres cuestiones principales:
- Que se investiguen de manera exhaustiva las circunstancias que rodearon la muerte de Romina.
- Que se determine si existieron demoras o fallas en la atención médica durante la emergencia.
- Que, si la investigación establece responsabilidades, quienes correspondan respondan ante la Justicia.
La familia busca que el caso avance por las vías judiciales correspondientes y que se esclarezcan las circunstancias que llevaron al fallecimiento de Romina.
El pedido de que su historia sea escuchada
Para sus familiares, el reclamo no se limita a conocer qué ocurrió durante aquellas horas. También busca mantener presente la historia de una mujer que, según describen, estaba profundamente comprometida con su familia, su profesión y su vocación militar.
Romina había llegado a los 34 años con una trayectoria profesional que combinaba el Derecho, la auditoría y su carrera dentro del Ejército Argentino.
Había formado una familia y esperaba con ilusión la llegada de su segundo hijo.
Hoy, sus seres queridos reclaman respuestas.
Mientras las actuaciones judiciales deberán determinar qué ocurrió y si existieron responsabilidades, la familia insiste en un pedido que resume su reclamo: “Justicia por Romina”.


