La pesadilla de Meghan Markle: la carta en la que tildó de “abusador” a su padre y le prohibió ver a sus nietos
El idílico regreso de Harry y Meghan, duques de Sussex, a Gran Bretaña, apenas seis semanas atrás, se ensombreció con una espeluznante denuncia de Thomas Markle Jr., medio hermano de Meghan, al FBI norteamericano. Su padre, Thomas Senior, es “un pedófilo”, que escondió sus fotos en una computadora y en cajas de fotos familiares en su casa de Cebú, en Filipinas, antes de que se mudara a Florida a una casa de rehabilitación porque le amputaron una pierna.
La semana pasada, Thomas Jr. entregó a la policía en Filipinas objetos pertenecientes a su padre, tras afirmar haber encontrado imágenes de abuso sexual infantil. Las autoridades filipinas indicaron que necesitarían una semana para examinar varias cajas con documentos y un ordenador portátil, hallados en el subsuelo de la antigua residencia de Markle en su lujoso edificio de Cebú.
Thomas Markle Jr. declaró al diario “The Sun” que “lamenta profundamente” no haber defendido a Meghan, así como haberse puesto del lado de su padre y haberlo cuidado tras su amputación. “Ahora sé que he estado protegiendo a la persona equivocada durante los últimos nueve años”, dijo.
Markle padre negó las afirmaciones de su hijo, calificándolas de “mierda” y de algo “enfermizo”.
Admitió que, cuando estaba soltero, viajó al Lejano Oriente al menos en dos ocasiones y pagó a prostitutas. Declaró a “The Mail on Sunday”: “Me gustan las mujeres asiáticas, pero eso no es un delito”. Añadió que “nunca ha mantenido relaciones sexuales” con nadie menor de 18 años.
Cómo se enteró Meghan
Según un comunicado difundido el viernes, la duquesa de Sussex descubrió que su padre estaba siendo objeto de “acusaciones preocupantes e inquietantes” apenas ocho meses después de su boda con el príncipe Harry, en mayo del 2018.
En enero de 2019, la Policía Metropolitana de Londres (Met) recibió una carta escrita por Roslyn Loveless —primera esposa de Markle y madre de Thomas Jr. y de su hermana, Samantha—, en la que Loveless —quien estuvo casada con Markle entre 1964 y 1975 y ya ha fallecido— sugería que Markle había abusado de menores.
Meghan, duquesa de Sussex, posa para una fotografía con una persona del público al marcharse tras una visita a The Community Recording Studio en Nottingham, Inglaterra. Foto APLa Met compartió esta carta con Meghan, a quien “se le aseguró que dichas acusaciones estaban siendo investigadas“.
Sin embargo, la propia Met ha confirmado posteriormente que “los detalles de las acusaciones contenidas en la carta no fueron compartidos con otros cuerpos de seguridad”. Lo que equivale a decir que no se tomó ninguna medida. Actualmente, la Met está “revisando la gestión” de este asunto.
Nunca lo investigó ni informó al FBI. Una decisión que podría derivar en una denuncia ante la Oficina Independiente de Conducta Policial (Independent Office for Police Conduct).
La carta de la primera esposa de Markle
La carta a la policía británica había sido escrita por la primera esposa de Thomas Markle, Roslyn Loveless, con quien tuvo dos hijos, incluido Thomas Jr., que hoy lo denuncia tras el hallazgo de las fotos pedofílicas.
Loveless, quien falleció en 2024, alegó en la carta que Markle padre le confesó haber viajado al Lejano Oriente porque, según él, “allí es legal estar con menores de 12 años”, informó el diario The Sun. Más tarde, Markle se casaría con Doria Ragland, la madre de Meghan, de quien se separó cuando Meghan tenía 2 años.
Ni la policía ni la duquesa han confirmado la identidad de la autora de la carta, quien expresó su deseo de permanecer en el anonimato. Si efectivamente fue Loveless —fallecida en 2024—, es probable que no quedara satisfecha con la respuesta policial, ya que, semanas después, concedió una entrevista en la que acusó a Markle de haber ejercido abusos contra ella y sus hijos durante los nueve años que duró su matrimonio.
En mayo de 2019, poco después del nacimiento de Archie, el hijo de Meghan, Loveless declaró al Daily Mirror que Markle la había dejado sin un céntimo, obligándola a robar en tiendas para poder alimentar a sus dos hijos. Relató que Markle le gritaba usando insultos, le confesó que mantenía económicamente a otra familia en Filipinas y que había visitado el Playboy Club —ya cerrado—, situado en la zona roja de Manila.
“Conociendo a Tom como lo conozco, Meghan sería una insensata si lo mantuviera en su vida”, afirmó Loveless. “Aunque él se presenta a sí mismo como un padre cariñoso, durante nuestro matrimonio fue todo lo contrario con nuestros dos hijos. Puede sonar familiar, pero el leopardo no cambia sus manchas“.
Thomas Markle Senior negó rotundamente las acusaciones en aquel momento.
El príncipe Enrique de Gran Bretaña y Meghan, duques de Sussex, durante una visita a Epic Partners en Nottingham. Foto ReutersLejos de descartar la carta como los desvaríos de una expareja despechada, la duquesa de Sussex consideró que su contenido era relevante. La autora de la carta advirtió que, por la seguridad del niño (solo había nacido entonces el príncipe Archie), no se debería permitir que Thomas Markle viajara al Reino Unido para ver a su nieto.
¿Un delincuente sexual mayor?
La policía filipina sospecha que el padre de Meghan es “un delincuente sexual de la peor calaña”.
Los investigadores en Filipinas están examinando material, entregado por el hijo de Thomas Markle, y esperan obtener los resultados forenses en el plazo de una semana.
En total, hay cuatro cajas con pruebas —Markle Jr. posó junto a ellas para una fotografía— que contienen, presuntamente, imágenes impresas de dos escolares desnudas (ocultas entre las páginas de un libro titulado Lewis Carroll: Photographs of Children), los discos duros de las computadoras y un libro titulado Hollywood Lolitas: The Nymphet Syndrome in the Movies.
Jonvic Remulla, ministro del Interior del país, señaló que se necesitará aproximadamente una semana para analizar todas las pruebas —que incluyen discos duros y teléfonos móviles—, aunque afirmó que ya empieza a perfilarse una imagen de lo sucedido.
“Debemos considerar todos los ángulos”, declaró. “Por ahora, todos los indicios apuntan a un posible delincuente sexual de la peor calaña. Queremos estar seguros antes de hacer públicos los hallazgos. Los datos forenses estarán listos en una semana”.
Investigación en Estados Unidos
Markle, de 82 años —quien se encuentra en un centro de rehabilitación en Florida tras haber sufrido la amputación de una pierna—, podría enfrentarse también a una investigación en Estados Unidos, dado que, al parecer, residía en Pensilvania cuando ocurrieron los presuntos delitos. Él ha negado las acusaciones, calificándolas de “mentiras enfermizas”.
El príncipe Enrique de Gran Bretaña, duque de Sussex, observa cómo Meghan, duquesa de Sussex, coloca unos pastelitos de cumpleaños durante una visita a Epic Partners en Nottingham, Gran Bretaña. Foto ReutersPara los Sussex fue una acusación traumática, con la que Meghan ha tenido que lidiar en privado desde los inicios de su muy mediático matrimonio con el príncipe Harry. Primero su padre ni la familia de él asistieron a la boda en Windsor. Su padrino fue el actual rey Carlos.
Tras la amputación de una pierna de Markle a finales del año pasado en un hospital de Filipinas —durante cuya estancia concedió una entrevista en la que suplicaba a Meghan verla “una vez más antes de morir”—, ella respondió enviándole una carta.
En ella, hacía referencia a las acusaciones de abuso sexual de menores, le explicaba que nunca conocería a Archie ni a Lilibet, le instaba a buscar ayuda profesional y le comunicaba que esa sería la última vez que tendría noticias suyas.
“Sé que eres un abusador“, escribió.
La última carta de Meghan a Thomas Markle señalaba que él representaba un riesgo para los menores.
Su hija Samantha, hermanastra de Meghan, ha salido en defensa de su padre, afirmando que todo esto es un “plan de venganza”, orquestado por su hermano.
Perturbada y deprimida
Así se siente Meghan Markle en estos días. Sombría, deprimida, aterrada. Más allá de todas las polémicas generadas en torno a los Sussex, solo se puede sentir compasión por ella y su historia.
¡Qué situación tan terrible cuando uno se convierte en una de las personas más famosas y observadas del planeta!
La obsesión de la seguridad de los Sussex, su vida muy privada, la salida de sus hijos con guardaespaldas y la imagen de una familia intachable comienza a entenderse. ¿Un intento de reinventar y reparar una idea de familia terriblemente dañada?
Al oír hablar por primera vez de Thomas Markle, uno podría pensar: «¿No es una locura que el suegro de alguien de la realeza británica sea pedófilo?»
Es la peor noticia que podían recibir en este otro año horrible. La Familia Real y el palacio deben estar discutiendo en estas horas cómo reaccionan ante la tragedia que enfrenta Meghan, duquesa, nuera del rey Carlos y esposa de su hijo Harry.
¿Será una compasión pública o privada, por carta, por teléfono o frente a frente? El rey Carlos no podrá no ofrecer su compasión como jefe de la Iglesia anglicana. Desde que regresaron, el rey no ha visto ni a Harry ni a su familia hasta ahora, pero será inevitable.
Para William, futuro heredero, y su esposa, Kate, es aún más difícil. No se hablan con Harry y Meghan. Han jurado que nunca se reconciliarán. Pero la llegada de Harry ha puesto en duda cómo se relaciona William con el público y cuánto trabaja. La apertura comunicacional de Harry lo ha forzado a William a ir a programas de televisión, por ejemplo.
“El príncipe de Gales sigue profundamente dolido por la traición que él y Catherine sufrieron en el libro”, comenta una fuente.
Sin embargo, su indiferencia ante la angustia de Meghan y su familia va a ser mal juzgada por la opinión pública británica.
Los próximos días dirán cómo actúan estos disfuncionales royals frente a la tragedia de uno de los suyos. ¿Será este horror el paso necesario para una reconciliación familiar entre el padre y los hermanos, o la compasión de los británicos frente a Meghan y sus hijos comenzará a reconsiderar la visión negativa que los jóvenes tienen de la monarquía?
Serán vitales las próximas 72 horas. Al príncipe Harry le encantaría ser “un agente del cambio”, como él se define en su psicoanalizado lenguaje que tanto irrita a los royals, que jamás vieron a un psicoanalista.
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