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La tala de árboles en Misiones pone en riesgo al loro vinoso: quedan apenas 323 ejemplares

La especie está en peligro crítico a nivel nacional y depende de árboles de gran porte con cavidades naturales para reproducirse. Además de la pérdida de hábitat, enfrenta el mascotismo y el posible tráfico ilegal hacia Brasil.

El loro vinoso, también conocido como loro pecho vinoso, atraviesa una situación crítica en la Argentina. Según el último monitoreo realizado a finales de 2025 por Aves Argentinas, se registraron 323 ejemplares en todo el país, una población extremadamente reducida que continúa dependiendo de la conservación de la selva misionera para sobrevivir.

La especie se encuentra principalmente asociada al Bosque Atlántico y, en territorio argentino, su presencia se concentra en Misiones. Allí, investigadores y pobladores trabajan desde hace dos décadas en diferentes programas destinados a evitar su desaparición.

Sin embargo, uno de los principales problemas es la pérdida y fragmentación de su hábitat debido a la tala selectiva de árboles de gran porte.

Un ave que necesita árboles de muchos años

El loro vinoso tiene requerimientos muy específicos para reproducirse. Para construir sus nidos necesita cavidades naturales de al menos 60 centímetros de profundidad, que se forman progresivamente en los troncos de árboles que pueden tener décadas de crecimiento.

Por eso, no alcanza con conservar árboles jóvenes o pequeños: la especie necesita ejemplares de gran porte, con troncos que pueden alcanzar aproximadamente dos metros de diámetro y que desarrollen las cavidades adecuadas para la nidificación.

“Es una especie que necesita selvas bien conservadas porque se alimenta de semillas y frutos de los árboles, además de necesitar sus cavidades para nidificar”, explicó la bióloga Sofía Zalazar, coordinadora de la estrategia de especies amenazadas del Proyecto Bosque Atlántico de Aves Argentinas.

La tala selectiva representa una amenaza directa porque suele concentrarse justamente en árboles de gran tamaño y valor maderero.

La araucaria, un árbol clave y protegido

Entre los árboles utilizados por los loros vinosos para nidificar se encuentran las araucarias o pino Paraná, una especie característica del Bosque Atlántico.

Las araucarias pueden superar los 30 metros de altura y cumplen un papel importante en la estructura de la selva. En Misiones fueron declaradas Monumento Natural Provincial en 1986, una categoría que establece protección especial y prohíbe su tala.

A pesar de esa protección, los especialistas advierten que la tala ilegal y la extracción selectiva de árboles de gran porte continúan siendo un problema para la conservación del bosque.

Además de la araucaria, los loros vinosos pueden utilizar otras especies, entre ellas el timbó de campo y el marmelero.

Una especie que llegó a ser considerada extinta

La situación del loro vinoso llegó a ser tan crítica que, durante la década de 1980, se presumía que la especie se había extinguido en Misiones.

El panorama cambió en 2005, cuando comenzó un conteo anual que permitió registrar poco más de 100 ejemplares en la provincia.

Ese relevamiento confirmó que el loro vinoso todavía sobrevivía en territorio misionero y permitió poner en marcha estrategias de conservación específicas.

Dos décadas después, el número registrado a nivel nacional llegó a 323 ejemplares.

Sin embargo, los especialistas mantienen cautela frente a ese crecimiento. El aumento en los registros no necesariamente significa que la población haya crecido en la misma proporción.

Según explicó Zalazar, una parte del incremento podría estar vinculada a una mayor intensidad de los relevamientos y al hallazgo de bandadas que anteriormente no habían sido detectadas.

“En 20 años, la población casi no subió, pero tampoco disminuyó”, señaló la especialista.

En peligro crítico

Actualmente, el loro vinoso se encuentra catalogado como “En peligro crítico” a nivel nacional, debido a la reducida cantidad de ejemplares y a las amenazas que afectan su hábitat.

La situación también está relacionada con la conservación de los bosques donde vive.

La araucaria, uno de los árboles fundamentales para la especie, se encuentra a su vez bajo una categoría de amenaza a nivel internacional y forma parte de la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

De esta manera, la conservación del loro vinoso está estrechamente vinculada con la protección del Bosque Atlántico y, particularmente, de los árboles maduros que proporcionan sitios naturales para su reproducción.

El problema del mascotismo

La pérdida de hábitat no es la única amenaza.

Los investigadores también señalan el mascotismo como un problema presente en la región. Algunos pichones son retirados de los nidos para ser regalados o mantenidos en jaulas.

Según explicó Zalazar, se trata de una práctica que tiene un componente cultural en algunas comunidades de la zona.

A esto se suma la preocupación por un posible tráfico de ejemplares hacia Brasil. Desde el Proyecto Bosque Atlántico señalaron que existen rescates de loros vinosos en Brasil que podrían estar relacionados con ejemplares extraídos de nidos en Argentina y trasladados a través de las fronteras para su comercialización.

Los especialistas advierten que esta situación podría convertirse en una amenaza adicional para una población que ya es extremadamente pequeña.

Una especie de valor especial para Parques Nacionales

El loro vinoso también está incluido en el Sistema de Información de Biodiversidad de la Administración de Parques Nacionales dentro de la categoría de Especies de Vertebrados de Valor Especial (EVVE).

Esta clasificación contempla especies que requieren atención prioritaria por diferentes motivos relacionados con su conservación.

Entre los criterios utilizados se encuentran el grado de amenaza de una especie, la escasez de sus poblaciones dentro del Sistema Nacional de Áreas Protegidas y los cambios registrados en su presencia dentro de determinadas regiones.

El loro vinoso forma parte de la lista de EVVE de la Reserva Natural Estricta San Antonio, ubicada en Misiones.

Veinte años de conservación

Desde 2005, los trabajos de conservación se desarrollan en conjunto con pobladores, investigadores y comunidades educativas de la zona de San Pedro, en el este de Misiones, cerca de la frontera con Brasil.

Las estrategias no se limitan al monitoreo de los ejemplares. También incluyen programas de educación ambiental en escuelas y actividades destinadas a involucrar a los habitantes de la región en la protección de la especie.

Durante el último año se instaló además una estación biológica para profundizar los estudios sobre el loro vinoso.

Entre las medidas implementadas se encuentran las cajas nido, estructuras que reproducen las condiciones de los nidos naturales y se colocan en árboles nativos para ofrecer alternativas seguras de reproducción.

También se trabaja en la protección de las cavidades naturales existentes y en el seguimiento de parejas reproductivas para conocer mejor sus hábitos y evaluar el éxito de las estrategias de conservación.

Otro de los proyectos es un “club de naturaleza” destinado a niños de entre 7 y 13 años de las comunidades de la zona, con actividades de educación ambiental orientadas a generar conciencia sobre la importancia de proteger al loro vinoso y su hábitat.

El desafío de conservar una población que todavía resiste

El último monitoreo dejó un dato alentador y, al mismo tiempo, preocupante: 323 ejemplares siguen presentes en Argentina.

La población no experimentó una recuperación significativa durante los últimos 20 años, pero tampoco sufrió la disminución que podría esperarse ante la presión sobre su hábitat.

Los próximos meses serán importantes para evaluar los resultados de las nuevas investigaciones y de las intervenciones realizadas durante el último año.

Para los especialistas, la supervivencia del loro vinoso dependerá de una estrategia que combine la protección de los árboles maduros, la conservación del bosque nativo, el control de la extracción ilegal de fauna y la participación de las comunidades locales.

En una especie de la que quedan apenas unos cientos de ejemplares, preservar cada cavidad natural y cada árbol que puede convertirse en refugio para una pareja reproductiva puede marcar la diferencia entre la recuperación y la desaparición definitiva.

 

La tala de árboles en Misiones pone en riesgo al loro vinoso: quedan apenas 323 ejemplares

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