Las morgues y funerarias de París están desbordadas por la ola de calor: el fantasma de los 15.000 muertos
Una brutal tormenta eléctrica, con vientos muy violentos y granizo, hizo retroceder en la noche del domingo la ola de calor que agobiaba a Francia y ahora se dirige al este de Europa. Pero son los muertos los que aumentan y posiblemente sean muchos más de los 1.000 que, hasta ahora, la ministra de Salud admite.
Los médicos creen que normalmente hay siete muertos diarios en un hospital y ahora llegan a 20 por día, especialmente en París y sus suburbios. Sin embargo, la verdadera cifra se conocerá cuando aparezcan los certificados de defunción en papel, en dos semanas, y no solo los electrónicos.
Los hospitales están colmados por la ola de calor. Foto: ReutersLos hospitales no tienen aire acondicionado: ni en terapia intensiva, ni en la sala de rehabilitación ni en la maternidad. El Hospital Pompidou recibió el domingo una donación de 300 aires acondicionados “de la noche a la mañana”, cuando reclamó ayuda, de un grupo industrial. El debate sobre la climatización para hospitales, escuelas, guarderías y geriátricos se ha iniciado con fuerza en Francia con estas temperaturas.
Funerarias desbordadas
El signo de esta crisis y sus muertos lo dan las funerarias, que en París están saturadas y no dan abasto con los servicios fúnebres, los entierros y cremaciones en los cementerios.
“Lamentablemente, los cuerpos se descomponen más rápidamente durante una ola de calor”, explica Élisabeth Charrier, delegada general de la Federación Nacional de Funerarias.
El domingo comenzaron a surgir las primeras cifras oficiales sobre los efectos de la excepcional ola de calor que azotó Francia en los últimos días. Una evaluación preliminar, aún muy incompleta, de Salud Pública de Francia reportó “1.000 muertes adicionales”, en comparación con los niveles habituales.
Un hombre se refresca en París. Foto: AP“No hablaría de saturación, sino más bien de una alta actividad, que deberíamos haber visto al final del fin de semana, pero que se presentó al principio. La encuesta que realizamos entre nuestras empresas miembros, en todo el país, muestra una tasa de ocupación del 66 % de las instalaciones. Existen disparidades significativas entre regiones. La presión se concentra en París: durante los últimos dos días, las dos únicas instalaciones existentes dentro de los límites de la ciudad han estado llenas“, explicó Élisabeth Charrier.
Según ella, “como resultado, el flujo de personas se está desplazando hacia los suburbios interiores, los suburbios exteriores e incluso la región de Centre-Val de Loire. La ocupación también ha sido alta en el oeste, en los alrededores de Rennes y Vannes, así como en la región de Grand Est, particularmente en el departamento de Haut-Rhin”.
En París, la saturación es consecuencia de un efecto en cadena: las morgues de hospitales y residencias de ancianos se llenaron rápidamente. También fue necesario recoger los cuerpos de personas que fallecieron en sus domicilios o en centros sanitarios más pequeños.
El miedo al 2003 y los 15.000 muertos
En 2003 hubo 15.000 muertos y el temor del gobierno es que esa canicule brutal se repita el próximo 6 de julio, cuando Météo-France anticipa que podría ser un récord: 45 grados.
En 2003 fue necesario armar una enorme morgue en carpas enfriadas para los muertos en Rungis. Una experiencia que, hasta ahora, no se ha repetido. El Estado y sus instituciones están mejor organizadas.
Los abuelos son las primeras víctimas. Los ancianos viven solos, continúan con su medicación invernal con diuréticos, son atérmicos y están con un suéter aún con 35 grados. Muchos resisten hasta el ventilador. Mueren deshidratados o por problemas cardíacos. Los encuentran los ambulancieros en su recorrido para saber si están bien.
Las cifras tardarán
Debido a la ola de calor, “estamos registrando un número de fallecimientos superior al habitual“, declaró la ministra de Sanidad, Stéphanie Rist, en una entrevista con La Tribune Dimanche.
“El calor extremo de los últimos días tiene un efecto retardado, sobre todo en las personas vulnerables, pero también en algunos jóvenes, que a veces llegan a urgencias entre cinco y diez días después de la ola de calor”, explicó.
Buscando alivio en la fuente de Trocadero. Foto: ReutersFue ella quien advirtió sobre las muertes pos-canicule: “Para las personas con enfermedades crónicas, este efecto puede durar varias semanas”, añadió. Prevé que “la presión sobre el sistema hospitalario continúe, e incluso después de que bajen las temperaturas”.
Respecto al número estimado de fallecimientos relacionados con esta ola de calor, “tenemos indicios de que muy probablemente habrá una tasa de mortalidad superior a la del mismo período del año pasado”, subrayó la ministra. “Pero proporcionar cifras fiables lleva tiempo. Solo el 60 % de los certificados de defunción se emiten electrónicamente. Tenemos que esperar a que lleguen los certificados en papel”, afirmó, prometiendo una comunicación “transparente” con las “cifras más fiables posibles”.
Guardias de hospitales desbordados
La prefectura canceló festivales como la Gay Parade, la manifestación contra la legalización de la muerte asistida y el uso del canal Saint-Martin como balneario a causa de las tormentas, que lo contaminan. Estas prohibiciones se deben a la ola de calor y a la activación del plan Orsan 3, el nivel más alto de movilización sanitaria.
La actividad en las urgencias de los hospitales de París se mantiene en un nivel excepcionalmente alto, según la AP-HP. Según la AP-HP, se registraron cerca de 3.000 visitas en los servicios de urgencias, lo que representa un nivel un 36 % superior al de un día normal. La agencia también señaló que la actividad se mantuvo estable a un nivel muy alto en las cuatro unidades SAMU (Servicios Médicos de Urgencias) de París, Hauts-de-Seine, Seine-Saint-Denis y Val-de-Marne.
Debido a la alerta por tormentas eléctricas y fuertes vientos, la ciudad de París cerró todos los parques y jardines y la zona de baño del canal Saint-Martin en Quai de Jemmapes.
Uno de los fenómenos de esta ola de calor es el ahogamiento de jóvenes. Estos ahogamientos mortales involucran principalmente a hombres (44 de los 51 casos). Y entre ellos, la mayoría son jóvenes: 31 (el 70 %) tienen entre 11 y 30 años. Un futbolista de 21 años del club Guingamp se ahogó en el río Ródano, cerca de Lyon.
La mayoría de los ahogamientos ocurren en vías fluviales, ríos, arroyos o canales. Suelen ocurrir en lugares donde no está permitido ni supervisado nadar, a veces incluso en zonas donde ya se han producido tragedias. En casos más raros, en cuatro ocasiones distintas, también se han producido ahogamientos de niños muy pequeños en piscinas.
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