Longevidad con vitalidad: el tratamiento integral que apunta a llegar mejor con el paso del tiempo
Pensar en la longevidad suele despertar una imagen inevitable: el paso de los años asociado al deterioro físico, las limitaciones y las enfermedades. Sin embargo, para la dermatóloga Carolina Diego y la psicóloga Silvia Balut, el verdadero desafío no es simplemente vivir más, sino aprender a llegar bien.
Desde un enfoque integral que combina medicina funcional y salud mental, ambas profesionales trabajan sobre un concepto claro: prepararse para una “longevidad autónoma”, es decir, alcanzar edades avanzadas con energía, independencia y bienestar.
“Estamos a favor de prepararse para la longevidad autónoma y no solo tiene que ver con la alimentación, sino también con el movimiento, con la sociabilización, con el manejo del estrés y el manejo de los hábitos”, explicó Carolina Diego durante una entrevista.
La propuesta, aseguran, no apunta únicamente a personas mayores. Por el contrario, consideran que el proceso de cuidado debería comenzar mucho antes.
“No hay edad. Podemos arrancar hoy ya a cualquier edad”, sostuvo Silvia Balut. Y agregó: “Queremos llegar a los 80, a los 90 años, a la edad que queramos llegar. El tema es cómo llegamos ahí”.
El desafío ya no es vivir más, sino vivir mejor
Hoy, llegar a edades avanzadas ya no representa una excepción. Los avances médicos hicieron que cada vez más personas superen los 70 u 80 años, aunque eso no siempre implica una buena calidad de vida.
“La ciencia ya no tiene como reto llegar a los 70 u 80 años. La mayoría va a llegar. El tema es cómo llegamos”, remarcó Carolina Diego.
Según explicó, el crecimiento de enfermedades crónicas no transmisibles genera que muchas personas lleguen a edades avanzadas con múltiples problemas de salud como diabetes, resistencia a la insulina, fracturas o deterioro cognitivo.
Por eso, insiste en que el cambio de hábitos debe comenzar cuanto antes.
“Tenés 25, empezás hoy. Tenés 30, empezás hoy. Tenés 50, empezás hoy”, resumió.
Lejos de asociar longevidad con vejez, ambas especialistas proponen erradicar esa idea y pensar el paso del tiempo como un proceso que puede atravesarse de manera activa.
“No solo se trata de llegar, sino de llegar bien”, insistió Diego.
Mente y cuerpo: una sola unidad
Uno de los pilares del tratamiento tiene que ver con comprender que la salud física y emocional no funcionan por separado.
“Siempre trabajamos con un enfoque integral. Mente y cuerpo están en una sola unidad”, explicó Silvia Balut.
La psicóloga señaló que muchas veces las personas naturalizan malestares cotidianos sin detenerse a analizar sus causas: cambios de humor, contracturas, irritabilidad, cansancio, problemas digestivos o dificultades para dormir.
“Tendemos a normalizar los síntomas o a vivir mal y no nos damos cuenta porque vivimos en modo automático”, afirmó.
Según explicó, emociones sostenidas en el tiempo o pensamientos negativos pueden repercutir directamente sobre las hormonas vinculadas al estrés.
“Cada vez que tenemos emociones desadaptativas liberamos hormonas del estrés y eso genera un desequilibrio hormonal. Si se sostiene en el tiempo, aparece el estrés crónico”, indicó.
Ese impacto emocional, aseguran, también termina repercutiendo en el cuerpo.
Por eso, uno de los objetivos del tratamiento es ayudar al paciente a identificar qué hábitos, pensamientos o situaciones pueden estar afectando su bienestar diario.
“¿Por qué vivo contracturada? ¿Por qué tengo tanto cambio de humor? ¿Qué me pasa?”, ejemplificó Balut sobre algunas de las preguntas que ayudan a tomar conciencia.
Movimiento, sueño y hábitos saludables
La actividad física aparece como otro de los grandes pilares.
“Mover el cuerpo es un gran regulador emocional”, aseguró Silvia Balut.
En esa línea, Carolina Diego cuestionó ciertas creencias relacionadas con la edad y el deterioro.
“Hay personas que dicen: ‘Ya estoy grande para ir al gimnasio’. No, no es normal. Tenemos que ir poniéndonos metas y superándonos”, sostuvo.
También remarcaron la importancia del descanso, el sueño reparador y la alimentación consciente.
“Son pequeños cambios que tenemos que hacer para sentirnos mejor, más saludables y con más energía”, explicó Balut.
Cómo funciona el tratamiento integral
El trabajo entre ambas profesionales comienza con una evaluación profunda del paciente.
Muchas veces, según explicó Carolina Diego, llegan personas con síntomas persistentes a pesar de tener análisis médicos considerados “normales”.
“Hay pacientes que me dicen: ‘Tengo el laboratorio perfecto, pero se me sigue cayendo el pelo’”, contó la dermatóloga.
Desde la medicina funcional, explicó, trabajan con parámetros más personalizados y preventivos.
“Tenemos que llegar antes de que el paciente tenga resistencia a la insulina, antes de que el paciente esté inflamado”, señaló.
Por su parte, Silvia Balut realiza entrevistas profundas donde analiza trabajo, rutina, vínculos, ansiedad, sueño, alimentación y estado emocional.
“La idea es acompañar a las personas en el proceso de cambio. No es fácil cambiar”, afirmó.
A partir de esa evaluación conjunta se diseña un tratamiento personalizado, con objetivos sostenibles y seguimiento.
Sueros vitaminados: cuándo sí y cuándo no
Otro de los temas que abordaron fue el auge de los llamados “sueros vitaminados”, cada vez más populares.
Carolina Diego aclaró que no se trata de soluciones mágicas ni tratamientos universales.
“No todos los pacientes aplican para suero y no es lo primero que hacemos”, explicó.
Según indicó, primero se estudia el estado de salud, se realizan laboratorios y luego se determina si existe alguna deficiencia específica.
“La gente cree que porque es vitamina es inocuo y no necesariamente es así”, advirtió.
También remarcó que no buscan pacientes “polisuplementados”.
“No todos los magnesios son para todos, no todas las vitaminas son para todos. Hay que ordenar y educar”, sostuvo.
Nunca es tarde para empezar
Aunque muchas personas creen que ya es tarde para cambiar, ambas profesionales coinciden en un mensaje central: siempre se puede empezar.
“La gran creencia es ‘yo ya soy así’ o ‘ya tengo 50, ¿qué voy a hacer ahora?’. Eso es lo primero que hay que derribar”, sostuvo Silvia Balut.
Y agregó: “Tomar la decisión y llevarla a la acción es el primer paso”.
La meta, remarcan, no es perseguir una juventud eterna, sino construir bienestar a largo plazo.
“Es empezar a invertir hoy para ver los resultados”, resumió Balut.
Porque, según coinciden ambas especialistas, el secreto ya no pasa solo por sumar años, sino por llegar a ellos con autonomía, energía y calidad de vida.

