Los detalles de cómo fue el operativo para que Bart, el perro argentino, encontrara a dos nenes vivos entre los escombros del terremoto en Venezuela
Ya habían pasado más de 96 horas de los dos terremotos que sacudieron a Venezuela y los rescastistas de todo el mundo empezaron a coincidir en una sola conclusión: a partir de ahora viene la etapa de los milagros. Sacar gente viva de entre los escombros es complicado.
Pero en la madrugada se produjo uno de esos milagros y tiene acento argentino. El perro Bart, pertenece a la Armada Argentina y trabaja como parte del equipo del Estado Mayor Conjunto del Ejército identificó la zona y el lugar para acceder y rescatar a dos chicos con vida en la noche del domingo.
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El perro héore
De raza belga malinois, es uno de los cuatro perros que este equipo llevó para trabajar en las ruinas de La Guaira. Su compañera Frida también busca personas vivas, mientras que Gino y Brooklyn, de la misma unidad se encargan de ayudar a encontrar cuerpos.
“Ayer tuvimos una satisfacción. Después de trabajar en un punto, nos convocaron para que nuestro perro pueda dar la certeza si realmente había vida o no en una en un derrumbe, pero nadie tenía la certeza. Así que nuestro perro marcó el objetivo y sobre todo marcó la dirección que había que trabajar. Eso es muy importante porque el tiempo es oro”, le cuenta a Clarín el coronel Miguel Wissinger, comandante conjunto de Protección Civil y Emergencias del Estado Mayor Conjunto, quien se desempeña como jefe del contingente argentino de las Fuerzas Armadas en Venezuela.
“Bart tuvo un desempeño extraordinario porque logró salir, que a veces es un problema porque el perro se mete en lugares donde después le cuesta salir”, remarca el coronel.
Bart, el perro argentino que encontró a dos nenes con vida entre los escombros en Venezuela, posa con su guía, Cristian Girotti y el médico veterinario, Martín Núñez Etcheverry. Fotos: Fernando de la Orden.
El perro es conducido por un militar que es veterinario. En este caso, el teniente de fragata Núñez, y también fue el agente civil Girotti. “Lograron hacer contacto con el perro, que es lo importante porque a través de señas que él emite y se llegó a la conclusión de que ahí había vida. A las 5 de la mañana lo sacaron finalmente con vida”, remarca Wissinger, en diálogo con este diario.
“Después de más de 96 horas, fue un milagro”, resume el militar con experiencias en otras catástrofes.
Bart contribuyó al hallazgo de los dos chicos porque no se sabía la dirección que había que trabajar. “Fue una buena noticia para el contingente porque realmente aunque sea salvar una vida nos daba la misión cumplida”, destaca el militar que se entrevistó con la presidenta interina Delcy Rodríguez al llegar a Venezuela.
Bart trabaja hace cinco años en la Armada Argentina. “Es un perro que siempre nos da satisfacciones porque se destaca por sobre sus pares. Siempre tiene mucha energía, mucha predisposición, va adelante y eso le marca la diferencia”, dice Wissinger.
Terminada la entrevista con Clarín, recibieron otra alerta de un posible sonido compatible con vida humana debajo de un montículo de escombros. Era frente a la cancha de fútbol sintético donde está la base de los militares argentinos. Se vistieron, cruzaron a Bart y también a Frida. Clarín los acompañó en el operativo.
Antes de iniciar, volaron un dron que identifica temperaturas. El llamado fue porque un voluntario dijo que cuando preguntó si había alguien con vida que hiciera ruido, escuchó un sonido.
Bart el perro argentino de rescate, trabaja junto su guía Martín Girotti en La Guaira, la zona más devastada. Fotos: Fernando de la Orden / enviado especial.
Los militares argentinos, al menos en esa zona de escombros, le pidieron a la Guardia Nacional Bolivariana que corte el tránsito. El perro no se puede distraer con otros sonidos. En la avenida costera de ese sector de La Guaira, los motociclistas se bajaban de sus motos y caminaban para tener apagados los motores.
Al mediodía, con una temperatura que superaba ampliamente los 34 grados, Bart caminó por entre los escombros, tardó un rato y marcó un lugar. Pero salió sin hacer las señas que alertan a sus cuidadores.
“Con las temperaturas del mediodía tratamos de que los animales descansen, se refresquen, se alimenten, y prepararse para la noche. Realmente trabajamos de noche porque nos permite trabajar con los drones con capacidad térmica de mejor forma; por eso, el segundo turno se presta más para la noche”, remarcó el coronel.

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