Los europeos tienen que defenderse solos: el mensaje de Estados Unidos a sus socios de la OTAN
5 Minutos de Lectura

Los europeos tienen que defenderse solos: el mensaje de Estados Unidos a sus socios de la OTAN

Elbridge Colby, el alto funcionario estadounidense actual que más ha estudiado el funcionamiento de la OTAN y subsecretario de Defensa, pasó el jueves por la sede de la Alianza Atlántica en Bruselas a leer la lección a los jefes de Estado Mayor de los 31 socios de Estados Unidos en la organización.

Washington estudia estos meses y decidirá antes de finales de año cuántos hombres y qué material retirará de Europa, pero el mensaje ya es claro: los europeos tienen que asegurar por sí mismos la defensa convencional del continente.

Washington prepara lo que llama ‘US Force Posture Review’, la retirada de Europa de buena parte de su material militar y sus hombres. Colby les contó a los altos mandos europeos que el Pentágono estudia todo: desde el número de tropas hasta su localización pasando por el coste, qué bases mantener y qué bases cerrar. Hay 80.000 militares estadounidenses desplegados en Europa de forma permanente. Colby lo llama ‘OTAN 3.0’. Y lo resume en que los europeos deben asumir todo lo relativo a la defensa del continente excepto el paraguas nuclear, actividades en el espacio y una parte de las capacidades de inteligencia satelitales.

Pero Colby trajo también a Bruselas exigencias políticas. Estados Unidos estudiará qué países europeos le compran más o menos armas para saber cómo tratarlos, les exigirá el uso prácticamente sin restricciones de sus bases y de su espacio aéreo y, sobre todo, “apoyo a las prioridades de política exterior de Estados Unidos”. Son las lecciones que Washington extrae de su aventura bélica contra Irán, que los europeos siempre se negaron a respaldar, que se niegan a enviar medios militares y tropas y que, en algunos casos, incluso se negaron al uso de su espacio aéreo y sus bases, como hizo España y en parte Francia e Italia.

Washington exige ahora alineamiento estrecho con sus aventuras militares, que los europeos secunden sus guerras siempre, sean legales o no, sean del interés de Europa o no, y que pongan sus medios a disposición de Estados Unidos. Colby señaló a pocos países de forma positiva y lo hizo sólo en relación a Alemania, Polonia y los escandinavos.

A los europeos no les preocupa especialmente si Estados Unidos tiene en Europa 80.000 militares (prácticamente la mitad en Alemania), 60.000 ó 100.000. Eso tiene poco impacto real. Lo que le preocupa es que Estados Unidos retire medios que Europa no tiene o que tiene muy limitados.

Hasta ahora Washington exigía con las malas maneras de Donald Trump que los europeos gastaran en Defensa como durante la Guerra Fría, alrededor del 5% del PBI. Todos (excepto el español Pedro Sánchez) lo aceptaron el año pasado en una cumbre en La Haya.

En esta reconfiguración de la OTAN que busca Trump la situación de España es paradójica. Es el país más crítico en Europa frente a Washington, el que se niega a llegar al 5% del PBI en defensa, pero a la vez el que tiene bases estratégicas, como la de Rota, para las operaciones militares estadounidenses en Oriente Medio y África.

Colby explicó a los europeos que el Pentágono estudia cuatro opciones, que pondrá sobre la mesa de Pete Hegseth, secretario de Defensa, como muy tarde el 6 de noviembre. Para que Washington decida antes de finales de año. Para terminar ese proceso, Colby dejó a los europeos un cuestionario, como alumnos de secundaria.

El documento que han recibido los 31 gobiernos supuestamente aliados reúne preguntas sobre gasto en defensa, adquisiciones de armas (no sólo qué compran, sino dónde tienen pensado comprar), estrategia militar, compromisos con la OTAN y ese apoyo a la política exterior de Estados Unidos. Y algo que va a molestar en muchas capitales porque va incluso contra leyes nacionales.

Trump exige que las tropas estadounidenses, sus aviones y sus buques tengan acceso a cualquier base militar. Estados Unidos quiere lo que los militares llaman acceso, bases y sobrevuelos. Porque Washington aprendió con su aventura en Irán que los europeos pueden negarle incluso el sobrevuelo de sus países, no sólo el uso de sus bases.

La OTAN, según sus documentos fundacionales, se limita a garantizar la seguridad del espacio euro-atlántico, no a respaldar a cualquier país miembro en sus aventuras militares. Ninguno tiene obligación de ir a Irán a respaldar a Trump, como el presidente estadounidense exigió en varias ocasiones los últimos meses. Ahora quiere cambiar eso y dejarlo por escrito.

De llevarse adelante lo que quiere hacer Washington se crearía en la práctica una especie de alianza militar a varias velocidades. Los aliados más cercanos, dispuestos a permitir prácticamente cualquier cosa en sus bases y a apoyar a Estados Unidos, como Alemania o Polonia. Los que dudan, aunque en el pasado nunca lo hicieron, como el Reino Unido o Italia. Y los que, al menos con el gobierno actual, se niegan a ayudar a Estados Unidos en sus aventuras, como España.

Sponsor
Sponsor
Sponsor
Sponsor
Sponsor
Sponsor
Sponsor
Sponsor