Los jóvenes de Proyecto Puente modernizan las votaciones del Concejo
La organización de Comodoro Rivadavia, que nació hace 17 años reciclando computadoras, desarrolló un nuevo software de votación electrónica para el Concejo Deliberante que se estrenará próximamente.
En un claro ejemplo de cómo la tecnología puede ser un motor de inclusión y eficiencia, Proyecto Puente ha dado un paso histórico.
Alberto Barría, referente de la institución, confirmó a Crónica la implementación de un nuevo sistema de votación electrónica desarrollado íntegramente por dos jóvenes estudiante para el Concejo Deliberante de Comodoro Rivadavia.
El proyecto consistió en transformar las votaciones (que se realizaban a mano alzada) en un sistema digital moderno, similar al que utiliza el Congreso de la Nación. Mediante un software de desarrollo propio que llevaron adelante Facundo Vidal y Nahiara Maricoy, los ediles ahora podrán visualizar en pantalla su banca, nombre y el sentido de su voto (positivo o negativo).

“Lo bueno es que es un desarrollo de un producto hecho acá, por nosotros. Está en fase de prueba y suponemos que para la próxima sesión ya estará operativo”, explicó con orgullo Alberto Barría en el taller de Proyecto Puente en el barrio Stella Maris.
17 años tendiendo puentes: Del reciclaje a la universidad
Lo que comenzó hace casi dos décadas como un grupo de jóvenes rescatando computadoras para donar, hoy es una estructura que ha entregado más de 6.000 máquinas en todo el país.
El impacto de Proyecto Puente llega incluso a parajes remotos de Salta y comunidades indígenas, atravesando fronteras para cumplir su misión.
Sin embargo, el trabajo no se queda en la entrega de hardware. La organización funciona como un centro de formación integral donde se brinda.
Proyecto Puente logra que el alumno entienda la tecnología y esa visión permite que la institución no solo entregue herramientas para una salida laboral rápida, sino que despierte vocaciones complejas en un contexto regional donde la industria demanda cada vez más perfiles especializados.
La articulación con la Facultad de Ingeniería de la UNPSJB logra romper la barrera generacional y el prejuicio académico al integrar a personas de un rango etario tan amplio, desde los 12 hasta los 77 años. De esa forma el proyecto demuestra que el acceso al conocimiento no debe estar condicionado por el momento vital del individuo.
Programa igualitario
Alberto Barría destaca el alcance del programa TechGirls que aporta una dimensión de equidad necesaria en el tejido productivo de la Patagonia. La mención de que ya hay cinco mujeres integradas a los equipos de desarrollo y próximas a programar para empresas locales confirma que la capacitación no es un fin en sí mismo, sino un medio de inserción efectiva.
En un entorno históricamente dominado por el sector petrolero y masculino, que Proyecto Puente logre “elevar la vara” fomentando la presencia femenina en la tecnología es un paso fundamental para la diversificación y el crecimiento de la economía del conocimiento en Chubut.
El desafío de sostener el proyecto
A pesar de todo lo que genera, la realidad diaria de Proyecto Puente es una lucha constante contra los costos. Alquilando un espacio sin conexión de gas, el equipo debe recurrir a garrafas para calefaccionar el aula antes de que lleguen los alumnos.
Para financiarse, además de las cuotas de seguro que abonan los estudiantes, la institución ha comenzado a comercializar desarrollos de software realizados por sus propios egresados. “Esa es nuestra forma de mantenernos: compramos herramientas, insumos de limpieza y hasta la merienda para los chicos con lo que generamos nosotros mismos”, detalló Barría.
Campaña de donación: “Cables que juntan tierra”
Actualmente, el proyecto enfrenta un faltante crítico de insumos básicos para completar una donación de 30 computadoras destinadas a la carrera de Informática de la Universidad.
La institución solicita a la comunidad y a las empresas la donación de: cables de energía (interlock), cables VGA, y cables HDMI. “Esos cables que no te sirven y están juntando tierra en tu casa son bienvenidos acá. Van a tener un fin muy bueno: llegar a una escuela o a la universidad”, reconoció el referente.
Con más de 100 jóvenes en lista de espera para ingresar, Proyecto Puente sueña con un espacio más grande para seguir “levantando la vara” de la educación técnica en la región y demostrando que, con ingenio y solidaridad, el futuro se construye desde el barrio.

