Murió el policía tucumano de 23 años que recibió un disparo de su compañero en una garita

Nicolás Agustín Albaca Romano, el policía tucumano de 23 años que había sido baleado mientras cumplía funciones en una garita de San Miguel de Tucumán, murió este miércoles tras permanecer internado por la gravedad de sus heridas.
El hecho ocurrió durante la madrugada del martes 6 de octubre, en la esquina de Charcas y pasaje Díaz Vélez, en la zona de El Bajo, cerca de la Vieja Terminal. Allí, el joven recibió un disparo en el tórax mientras se encontraba de servicio junto a otros efectivos.
Tras el episodio, Albaca Romano fue trasladado de urgencia al hospital Centro de Salud, donde fue sometido a una cirugía. Pese a la atención médica recibida, falleció luego de varios días de internación.
Por el caso está imputado Benjamín Eduardo Díaz, el compañero que efectuó el disparo con su arma reglamentaria. El agente había quedado bajo prisión preventiva mientras avanza la investigación judicial.
La defensa de Díaz sostiene que el disparo fue accidental y que no hubo una discusión previa entre los efectivos. Sin embargo, las circunstancias en las que se produjo el hecho continúan bajo investigación y deberán ser esclarecidas por la Justicia.
Tras la muerte del joven policía, la causa podría cambiar su calificación legal, ya que hasta el momento el acusado estaba imputado por lesiones graves. La investigación deberá determinar las responsabilidades correspondientes.

