Ocho candidatas, una corona y un sueño: hoy se elige a la nueva reina de Fedecomex
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Ocho candidatas, una corona y un sueño: hoy se elige a la nueva reina de Fedecomex

Las representantes de las colectividades alemana, chilena, andaluza, portuguesa, asturiana, italiana, argentino-árabe y de los Estados Exsoviéticos llegan a la gran noche después de meses de ensayos, emociones y una amistad que nació entre ellas.

Las candidatas pasaron por las oficinas de Crónica y hablaron acerca de su historia // Foto: Juan Lów – DIARIO CRÓNICA

Después de meses de preparación, ensayos y encuentros, llegó el momento esperado. Este sábado desde las 21 horas, en el Centro Cultural, se elegirá a la nueva Reina Nacional de las Comunidades Extranjeras y Embajadora de la Diversidad Cultural del Chubut, quien representará durante el próximo período a la Federación de Comunidades Extranjeras (Fedecomex).

Son ocho jóvenes, ocho historias familiares y culturales diferentes, pero con un mismo objetivo: representar a sus colectividades y llevar sus raíces al escenario.

Las candidatas son Alma Tobar, por la Asociación Alemana; Florencia Videla, por el Centro de Residentes Chilenos; Rihana García, por la Casa de Andalucía; Joaquina Antonio, por la Asociación Portuguesa; Mía Barrientos, por el Centro Asturiano; Valentina Celeri, por la Asociación Italiana; Morena Nancupillán, por la Asociación Cultural Argentino Árabe; y Florencia Kindruk, por la Asociación de Estados Independientes Exsoviéticos.

Una historia que comenzó en la infancia

Para muchas de las candidatas, las colectividades forman parte de sus vidas desde que eran niñas. Algunas llegaron de la mano de sus padres, hermanos o abuelos. Otras descubrieron las instituciones a través de la danza, la música o las comidas típicas. En varios casos, ese primer acercamiento ocurrió cuando apenas tenían cuatro años.

Valentina Celeri comenzó en la Asociación Italiana acompañando a su mamá y encontró allí un grupo que con los años terminó sintiendo como una familia. Rihana García llegó a la Casa de Andalucía de la mano de su abuelo, inmigrante de Almería. Morena Nancupillán quedó fascinada desde pequeña con las danzas árabes y, gracias a una tía, comenzó su recorrido en la Asociación Cultural Argentino Árabe. Florencia Kindruk creció rodeada de las tradiciones familiares de los Estados Exsoviéticos y terminó incorporándose a los ensayos. Joaquina Antonio descubrió la cultura portuguesa después de ver bailar a los Bonecos durante una feria de colectividades. Mía Barrientos se enamoró de los bailes del Centro Asturiano desde su primer ensayo. Alma Tobar comenzó a acercarse a la colectividad alemana a través de su hermana, mientras que Florencia Videla llegó al Centro de Residentes Chilenos impulsada por sus ganas de bailar y representar a Chile.

Así, lo que para algunas comenzó como una actividad de infancia terminó convirtiéndose en una parte fundamental de sus vidas.

De mirar a las reinas a convertirse en candidatas

El sueño de ser reina también nació, en varios casos, observando a otras representantes. De chicas, algunas miraban las coronaciones, los trajes y las bandas y se imaginaban algún día ocupando ese lugar. Para otras, la posibilidad llegó de manera inesperada.

Alma y Morena incluso atravesaron una particularidad: durante parte de sus vidas no podían postularse por las condiciones vinculadas a la ascendencia. Cuando finalmente tuvieron la posibilidad, la propuesta las tomó por sorpresa. Para las demás, aquel sueño de infancia volvió a aparecer con el paso de los años.

Y aunque todas llegan a la elección con ilusión, también reconocen que ser candidata implica mucho más de lo que se ve sobre el escenario.

Ensayos, nervios y siete nuevas amigas

Durante los últimos meses, las ocho compartieron una gran cantidad de horas de preparación. Ensayos, coreografías, entrevistas, sesiones de fotos y actividades con sus colectividades formaron parte de la rutina. Sin embargo, también hubo mates, comidas, risas y muchas conversaciones.

Lo que comenzó como un grupo de jóvenes que en algunos casos no se conocían terminó convirtiéndose en una amistad inesperada. “Me llevo siete amigas”, resumió Rihana, una frase que refleja el sentimiento que se repitió en las entrevistas realizadas por Crónica.

Las candidatas reconocen que al principio costaba concentrarse porque querían conocerse y hablar entre ellas. Con el tiempo, esa confianza terminó siendo una de las características del grupo.

Para Mía, sus compañeras estuvieron presentes incluso durante momentos personales difíciles. Joaquina destacó que gracias a la elección pudo ampliar su círculo de amistades. Florencia Kindruk aseguró que estos meses estuvieron entre los mejores que vivió.

Y todas coinciden en algo: la competencia no va a terminar con la amistad.

El orgullo de representar una historia

Detrás de cada banda hay una historia familiar. Las candidatas representan ocho comunidades diferentes y llevan al escenario tradiciones que, en muchos casos, fueron transmitidas por generaciones. Hay raíces en Alemania, Chile, Andalucía, Portugal, Asturias, Italia, el mundo árabe y los Estados independientes de la antigua Unión Soviética.

Por eso, para ellas, ser reina no significa solamente ganar una corona. Significa representar a las personas que las acompañaron, mantener vivas sus tradiciones y mostrar parte de la diversidad cultural que caracteriza a Comodoro Rivadavia. La familia también ocupa un lugar central. Padres, hermanos, abuelos y otros seres queridos acompañaron los primeros pasos, los ensayos y las coronaciones dentro de cada colectividad.

La noche que estaban esperando

Esta noche, todo ese recorrido llegará a su momento decisivo. Las ocho candidatas subirán al escenario del Centro Cultural con los nervios propios de una elección, pero también con una experiencia que ya consideran inolvidable.

Una será elegida como la nueva soberana de Fedecomex y tendrá la responsabilidad de representar a las Comunidades Extranjeras durante el próximo período. Las otras siete volverán a sus colectividades con una experiencia que, según ellas mismas cuentan, ya les dejó algo que ninguna corona puede quitarles.

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