Por qué se celebra cada 4 de agosto el Día del Panadero y el origen de los nombres de las facturas
Cada 4 de agosto
El origen de los nombres más insólitos de las facturas
Los nombres de muchas de las facturas argentinas tienen un gran componente político, social e histórico que nació junto con el movimiento de los panaderos a fines del siglo XIX.
Los integrantes de la Sociedad Cosmopolita de Resistencia y Colocación de Obreros Panaderos decidieron utilizar la pastelería como una forma de expresar sus ideas y de cuestionar a distintas instituciones que, según su visión, representaban el poder de la época.
Uno de los casos más conocidos es el de los vigilantes, que hace burla a la Policía. Se cree que la forma alargada fue asociada a las porras o bastones que utilizaban los agentes de seguridad para reprimir las protestas. Las bombas y los cañoncitos surgieron como una ironía dirigida al Ejército.
La Iglesia tampoco quedó afuera de las críticas: nacieron términos como bolas de fraile, suspiros de monja y sacramentos, que hacían referencia al ámbito religioso desde una mirada satírica.
Con el tiempo, aparecieron otras denominaciones, como los libritos, que suelen asociarse a un reconocimiento a la educación, mientras que algunos historiadores sostienen que las cremonas, por la forma de su masa hojaldrada, recuerdan la letra “A”, símbolo tradicional del anarquismo.

