Se disfrazó de persona en situación de calle para evaluar su gestión: la iniciativa del alcalde brasileño que abrió un fuerte debate
Vaguinho Espíndola, intendente de la ciudad de Criciúma, pasó cerca de 20 horas viviendo como una persona sin hogar para poner a prueba los servicios sociales del municipio. La experiencia fue registrada en video y generó repercusiones en todo Brasil.
El alcalde de Criciúma, en el estado brasileño de Santa Catarina, Vaguinho Espíndola, protagonizó una inusual experiencia al recorrer durante casi 20 horas la ciudad disfrazado como una persona en situación de calle con el objetivo de evaluar el funcionamiento de los programas sociales de su propia administración. La iniciativa fue registrada en video y posteriormente difundida por el propio mandatario en sus redes sociales, donde rápidamente se volvió viral.
Con barba postiza, ropa desgastada y sin custodia visible, Espíndola caminó por distintos barrios, pidió ayuda en semáforos, conversó con personas que viven en la calle y buscó experimentar de primera mano las dificultades que enfrentan quienes atraviesan esa realidad.
Una experiencia para evaluar la asistencia social
Según explicó el alcalde, la intención inicial era permanecer 24 horas bajo esa identidad, aunque la experiencia concluyó antes de lo previsto.
Durante el recorrido recibió dinero y alimentos de vecinos, además de compartir conversaciones con personas en situación de vulnerabilidad. Incluso pasó parte de la noche durmiendo bajo la marquesina de una iglesia, como lo hacen muchas personas sin hogar.
El momento más llamativo ocurrió cuando un equipo de asistencia social del propio municipio lo encontró durante una recorrida nocturna y se acercó para ofrecerle ayuda sin reconocerlo. Fue entonces cuando reveló su identidad y dio por finalizado el experimento.
El objetivo: detectar fallas y mejorar las políticas públicas
Espíndola sostuvo que la iniciativa buscó conocer desde adentro cómo funcionan los protocolos de asistencia municipal y detectar posibles falencias en la atención a las personas en situación de calle.
Tras la experiencia, el alcalde afirmó que pretende fortalecer las políticas destinadas a este sector de la población y promover acciones que permitan ofrecer alternativas de contención e inclusión social. También manifestó que el desafío consiste en retirar a las personas de la calle “con dignidad”, combinando asistencia social y políticas públicas sostenidas.
Entre el reconocimiento y las críticas
La iniciativa generó una amplia repercusión en Brasil y abrió un intenso debate en redes sociales y medios de comunicación.
Mientras algunos usuarios valoraron el compromiso del alcalde por involucrarse personalmente en una problemática compleja y conocer de primera mano la realidad de las personas en situación de calle, otros consideraron que una experiencia de apenas 20 horas resulta insuficiente para comprender las dificultades estructurales que enfrentan quienes viven durante meses o años sin un hogar.
Especialistas en políticas sociales señalaron que este tipo de acciones pueden servir para visibilizar la problemática, aunque remarcaron que los cambios de fondo dependen de programas sostenidos de vivienda, salud, empleo y acompañamiento social.
Una experiencia que volvió a instalar el debate
Más allá de las distintas posturas, la experiencia del alcalde de Criciúma volvió a poner sobre la mesa el debate acerca de cómo deben diseñarse las políticas públicas destinadas a las personas en situación de calle y cuál es el papel de los funcionarios a la hora de conocer de cerca las realidades que buscan transformar.
El caso tuvo amplia repercusión en Brasil y reavivó la discusión sobre la importancia de combinar la observación directa con políticas públicas integrales para atender una problemática social cada vez más compleja.


