Transener: tres gigantes se disputan el activo clave del sistema eléctrico
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Qué es Transener y por qué es un activo crítico
Transener no es una empresa más del sector. Opera el 85% de la red de alta tensión del país y supervisa el resto. Administra más de 15.000 kilómetros de líneas de 500 kV y una red que recorre cerca de 3.700 kilómetros de norte a sur.
Esa infraestructura constituye la base física del Sistema Argentino de Interconexión (SADI): transporta la energía desde las centrales hasta los nodos de distribución y sostiene la circulación eléctrica en todo el país.
La compañía funciona como un monopolio natural regulado.
El rol del Estado: qué se vende y qué cambia
La venta en curso no implica la transferencia total de la empresa, sino del control compartido. El Estado posee el 50% de Citelec -la sociedad controlante de Transener- a través de Enarsa, mientras que el otro 50% pertenece a Pampa Energía, del empresario Marcelo Mindlin.
La operación apunta a transferir esa participación estatal y, con ella, el co-control de la compañía. Quien resulte adjudicatario pasará a compartir la conducción con el socio privado ya existente.
La operación parte de un precio base de USD 206 millones, que funcionará como piso para las ofertas económicas.
El movimiento marca el cierre de un período excepcional en el que el Estado participó directamente en la actividad de transporte eléctrico. Según el Gobierno, la operación restablece el esquema previsto en el marco regulatorio, que asigna al sector privado la prestación del servicio bajo control estatal.
Cómo funciona el negocio del transporte eléctrico
El transporte de energía es un segmento regulado. Las tarifas las define el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) y se ajustan periódicamente, con penalizaciones en caso de fallas en la prestación.
Los ingresos de empresas como Transener provienen principalmente de ese esquema tarifario, con una participación marginal de servicios adicionales. El segmento representa alrededor del 5% del costo mayorista de la energía y menos del 2% de la factura final de los usuarios.
Se trata de un negocio de baja exposición política directa, con concesiones de largo plazo -hasta 95 años- y niveles de disponibilidad que superan el 99,7%. En ese marco, quien accede a su co-control se ubica en el nodo central del sistema eléctrico.
La lógica de la disputa: integrar posiciones en la cadena
Los tres oferentes llegan con estrategias que convergen en un mismo objetivo: ampliar su presencia en el sistema energético a través de un activo que conecta toda la cadena.
El consorcio Edison Energía-Genneia apuesta a consolidar una estructura integrada. Edison, con fuerte expansión reciente, suma activos en distribución, transporte y generación. Genneia, líder en energías renovables, busca ingresar al segmento de transporte, hasta ahora fuera de su órbita.
Edenor, la mayor distribuidora del país, compite desde el tramo final del sistema. Incorporar Transener implicaría avanzar hacia el transporte en alta tensión y completar su posicionamiento en la cadena eléctrica.
Central Puerto, principal generadora privada, suma escala y diversificación. La empresa avanza en proyectos en hidrocarburos, minería y almacenamiento energético. Su eventual ingreso reforzaría su presencia en infraestructura crítica.
Infraestructura saturada y oportunidad de inversión
El estado de la red introduce una variable central en la disputa. “La demanda de electricidad creció 117% entre 2002 y 2024. En el mismo período, el sistema de transporte se expandió apenas un 54%. Tenemos un sistema fuertemente saturado”, afirmó el director general de Transener, Pablo Tarca.
Según el diagnóstico del sector, los congelamientos tarifarios y los mecanismos de ajuste discrecional limitaron las inversiones durante décadas, en un contexto atravesado por reiteradas emergencias económicas.
Ese rezago configura un doble escenario. Por un lado, impone restricciones operativas sobre el sistema. Por otro, abre una oportunidad de expansión en infraestructura clave para el desarrollo de nuevos proyectos industriales, energéticos y mineros en distintas regiones del país.
El régimen vigente prioriza la inversión privada en obras estratégicas, con incentivos vinculados a la calidad del servicio y penalizaciones que históricamente se mantuvieron por debajo del 2% de los ingresos.
En un sistema con cuellos de botella y necesidades de expansión, el resultado de la licitación definirá algo más que un cambio accionario.
Sobre esa red -más de 15.000 kilómetros de líneas de alta tensión- se define quién ocupa el nodo central del sistema eléctrico argentino.
Con información de BAE Negocios.

