Tras la derrota electoral, Trump admitió el impacto económico de la guerra en Irán, pero fue tajante: "Volvería a hacerlo"
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Tras la derrota electoral, Trump admitió el impacto económico de la guerra en Irán, pero fue tajante: “Volvería a hacerlo”

Luego del triunfo demócrata se desató una controversia en el oficialismo estadounidense. El vicepresidente Vance responsabilizó directamente a la intervención militar en Irán y al aumento de la inflación por la pérdida de bancas en el Senado. El presidente Trump coincidió en que el costo de los combustibles afectó el bolsillo del electorado, pero justificó la ofensiva para evitar que el régimen persa obtenga armas nucleares y avisó que mantendrá su poder de veto ante la nueva oposición.

Donald Trump habló con periodistas durante una recorrida por las obras del nuevo salón de baile de la Casa Blanca.

La derrota republicana en las elecciones legislativas de Estados Unidos desató una búsqueda de culpables que llegó hasta la Casa Blanca. El vicepresidente JD Vance responsabilizó a la guerra en Irán por el revés electoral y Donald Trump admitió que tenía razón, aunque dejó en claro que no se arrepiente de la intervención militar. “Si tuviera que volver a hacerlo, tendría que volver a hacerlo”, aseguró. 

El cruce expuso las tensiones dentro del oficialismo después de una elección que devolvió a los demócratas el control del Congreso. Mientras los republicanos intentan digerir la derrota, Vance puso en discusión el costo político de una guerra que Trump sigue defendiendo, incluso después de reconocer sus consecuencias económicas. 

Vance señaló a la guerra y Trump le dio la razón 

“La verdadera razón por la que perdimos es obvia para casi todos: la guerra”, escribió el vicepresidente en X. Y lanzó un desafío a quienes respaldaron la ofensiva iniciada el 28 de febrero junto con Israel: “Si quieren argumentar que valió la pena, que perder el Senado durante los próximos seis años valió la pena, háganlo. Argumenten que fue un precio que valió la pena pagar”. 

La respuesta de Trump llegó durante una recorrida por las obras del salón de baile de la Casa Blanca. “Creo que es mayormente cierto porque subió un poco el precio de la gasolina a corto plazo”, reconoció. Para el presidente, el problema electoral no fue la decisión de atacar Irán, sino sus consecuencias sobre el bolsillo de los estadounidenses. 

Cuando le preguntaron si la guerra había valido la pena, no dejó margen para las dudas. “Sí lo creo. Sí”, respondió. Y añadió: “Si tuviera que volver a hacerlo, tendría que volver a hacerlo porque a largo plazo es la única respuesta. No se le puede permitir a Irán tener un arma nuclear”. 

La guerra, el bolsillo y la derrota 

El conflicto disparó los precios internacionales de la energía y agravó el malestar por el costo de vida y la inflación, dos preocupaciones que atravesaron la campaña. Vance citó además a un encuestador que identificó entre los motivos del desencanto electoral el reclamo de terminar la guerra y modificar la relación de Estados Unidos con Israel. 

Trump tampoco aceptó responsabilidades por el cierre de campaña. “Si yo hubiera estado en la boleta, habríamos ganado”, aseguró. Según su interpretación, el entusiasmo que despertó entre sus seguidores no alcanzó para impulsar a los candidatos republicanos que sí figuraban en las boletas. 

La escena del miércoles ofreció otro contraste: mientras su partido procesaba la derrota, Trump exhibía las obras de su futuro salón de baile, un proyecto que la oposición había cuestionado por considerar que el presidente desatendía las preocupaciones económicas de los votantes. El mandatario, sin embargo, defendió la iniciativa y aseguró que será el salón más grande y bonito. 

Entre la convivencia y el veto 

Con los demócratas al frente del Congreso, Trump ensayó una apertura condicionada. “Probablemente me lleve bien con los demócratas a menos que quieran ser destructivos”, afirmó, aunque recordó que conserva “el poder de veto”. 

Poco después, publicó en sus redes sociales una imagen con la palabra “VETO”. Entre el gesto conciliador y la advertencia, el presidente se prepara para gobernar con una oposición fortalecida y un vicepresidente que acaba de poner en palabras el costo electoral de una guerra que, según Trump, volvería a librar.

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Con información de BAE Negocios – Grupo Crónica.

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