Una plaza recuperada que cambia la vida cotidiana en barrio San Carlos
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Una plaza recuperada que cambia la vida cotidiana en barrio San Carlos

El movimiento en la zona sur no pasa desapercibido. Entre el tránsito constante de la avenida Ex Combatientes de Malvinas y el crecimiento sostenido de los barrios aledaños, un punto en particular empezó a recuperar protagonismo: la plaza María Magdalena Vaquer. Lo que durante años fue un espacio relegado, hoy se presenta como un nuevo centro de encuentro para los vecinos de barrio San Carlos.

La Municipalidad de Salta llevó adelante la puesta en valor de este espacio verde, ubicado entre las calles Huayratata, Miquillo, Palma Athos y María de Vilariño. La intervención se enmarca dentro del Plan Vial Zona Sur, una iniciativa que no solo apunta a mejorar la circulación, sino también a reordenar y revitalizar sectores clave del entramado urbano.

El cambio es visible desde el primer recorrido. La plaza cuenta ahora con nueva iluminación, un factor clave en términos de seguridad y uso nocturno. A esto se suman mobiliarios urbanos renovados, caminerías internas, juegos infantiles y un playón deportivo, que amplían las posibilidades de uso para distintas franjas etarias.

El subsecretario de Servicios Públicos, Ariel Gutiérrez, explicó que el lugar presentaba un marcado deterioro antes de la intervención. “Hemos recuperado una plaza que se encontraba bastante deteriorada y con el pasto alto”, señaló, al tiempo que detalló el alcance de las obras ejecutadas.

Más allá de los trabajos visibles, el impacto se mide en la apropiación del espacio por parte de la comunidad. Vecinos del barrio San Carlos destacaron que la renovación representa una respuesta a un reclamo histórico. “Era una deuda pendiente de hace más de 25 años”, expresaron, al referirse al estado previo del lugar.

En ese sentido, uno de los cambios más valorados es la sensación de mayor seguridad. Según relataron, antes de la intervención era frecuente la presencia de grupos que generaban conflictos, lo que limitaba el uso del espacio, especialmente durante la noche. Con la nueva infraestructura, aseguran que ahora pueden permanecer más tiempo en la plaza y utilizarla con mayor tranquilidad.

La recuperación de la plaza Vaquer forma parte de una lógica más amplia en la que el espacio público vuelve a ocupar un rol central en la vida barrial. En zonas donde el crecimiento urbano muchas veces supera la planificación, estas intervenciones buscan equilibrar la balanza y generar ámbitos de integración.

Entre juegos ocupados, caminatas y encuentros improvisados, la plaza vuelve a cumplir una función que va más allá de lo estético: convertirse en un lugar de encuentro cotidiano.

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