Una profesora de la UNSa explica cómo los
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Una profesora de la UNSa explica cómo los “gastos vampiros” y “hormiga” vacían los bolsillos

En tiempos donde los salarios parecen correr detrás de la inflación y el costo de vida no deja de aumentar, aprender a administrar el dinero dejó de ser una habilidad exclusiva de economistas y contadores para convertirse en una necesidad cotidiana. En ese escenario, una docente de la Universidad Nacional de Salta (UNSa) pone el foco sobre dos enemigos silenciosos de las finanzas personales: los llamados “gastos hormiga” y “gastos vampiro”.

La profesora Gilda Di Fonzo, docente de Contabilidad de la Facultad de Ciencias Económicas, Jurídicas y Sociales de la UNSa, sostiene que muchas veces el problema no está en los grandes gastos sino en aquellos pequeños consumos que pasan desapercibidos y terminan generando un importante desequilibrio financiero.

“Los gastos hormiga son esos consumos pequeños a los que no les prestamos atención porque parecen insignificantes. Un café, un alfajor, un sándwich o una gaseosa durante la jornada laboral. Pero cuando sumamos esos importes a lo largo del mes, pueden representar entre 50 y 60 mil pesos o incluso más”, explicó.

La especialista advierte que el verdadero impacto aparece cuando esos hábitos se proyectan en el tiempo. Lo que parece una compra inocente de unos pocos minutos puede convertirse en una suma considerable al cabo de un año.

Los que consumen en silencio

Más discretos aún son los llamados gastos vampiro. Se trata de consumos que permanecen activos aunque muchas veces ni siquiera los utilicemos.

“Dejar cargadores enchufados, mantener dispositivos conectados cuando ya están cargados o pagar plataformas digitales que ya no usamos son ejemplos muy comunes”, señaló Di Fonzo.

A la lista se suman seguros, suscripciones y servicios adheridos al débito automático que continúan descontándose mes tras mes sin que el usuario los revise.

Por eso, la docente insiste en la importancia de controlar periódicamente los resúmenes bancarios y de tarjetas de crédito.

“Hoy compramos mucho por internet, utilizamos billeteras virtuales y débitos automáticos. Es fundamental revisar los movimientos para detectar gastos innecesarios o incluso posibles problemas de seguridad”, recomendó.

Educación financiera para todos

La educación financiera, según la especialista, también puede comenzar en cuestiones tan simples como la alimentación diaria.

Uno de los ejemplos más frecuentes aparece en los gastos escolares. El dinero destinado a golosinas, bebidas azucaradas o snacks comprados en los kioscos puede representar un gasto significativo para las familias.

“Preparar una vianda en casa, llevar una fruta o una opción saludable no sólo mejora la alimentación, también ayuda a reducir gastos”, afirmó.

La docente remarca que existe una relación directa entre hábitos saludables y economía familiar. Una mejor alimentación puede significar menos gastos médicos y farmacéuticos en el futuro.

Otro rubro que demanda atención es el transporte. Combustible, seguros, impuestos y mantenimiento convierten al automóvil en uno de los gastos más importantes de cualquier presupuesto familiar.

“Si las distancias son cortas, caminar o utilizar otros medios puede ser una alternativa. Además de representar un ahorro, también beneficia a la salud y al ambiente”, señaló.

Gastos fijos y variables: aprender a diferenciar

Di Fonzo explicó que una de las primeras herramientas para ordenar las finanzas consiste en distinguir entre gastos fijos y variables.

Los gastos fijos son aquellos que no pueden evitarse: servicios, alquileres, cuotas escolares o impuestos. Los variables, en cambio, están vinculados a decisiones de consumo que pueden postergarse.

“Antes de realizar una compra es importante preguntarse si realmente es necesaria en este momento o si puede esperar. Esa reflexión ayuda mucho a ordenar las finanzas personales”, indicó.

La profesora considera que estas herramientas deberían aprenderse desde edades tempranas. Por eso destacó el trabajo que viene desarrollando la UNSa junto a organismos provinciales para promover la educación financiera en las escuelas.

En ese marco, anunció que próximamente comenzarán capacitaciones destinadas a docentes de nivel secundario, en cumplimiento de la Ley Provincial 8.378, que promueve la educación financiera temprana.

“Es importante que los jóvenes aprendan desde chicos a administrar recursos, ahorrar y planificar. No hace falta ser especialista en finanzas para hacerlo”, expresó.

Del aguinaldo al futuro

A pocos días del cobro del medio aguinaldo para miles de trabajadores, la docente dejó una recomendación final: priorizar el ahorro antes que el gasto impulsivo.

“Primero hay que aprender a ahorrar. Después, de a poco, también es posible aprender a invertir. Hoy existen herramientas accesibles para cualquier persona. Lo importante es hacerlo con información y sin creer en promesas de hacerse millonario de un día para otro”, concluyó.

En una época donde cada peso cuenta, identificar a tiempo a los pequeños “vampiros” y “hormigas” del presupuesto puede marcar la diferencia entre llegar ajustado a fin de mes o comenzar a construir una economía doméstica más saludable.

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