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Vecinos de un asentamiento en pleno centro de Tucumán denuncian discriminación y reclaman una vivienda digna

Viven junto a las vías y plantean la necesidad de una relocalización

A pocos metros del renovado Mercado de la Ciudad, sobre avenida Sarmiento y Marco Avellaneda, un grupo de familias de San Miguel de Tucumán convive diariamente con una situación que combina precariedad habitacional, dificultades en el acceso a servicios básicos y la proximidad de las vías ferroviarias.

Las viviendas del asentamiento se encuentran prácticamente pegadas al recorrido del tren. De acuerdo con los testimonios recogidos durante un móvil de LG Play, el paso de las formaciones forma parte de la rutina de quienes viven en el sector y obliga a los adultos a extremar los cuidados, especialmente cuando hay niños o mascotas cerca de las vías.

Oscar Vanega, uno de los vecinos, contó que reside allí desde hace algunos meses en una vivienda que alquila a una tía de su esposa, aunque conoce el lugar desde hace más de dos décadas debido a que parte de su familia política vive en la zona.

A veces pasa dos o tres veces por día. Ya lo sentimos y lo escuchamos cuando viene tocando bocina. En ese momento cada uno sale a fijarse dónde están sus hijos o sus mascotas”, relató.

La preocupación por los niños

Para Vanega, la situación adquiere una particular complejidad debido a que uno de sus hijos tiene dificultades auditivas. Según explicó, el niño escucha poco de uno de sus oídos, por lo que debe prestar especial atención para evitar que se acerque a las vías cuando circula una formación.

Tengo que salir corriendo para controlar que no esté afuera y prevenir que pase algo”, explicó.

El vecino señaló además que quienes viven en el sector aprendieron a reconocer los sonidos asociados al paso de los trenes y que esa señal funciona como una advertencia para las familias.

Según su relato, los chicos suelen jugar en las inmediaciones y también incorporaron el ruido de las formaciones como una referencia para alejarse del lugar cuando se aproxima un tren.

Vanega aseguró que en años anteriores hubo personas que resultaron heridas por la cercanía con las formaciones y mencionó también episodios en los que animales domésticos fueron alcanzados por el tren. Estos hechos forman parte de su testimonio y no fueron acompañados, en el relato difundido, por documentación oficial.

Falta de servicios y condiciones habitacionales precarias

Las dificultades, según los vecinos, no se reducen al riesgo asociado a las vías.

Vanega describió problemas en el acceso al agua. Afirmó que mientras algunas familias cuentan con el servicio, otras deben trasladarla desde sectores cercanos a la avenida Marco Avellaneda.

Algunas personas tienen agua y otras tienen que acarrearla desde la zona de la Marco Avellaneda. Yo también junto agua en la casa que alquilo”, señaló.

También mencionó inconvenientes relacionados con el suministro eléctrico, ya que parte de los habitantes dependería del alumbrado público, además de cortes y dificultades vinculadas a la limpieza del sector.

A esto se suman, según el vecino, situaciones de precariedad dentro de algunas viviendas. “Hay gente que no tiene baño, que no tiene una buena pieza o una cocina”, describió.

La situación expone una problemática que excede la cuestión de la ocupación del terreno y alcanza las condiciones concretas en las que viven las familias que permanecen allí.

El pedido de una alternativa habitacional

Frente a este escenario, la posibilidad de una relocalización aparece como uno de los principales reclamos de los habitantes consultados.

Vanega aseguró que hace aproximadamente dos años se realizaron censos en el asentamiento, aunque manifestó que no conoce avances concretos respecto de una eventual reubicación de las familias.

El vecino sostuvo que conoce desde hace más de 20 años a integrantes de la familia de su esposa que viven en el lugar y que, durante ese período, no fueron trasladados a otro sector.

Lo mejor sería que nos den un lugar propio”, afirmó.

En su caso particular, explicó que busca una solución estable para su familia. Trabaja como tatuador a domicilio y recorre distintos sectores de Tucumán para desarrollar su actividad. También contó que realizó tareas de seguridad y mantenimiento y que actualmente busca nuevas oportunidades laborales.

Según relató, en el marco de la remodelación del mercado ubicado a pocos metros del asentamiento intentó acceder a un puesto de trabajo, aunque aseguró que no consiguió una oportunidad.

El contraste con el renovado Mercado de la Ciudad

La situación volvió a adquirir visibilidad a partir de la recuperación y reapertura del antiguo Mercado Sarmiento, actualmente denominado Mercado de la Ciudad.

La puesta en valor del espacio representa una transformación en el entorno inmediato y abre expectativas vinculadas con la actividad comercial y económica de la zona. Sin embargo, para los vecinos del asentamiento, la renovación también pone de manifiesto el contraste entre el espacio urbano recuperado y las condiciones en las que ellos continúan viviendo.

Vanega destacó la importancia de la recuperación del mercado, pero sostuvo que los habitantes del asentamiento sienten que existe una mirada estigmatizante hacia ellos.

Nosotros nos sentimos discriminados”, expresó.

Según su testimonio, algunas personas asocian automáticamente a quienes viven en el asentamiento con situaciones de consumo problemático, alcoholismo o falta de higiene.

Piensan que porque una persona vive acá es sucia, consume drogas o es alcohólica. Y no todos somos así”, manifestó.

El planteo apunta a diferenciar las condiciones habitacionales de las características personales de quienes residen en el lugar y reclama que la situación sea abordada sin estigmatización.

Entre la ocupación del terreno y el derecho a una vivienda digna

El propio Vanega reconoció que las familias se encuentran asentadas en un terreno ocupado y que esa situación constituye una irregularidad.

Sin embargo, planteó que el reconocimiento de esa condición no debería impedir la búsqueda de una alternativa habitacional para quienes viven allí.

Quizás este no sea el lugar en el que deberíamos estar porque es un terreno ocupado, pero también deberíamos tener un lugar digno donde poder vivir”, sostuvo.

El reclamo plantea así dos dimensiones de una misma problemática: por un lado, la necesidad de ordenar y regularizar el uso del suelo y garantizar condiciones de seguridad en un sector atravesado por las vías ferroviarias; por otro, la situación social de las familias que actualmente viven allí y que reclaman una alternativa habitacional.

La cercanía con el tren, las dificultades en el acceso a servicios, las condiciones de algunas viviendas y el impacto de la estigmatización forman parte de una realidad cotidiana que los vecinos buscan visibilizar.

A pocos metros de uno de los espacios urbanos recientemente recuperados de la ciudad, el asentamiento vuelve a poner sobre la mesa una discusión más amplia: cómo compatibilizar la transformación del espacio público y la recuperación de sectores estratégicos de San Miguel de Tucumán con políticas que contemplen a las familias que viven en condiciones habitacionales precarias.

Por el momento, los testimonios de los vecinos reflejan la expectativa de acceder a una solución que les permita abandonar el entorno de riesgo de las vías y contar con un lugar estable y adecuado para vivir con sus familias.

Vecinos de un asentamiento en pleno centro de Tucumán denuncian discriminación y reclaman una vivienda digna

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