VIDEO. Natalia Coca, la campeona de la empanada en Castañares: la historia de tres hermanas que conquistaron el paladar salteño
La tarde soleada en avenida Houssay, al costado de la Universidad Nacional de Salta, tenía aroma a comino, pimentón y masa recién horneada. Pero entre más de 120 puestos y cientos de familias que colmaron el tradicional Concurso de la Empanada de Castañares, hubo una historia que terminó robándose todos los aplausos: la de Natalia Coca, la emprendedora de barrio Democracia que, junto a sus hermanas, se quedó con el primer puesto de la edición 2026.
El anuncio llegó después de una larga deliberación del jurado y en medio de un clima cargado de expectativa. “Este primer premio no se queda en la zona norte, se va para la zona sudeste de la ciudad”, anticiparon desde el escenario antes de revelar el nombre de la campeona.
Entonces estalló la ovación: “¡La campeona del concurso de la empanada de Castañares es el puesto número 107, Natalia Coca, de barrio Democracia!”.
Entre aplausos, gritos y abrazos, Natalia avanzó emocionada hacia el escenario. Costaba contener las lágrimas. Era la primera vez que participaban formalmente en el certamen y jamás imaginaron semejante reconocimiento. “La verdad, no lo esperábamos. Es un sueño hecho realidad”, dijo todavía conmovida en diálogo con El Tribuno.
Una receta con historia y mucho sacrificio
Detrás de la flamante campeona hay una historia de trabajo silencioso y perseverancia. Natalia contó que hace cinco años comenzaron con el emprendimiento familiar junto a sus hermanas Lorena y Marcela.
“Somos tres hermanas que estamos con este emprendimiento. Empezamos hace cinco años y esto nos da mucha fuerza para seguir adelante”, relató.
El oficio no conoce feriados ni descanso. Llueva o truene, ellas salen a vender para sostener a sus familias. “Trabajamos todos los fines de semana. A veces de madrugada. Llueva o no llueva, porque tenemos que llevar el pan a la casa”, explicó.
Las hermanas Coca prepararon entre 50 y 60 docenas de empanadas para la jornada y, según contaron, vendieron absolutamente todo. “Gracias a Dios se vendió todo. Siempre venimos con ganas de aprovechar y quedarnos hasta el final”, dijo Lorena, también emocionada por el premio.
La receta ganadora guarda un secreto familiar imposible de revelar. “No se puede contar el secreto porque es receta de mi abuela”, confesó Natalia entre risas. “Pero lo hacemos con mucho amor y dedicación para toda la gente”.
Ese “amor”, repetido varias veces durante la entrevista, parece haber sido el ingrediente clave para conquistar al exigente jurado.
“Animarse, porque se puede”
La victoria de Natalia no solo significó un reconocimiento gastronómico. También se convirtió en un mensaje para quienes pelean día a día por salir adelante desde los barrios salteños.
“Quiero alentar a todas las emprendedoras a que sigan adelante, que se puede”, expresó.
Con humildad, además, destacó el nivel de los demás participantes. “Acá había muchísima gente que crece como nosotros y le dedica día a día tiempo, pasión y esfuerzo. Cualquiera podría haber sido campeón”, afirmó.
El premio incluyó una cocina industrial, un fogón, una licuadora, una canasta familiar y una estadía en el Hotel Termas de Rosario de la Frontera, pensados especialmente para fortalecer el trabajo de los emprendedores gastronómicos.
Ahora, después de convertirse en la gran campeona de Castañares, Natalia seguramente tendrá nuevos clientes buscando probar las empanadas más premiadas del año. Las hermanas Coca venden en plaza Ceferino, sobre avenida Córdoba al 1700, los viernes, sábados, domingos y feriados.
“Vamos a festejar en el barrio, por supuesto”, dijeron antes de retirarse con el trofeo entre abrazos y aplausos.
Un concurso récord y un homenaje especial
La edición 2026 del Concurso de la Empanada tuvo un significado muy especial para la familia Siares, organizadora histórica del evento junto a Fundación Sentimiento.
Mario Siares recordó emocionado que esta fue la primera edición sin la presencia física de su padre René, uno de los impulsores de esta tradición salteña que ya lleva 32 años.
“Es el primer año que no lo tenemos físicamente, pero sí espiritualmente dándonos fuerza para seguir adelante”, expresó.
También recordó los comienzos humildes del concurso. “Arrancamos en 1994 con apenas 10 puestos, a una cuadra y media del Grupo 648. Hoy tuvimos récord con más de 120 puestos”, destacó.
El organizador agradeció especialmente a los puesteros, a las familias salteñas y al jurado por el compromiso demostrado durante toda la jornada. “La avenida Houssay ya es la avenida de la empanada”, afirmó orgulloso.
El reconocimiento del jurado
El jurado estuvo integrado por el doctor Juan José Esteban y los chefs Matías Vidrillo, José María Mercado y José Quirenzina, quienes coincidieron en el altísimo nivel de las preparaciones.
“Fue una tarea ardua. No solamente por probar empanadas, sino por recorrer puesto por puesto y verificar que todo se hiciera correctamente”, señalaron.
Además, destacaron el valor cultural de la gastronomía salteña. “La empanada salteña es un emblema y acá se respetan recetas ancestrales”, remarcaron.
Los especialistas también valoraron el impacto económico y social del evento. “Esto genera puestos de trabajo, entusiasmo y moviliza a muchísima gente”, afirmaron.
Una fiesta popular que sigue creciendo
Desde temprano, miles de personas recorrieron los puestos instalados sobre avenida Houssay para disfrutar no solo de las tradicionales empanadas salteñas, sino también de humitas, tamales, locro y postres regionales.
La jornada cerró con un festival folklórico que se extendió hasta la tarde y consolidó nuevamente al Concurso de la Empanada de Castañares como uno de los eventos gastronómicos y populares más importantes de la ciudad.
“Muy agradecido a la familia salteña por acompañarnos un año más”, expresó Mario Siares al finalizar la celebración.
Pero entre tantas voces, música y sabores, la imagen que quedó grabada fue la de Natalia Coca levantando emocionada su premio, rodeada de su familia y con el orgullo intacto de haber llevado a barrio Democracia a lo más alto de la gastronomía salteña.

