A 25 años del 11-S: Khalid Sheikh Mohammed, el cerebro de los atentados a las Torres Gemelas sigue sin sentencia
A mediados de 1996, Osama Bin Laden recibió en Tora Bora, un complejo de grutas y cuevas al este de Afganistán, a un ingeniero que le presentó un plan terrorista. Consistía en entrenar pilotos para estrellar aviones comerciales contra edificios de Estados Unidos. El líder de Al Qaeda ya era un objetivo prioritario de la inteligencia estadounidense y estaba bajo investigación del FBI, tenía dinero y estructura para financiar su gran anhelo de golpear al enemigo en su propio territorio.
El ingeniero se llamaba Khalid Sheikh Mohammed (KSM). Al igual que Bin Laden, había participado en la resistencia antisoviética de Afganistán (1979-1989), donde, según declaró, combatió durante tres meses. Además, era tío y confidente de Ramzi Yousef, uno de los autores del atentado al World Trade Center de febrero de 1993, hecho que le había dado notoriedad entre los líderes de la “yihad” radical.
Khalid Sheikh Mohammed es considerado el cerebro del 11-S.La versión original del plan, se afirma, contemplaba diez aviones, nueve de estos destinados a estrellarse contra objetivos emblemáticos de Estados Unidos, un proyecto que a Bin Laden le resultó demasiado ambicioso. En nuevas reuniones corrigieron ese primer dossier hasta su ejecución, en septiembre de 2001.
Osama Bin Laden, fundador de Al Qaeda, reclutó a Khalid Sheikh Mohammed cuando este le presentó el plan de atentar con aviones comerciales.Además de presentar la idea, KSM fue clave en la logística del plan, determinaron las investigaciones del ataque. Mantuvo contacto con la llamada célula de Hamburgo, cuatro extremistas radicados en esa ciudad alemana. Tres de ellos serían los pilotos de tres de los cuatro aviones secuestrados el 11-S. También supervisó el entrenamiento de los futuros atacantes, coordinó la comunicación y participó en la financiación del proyecto.
“El arquitecto”, “el organizador”, “el cerebro del 11-S” lleva veintitrés años bajo custodia estadounidense. Está alojado en una celda de la infranqueable Guantánamo. En junio de 2028, casi tres décadas después del atentado que cambió al mundo, será juzgado por un tribunal militar.
Al Qaeda y KSM, dos caminos que se cruzan
La historia de Khalid Sheikh Mohammed tiene un asterisco interesante. Nació en Kuwait, en una familia de origen pakistaní. Cuando terminó el colegio viajó a Estados Unidos y completó allí su formación académica. Según el informe de la Comisión del 11-S, en 1986 se graduó de ingeniero mecánico en la North Carolina Agricultural and Technical State University, en Greensboro.
Al año siguiente de su graduación viajó a Afganistán y se unió a la resistencia de los muyahidines, cuando ya Mijaíl Gorbachov había puesto en marcha la retirada de las tropas soviéticas.
Por aquellos años nacía Al Qaeda, “la base”, según su traducción del árabe. Era una especie de cuartel general para cobijar nuevas camadas de yihadistas. Su actividad no se restringía a la cuestión militar. Tenía comités de inteligencia, financieros y de propaganda política.
KSM fue detenido en marzo de 2003. Desde entonces está bajo custodia estadounidense.Tras la retirada soviética de Afganistán, la consigna de Bin Laden pasó a ser la del “enemigo lejano”. Para él, había que golpear a las potencias occidentales que sostenían a gobiernos musulmanes considerados corruptos o ilegítimos. Miles de jóvenes musulmanes, radicalizados por la guerra contra los soviéticos, estaban dispuestos a permanecer en la lucha. KSM era uno de ellos.
A pesar de que coincidieron en la guerra de Afganistán, entre Mohammed y Bin Laden no hubo relación sino hasta la década siguiente, cuando el primero fue a ver al segundo para obtener su venia y el dinero que requerían sus proyectos.
Operación Bojinka
Antes del encuentro definitorio con Bin Laden en Tora Bora hubo otro episodio clave en la carrera terrorista de KSM.
El 6 de enero de 1995, la policía de Filipinas acudió a un departamento de Manila, la capital de ese país del sudeste asiático, alertada por un incendio. Al ingresar a la vivienda encontraron material químico para fabricar explosivos. Allanaron la casa y se llevaron una computadora. En los registros de la PC encontraron documentos que revelaban detalles pormenorizados de la Operación Bojinka. El plan consistía en hacer estallar doce aviones comerciales en territorio estadounidense. El único detenido, Abdul Hakim Murad, declaró que tenía dos socios: Khalid Sheikh Mohammed y el sobrino de este, Ramzi Yousef, el mismo terrorista que dos años antes había provocado la muerte de seis personas en el subsuelo de la Torre Norte del World Trade Center.
En 1998, Bin Laden emitió una fatwa (un pronunciamiento religioso) contra Estados Unidos. Llamaba a los musulmanes de todo el mundo a matar a civiles o soldados estadounidenses. Meses después, el 7 de agosto de aquel año, Al Qaeda llevó a cabo dos ataques casi simultáneos contra las embajadas norteamericanas de Kenia y Tanzania. En total, hubo más de 200 muertos y unos 4500 heridos.
Para Bin Laden fue la señal de que sus hombres estaban listos para dar el golpe mayor.
Las torturas de la CIA que entorpecieron el proceso judicial
El cerebro del 11-S fue detenido en marzo de 2003 en Rawalpindi, Pakistán. Tenía 37 años. Hasta 2006 estuvo alojado en los tristemente célebres black sites, cárceles clandestinas, de la CIA. En 2014, un informe del Comité Selecto de Inteligencia del Senado de EE.UU documentó el programa de interrogatorios de la CIA y las torturas a las que fue sometido KSM. En el informe se mencionan decenas de simulaciones de ahogamiento. El incumplimiento de las garantías procesales convirtió a la causa en un largo enredo de marchas y contramarchas. La postura de los abogados defensores es tajante: muchas de las confesiones de Mohammed están viciadas de nulidad.
En julio de 2024, luego de años de negociaciones, KSM y otros dos acusados por el 11-S llegaron a acuerdos de culpabilidad con las autoridades militares estadounidenses. El objetivo de los terroristas era evitar la pena de muerte. Sin embargo, días después el entonces ministro de Defensa, Lloyd Austin, revocó dichos acuerdos. La medida de Austin sería ratificada al año siguiente por la Corte de Apelaciones del Distrito de Columbia.
En 2024, KSM y otros terroristas que participaron del 11-S llegaron a un acuerdo de culpabilidad. Así evitaron la pena de muerte.La causa volvió a moverse a fines de agosto de este año. El juez militar Michael Schrama fijó la fecha del juicio de KSM y otros tres acusados para el 5 de junio de 2028. También determinó que algunas declaraciones que realizó ante agentes del FBI no pueden ser usadas en su contra porque no fueron voluntarias.
El arquitecto del 11-S será juzgado en junio de 2028, casi tres décadas después de los atentados a las Torres Gemelas.Veinticinco años después de los atentados a las Torres Gemelas y el Pentágono, Khalid Sheik Mohammed y el resto de los principales acusados de la planificación del ataque no tienen sentencia.

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