Celulosa Argentina profundiza su crisis y quedó con patrimonio negativo
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Celulosa Argentina profundiza su crisis y quedó con patrimonio negativo

Celulosa Argentina profundiza su crisis y quedó con patrimonio negativo

Celulosa Argentina cerró su último ejercicio con pérdidas por $127.372 millones y un patrimonio neto negativo de $145.850 millones, una situación que llevó a la propia compañía a reconocer que quedó alcanzada por una de las causales de disolución previstas en la Ley General de Sociedades.

Sin embargo, esto no significa que la empresa deba cerrar de manera inmediata. La situación patrimonial obliga a la compañía a buscar alternativas para recomponer sus cuentas mientras continúa atravesando el concurso preventivo iniciado en 2025.

El balance, correspondiente al ejercicio cerrado el 31 de mayo de 2026, también mostró un capital de trabajo negativo de casi $295.000 millones. A su vez, las ventas netas alcanzaron los $135.964 millones, lo que representa una caída del 51% respecto del ejercicio anterior.

La producción también se contrajo con fuerza: llegó a 83.468 toneladas, un 39,5% menos que en el período anterior. Pese a estos números, la pérdida operativa se redujo un 33%, pasando de $87.583 millones a $58.479 millones.

El empresario Esteban Nofal, que tomó el control de la compañía en septiembre de 2025, aportó aproximadamente US$15,3 millones para recomponer el capital de trabajo y permitir el reinicio de las operaciones industriales. Las plantas volvieron a funcionar hacia fines de octubre de ese año, luego de varios meses de paralización.

La compañía continúa dentro de un proceso concursal y enfrenta dificultades para acceder al financiamiento tradicional. El cronograma judicial se extendió debido a la cantidad y complejidad de los créditos que deben ser verificados, con una nueva instancia prevista para marzo de 2027.

A la crisis financiera se suma un escenario de demanda interna debilitada, mayores costos industriales y dificultades vinculadas al abastecimiento energético. Celulosa también incrementó sus exportaciones para compensar parte de la caída del mercado argentino, aunque reconoce que esas operaciones tienen márgenes más reducidos.

El futuro de la papelera dependerá ahora de su capacidad para recuperar ventas, generar caja, reducir costos y recomponer su patrimonio. Mientras tanto, la empresa continúa operativa, pero con una estructura financiera todavía marcada por el fuerte deterioro acumulado durante los últimos años.

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