Familias de la Escuela 737 se autoconvocan por la falta de clases
Las familias se autoconvocaron tras una reunión realizada este lunes y denunciaron que los alumnos sufren constantes interrupciones por problemas edilicios, falta de agua y la escasez de personal operativo. Aseguran que, pese a comprender los reclamos laborales, la situación “ya no da para más”.
La preocupación de las familias de la Escuela 737 sigue en aumento. Este lunes, un grupo de padres decidió autoconvocarse luego de una reunión realizada en el establecimiento para exigir respuestas ante la reiterada suspensión de clases, una situación que, según denuncian, afecta seriamente el derecho a la educación de los estudiantes.
En diálogo con Crónica, Sebastián Aguilar, padre de uno de los alumnos, explicó que la decisión de organizarse surgió por la falta de soluciones concretas. “Tuvimos una reunión de padres con todo el colegio, principalmente por la falta de actividad escolar que tienen nuestros hijos. Decidimos quedarnos, armar un grupo y empezar a autoconvocarnos porque entendemos que esto ya no da para más. Está complicada la situación”, expresó.
Según relató, las interrupciones de las clases responden a una combinación de problemas: conflictos vinculados al personal operativo, deficiencias edilicias y, en la jornada de este lunes, la falta de agua en el edificio. “Entendemos el reclamo de la parte operativa y de la parte docente, las mejoras salariales las apoyamos. Más de uno de nosotros ha estado en alguna marcha acompañando, pero también tienen que entender que nuestros hijos tienen derecho a la educación“, sostuvo.
Aguilar aseguró que el impacto sobre la trayectoria escolar de los estudiantes es alarmante. “En lo que va del año han tenido dos o tres días de clase y no es mentira“, afirmó.

El padre explicó que este lunes los alumnos ingresaron con normalidad, pero pocas horas después debieron retirarse debido a un inconveniente con el suministro de agua. “Ahora los chicos se están retirando a las 9:30 porque no hay agua. Hubo una avería, no se está abasteciendo el tanque y la escuela tiene muchos problemas edilicios“, detalló.
A esa situación se suma la falta de personal auxiliar. “Tienen dos porteros y falta uno. Ya con eso se complica todo: tienen que sacar a los alumnos antes, hacerlos entrar más tarde o directamente suspender las clases durante varios días”, señaló.
Frente a este escenario, las familias incluso manifestaron su disposición para colaborar con tareas de mantenimiento si fuera necesario. “Hay un padre que está cambiando artefactos eléctricos y dijimos que, si hay que organizarse y venir a trabajar, lo vamos a hacer. Pero también nos dicen que no corresponde y que no se puede. Lo que queremos es que este reclamo llegue donde corresponda y que nos den una solución para que los chicos vuelvan a las aulas“, remarcó a nuestro equipo.
Mientras persisten los inconvenientes, la institución intenta sostener la continuidad pedagógica mediante actividades virtuales. “Están combinando Classroom con trabajos que envían por los grupos. Recién ahora empezaron a mandar tareas y vienen una o dos veces por semana a la escuela, pero pasan cosas como la de hoy: entraron normalmente y a las 9.30 ya se estaban retirando porque no había agua”, explicó.

Para Aguilar, la escuela cumple un rol que trasciende el aprendizaje académico. “Nuestros hijos tienen que estudiar. En una casa no van a aprender lo que tienen que aprender en la escuela. Es un espacio de contención, de formación y es un derecho”, enfatizó.
Como primera medida, los padres conformaron un grupo de WhatsApp para mantenerse comunicados y coordinar futuras acciones. “Vamos a informarnos por ahí, compartir los reclamos y autoconvocarnos nuevamente si hace falta. Vamos a seguir reclamando para que los chicos vuelvan a la escuela, que es lo que corresponde”, concluyó.

