La “picanha”, el plato fuerte de la derecha brasileña para frenar la reelección de Lula da Silva
Una carne jugosa dificulta el camino de Luiz Inácio Lula da Silva hacia la reelección en Brasil. El presidente de centroizquierda aseguró en su última campaña que pondría “picanha” en la mesa del “pueblo”, pero su precio aumentó y la promesa vuelve como bumerán electoral.
Su principal rival en los comicios de octubre, Flávio Bolsonaro, hijo del ex mandatario ultraderechista Jair Bolsonaro, se encarga de recordarlo en actos de campaña.
“Ya que Lula no trajo ‘picanha’, yo la traje aquí”, dijo en un evento el senador, de 45 años. Acto seguido, ofreció a la prensa un gran plato de esa codiciada carne asada.
La punta del cuadril de vaca, conocida en Brasil como “picanha”, es un corte relativamente costoso en este país, donde los asados en familia y con amigos son populares, especialmente los fines de semana.
En los mercados su precio suele oscilar entre 80 y 110 reales el kilo (entre 15 y 21 dólares), según un relevamiento de AFP.
Pero además tiene un valor simbólico. “La sensación de comer ‘picanha’ es la de comer como come el rico”, explica Mirne Franco, dueña de una carnicería a las afueras de Brasilia.
Luiz Inacio Lula da Silva busca su reelección en octubre, y prometió bajar los precios de la carne. Foto: BLOOMBERG Brasil es el mayor exportador mundial de carne bovina y el segundo mayor productor, según la Asociación Brasileña de Industrias Exportadoras de Carne (ABIEC).
La carne, en el centro de la campaña
Para su tercer mandato no consecutivo, Lula, de 80 años, fue de nuevo apoyado mayoritariamente por las clases populares.
“El pueblo volverá a comer ‘picanha'”, les prometió el líder del Partido de los Trabajadores.
Pero su precio acumuló una subida de casi 10% hasta agosto de 2026, según la autoridad estadística.
En vísperas de una elección que se anticipa muy reñida, los votantes están resentidos.
El candidato de derecha, Flávio Bolsonaro, durante un acto de campaña este lunes, en San Pablo. Foto: BLOOMBERG La carne “está más cara. Voté por Lula pero no lo haré otra vez porque no veo que cambie nada”, dice a la AFP Lucas da Silva, de 23 años, un parrillero de restaurante en un barrio popular de Brasilia.
Con ese incremento, la derecha brasileña armó un banquete.
En un video del diputado bolsonarista Nikolas Ferreira, un ama de casa se queda sin dinero a la hora de pagar en el mercado y abandona en la caja una “picanha” de marca “Promesa”.
Las imágenes tienen casi 10 millones de visualizaciones en redes sociales.
Lula se defiende con cifras
La inflación de alimentos se moderó: el promedio durante sus primeros tres años de gobierno es de 4%, frente a más de 11% de su antecesor, Jair Bolsonaro, en los últimos tres, afectados en parte por la pandemia.
“Un adversario fue a mostrar una ‘picanha’ en la TV porque está cara. Sería importante que estos rivales en lugar de ir al supermercado a hacer pirotecnia, acompañaran los datos para que supieran que las cosas mejoraron mucho en este país”, afirmó Lula en alusión al video viral.
El presidente saca pecho por tener la inflación dentro de la meta oficial y el desempleo históricamente bajo.
Pero el crecimiento de la economía desaceleró y en el segundo trimestre fue de menos del 1%. El consumo cayó.
Para Robson Carvalho, investigador de la Universidad Nacional de Brasilia, Lula hizo una promesa en “lenguaje figurado”.
Una carnicería en Brasilia, con los cortes de carne más populares en el país. Foto: AFP La “picanha” “simboliza” las acciones “para contener el precio de los alimentos”, dijo a la AFP.
Aumentos sin control
La percepción de los brasileños es que los precios suben. El 67% así lo sintió en el último mes, según una encuesta del instituto Quaest de septiembre.
“El pobre solo conoce la ‘picanha’ de oídas” y la clase media “no logra comprar más de un kilo”, resume Mirne Franco, mientras uno de sus empleados corta una pieza entera en pedazos más accesibles.
Marcela Alves Cesar, secretaria en el Parlamento brasileño, “ama” la carne, en especial los cortes más finos.
Sin embargo, últimamente compra más pollo, que considera más saludable, y también “debido al precio (de la carne), que está muy alto”.
El 4 de octubre Alves votará a Flávio Bolsonaro en la primera vuelta.
“Muchas otras cosas también están caras”, explica tras salir de un puesto en un mercado en Brasilia.
El ganadero Carlos Roberto dos Santos, propietario de 1.500 cabezas, apunta que la carne bovina es una commodity y que su precio depende de la ley de la oferta y la demanda.
Lula “sabía que no tenía ese control”; fue una promesa de un “populista”, dice a la AFP en su hacienda de Barretos, en el estado de San Pablo.
Fuente: AFP
Fijaciones.ar
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