Nepal enfrenta una tragedia sin precedentes: más de 900 muertos y miles de desaparecidos tras el colapso de un glaciar
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Nepal enfrenta una tragedia sin precedentes: más de 900 muertos y miles de desaparecidos tras el colapso de un glaciar

Una gigantesca riada de agua, barro, hielo y escombros arrasó localidades del norte y centro del país. Los equipos de rescate buscan a personas desaparecidas, incluidos trabajadores que podrían estar atrapados en túneles de proyectos hidroeléctricos.

Nepal atraviesa una de las peores catástrofes naturales de los últimos años. Una devastadora riada provocada por el colapso de una masa de hielo y roca en la región del Himalaya arrasó localidades, destruyó infraestructura y dejó un saldo que continúa aumentando a medida que avanzan las tareas de búsqueda e identificación de víctimas.

El desastre ocurrió el miércoles 26 de agosto y afectó principalmente zonas del norte y centro de Nepal, además de provocar graves daños en sectores del Tíbet, en China.

El primer balance difundido este lunes por las autoridades nepalíes registraba 903 personas fallecidas y 4.247 desaparecidas. Sin embargo, durante el mismo día el número volvió a modificarse: EFE informó posteriormente que la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres elevó la cifra de muertos a 939 y redujo la de desaparecidos a 3.925.

La variación responde al avance de las tareas de recuperación, identificación y depuración de las listas de personas cuyo paradero todavía se desconoce.

Una catástrofe desencadenada por el colapso de hielo y roca

En las primeras horas posteriores al desastre surgieron distintas hipótesis sobre el origen de la tragedia.

Los análisis posteriores apuntaron a un colapso de hielo y roca en la zona del Himalaya, que desencadenó una enorme corriente de agua, barro y escombros.

La masa descendió por los sistemas fluviales y provocó una riada de enorme poder destructivo. El agua arrastró viviendas, vehículos, puentes, caminos y estructuras vinculadas a proyectos hidroeléctricos.

Reuters informó que el fenómeno generó condiciones particularmente peligrosas en los valles afectados y que las autoridades continúan evaluando los riesgos asociados a la inestabilidad de los glaciares y a posibles nuevos episodios de inundaciones y deslizamientos.

Una carrera contra el tiempo para encontrar sobrevivientes

La prioridad de los equipos de emergencia es localizar a las personas que continúan desaparecidas.

Las operaciones se desarrollan en condiciones extremadamente complejas debido a la cantidad de barro y escombros acumulados, los daños en las rutas y puentes y la dificultad para acceder a determinadas zonas.

Uno de los principales focos de preocupación está puesto en varios túneles pertenecientes a proyectos hidroeléctricos.

Según Reuters, más de 900 personas podrían haber quedado atrapadas en túneles de distintos proyectos afectados por la inundación. Los equipos de rescate utilizan excavadoras, cámaras y otros dispositivos para intentar avanzar entre los obstáculos y determinar si todavía hay personas con vida.

La magnitud de la emergencia obligó a desplegar a más de 20.000 efectivos en las tareas de búsqueda, rescate, evacuación y asistencia.

Miles de personas afectadas y comunidades aisladas

Además de las víctimas fatales y los desaparecidos, decenas de miles de personas quedaron afectadas de manera directa o indirecta por el desastre.

Las inundaciones destruyeron o dañaron caminos, puentes y redes de servicios esenciales, complicando la llegada de ayuda humanitaria a distintas comunidades.

La Cruz Roja estimó que alrededor de 90.000 personas podrían haber sufrido las consecuencias de la catástrofe.

En algunos sectores, la falta de infraestructura obliga a los equipos de emergencia a utilizar helicópteros y otros medios para trasladar asistencia, evacuar personas y recuperar cuerpos.

También hubo graves daños en China

La catástrofe no quedó limitada al territorio nepalí.

Las aguas y los escombros también alcanzaron el área de Gyirong, en el Tíbet chino, donde fueron reportadas víctimas y personas desaparecidas.

El puerto de Gyirong, un importante punto de conexión comercial entre China y Nepal, sufrió graves daños.

Las autoridades chinas también mantienen bajo vigilancia distintas zonas del sur del Tíbet debido al riesgo de nuevos desastres geológicos.

Según información difundida este lunes, se identificaron numerosos puntos considerados potencialmente peligrosos, mientras equipos especializados utilizan drones y sensores para monitorear la situación.

La preocupación por una segunda emergencia: la sanitaria

Mientras continúan las tareas de rescate, las autoridades enfrentan otro problema que podría agravarse con el paso de los días: la situación sanitaria.

La destrucción de redes de distribución y la contaminación potencial de fuentes de agua dejaron a comunidades enteras con dificultades para acceder a agua potable.

La combinación de agua contaminada, acumulación de residuos, cadáveres, falta de infraestructura sanitaria y hacinamiento en algunos centros de evacuación aumenta el riesgo de enfermedades infecciosas.

Por ese motivo, además de buscar sobrevivientes, los equipos de emergencia trabajan para restablecer el suministro de agua y las comunicaciones y garantizar condiciones mínimas de higiene.

La amenaza de nuevos deslizamientos

La tragedia también volvió a poner el foco sobre los riesgos que representan la inestabilidad de los glaciares y el calentamiento de la región del Himalaya.

Los científicos analizan si las condiciones climáticas están contribuyendo a una mayor inestabilidad de las masas de hielo y a la posibilidad de que se produzcan nuevos desprendimientos.

Reuters señaló que la inestabilidad glaciar continúa representando una amenaza y que también existe preocupación por la formación de lagos y acumulaciones de agua que podrían generar nuevas inundaciones.

Por ese motivo, las autoridades mantienen controles y sistemas de vigilancia en diferentes puntos de la región.

Una tragedia que todavía no tiene una dimensión definitiva

A varios días del desastre, la magnitud total de la catástrofe todavía no pudo ser determinada.

Las cifras de muertos y desaparecidos continúan modificándose a medida que los equipos recuperan cuerpos, identifican víctimas y actualizan los registros.

El caso de los trabajadores de las centrales hidroeléctricas es especialmente complejo, ya que algunos podrían encontrarse atrapados en túneles bloqueados por toneladas de barro.

Al mismo tiempo, cientos de ciudadanos extranjeros se encontraban en la región cuando ocurrió la tragedia. El Gobierno de Nepal informó que entre los desaparecidos había cientos de extranjeros de distintos países.

Nepal, ante una emergencia de dimensiones históricas

La tragedia provocada por el colapso de hielo y roca dejó al país frente a una crisis que combina rescate, reconstrucción, asistencia humanitaria y emergencia sanitaria.

Más de 20.000 personas participan de las operaciones, mientras los equipos especializados intentan avanzar en zonas donde las condiciones del terreno continúan siendo extremadamente peligrosas.

Cada hora resulta clave para localizar a quienes todavía pueden estar con vida y para evitar que las consecuencias del desastre se profundicen.

Mientras tanto, miles de familias esperan información sobre sus seres queridos y las autoridades intentan reconstruir el alcance real de una catástrofe que, por su magnitud y velocidad, dejó una huella devastadora en Nepal y en distintas zonas del Himalaya.

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