Una inteligencia artificial entrenada para explorar Marte descubrió 73 volcanes ocultos en la Tierra
El sistema identificó decenas de calderas volcánicas submarinas desconocidas tras analizar el fondo oceánico. Los científicos destacan que el hallazgo permitirá mejorar la vigilancia de zonas con potencial actividad volcánica.
Una inteligencia artificial desarrollada originalmente para detectar cráteres de impacto en Marte logró un descubrimiento inesperado en nuestro planeta: identificó 73 calderas volcánicas submarinas que hasta ahora permanecían ocultas para la comunidad científica.
El trabajo fue realizado por un equipo de investigadores de la Universidad Paris-Saclay, en Francia, liderado por el especialista Andrea Verolino, y fue publicado en la revista científica Communications Earth & Environment.
De Marte al fondo del océano
El algoritmo había sido diseñado para reconocer automáticamente estructuras circulares sobre la superficie marciana. Gracias a esa capacidad, los científicos decidieron adaptarlo para analizar mapas batimétricos del fondo marino terrestre, donde se concentra la mayor parte de la actividad volcánica del planeta.
Durante el estudio, la inteligencia artificial detectó más de 87.000 posibles estructuras con características similares a calderas volcánicas. Posteriormente, mediante filtros especializados e inspecciones manuales, los investigadores redujeron la lista a 78 candidatos, de los cuales 73 resultaron ser nuevos descubrimientos, mientras que cinco ya habían sido identificados anteriormente.

¿Qué es una caldera volcánica?
Las calderas volcánicas son grandes depresiones con forma de cráter que se generan cuando un volcán expulsa enormes cantidades de magma y la cámara subterránea colapsa sobre sí misma.
Aunque muchas permanecen inactivas desde hace miles o incluso millones de años, otras pueden reactivarse y producir erupciones de gran magnitud.
Los especialistas advierten que este tipo de volcanes submarinos puede generar fenómenos de enorme impacto, como tsunamis, columnas de ceniza y alteraciones atmosféricas capaces de afectar regiones ubicadas a miles de kilómetros del lugar de la erupción.
Un antecedente que encendió las alarmas
Uno de los ejemplos más recientes fue la erupción del volcán submarino Hunga Tonga-Hunga Ha’apai, ocurrida en enero de 2022 en el Pacífico Sur. La explosión provocó un tsunami que alcanzó varios países, generó ondas de choque atmosféricas detectadas en todo el planeta y expulsó una columna de material que llegó hasta la mesosfera, convirtiéndose en una de las erupciones más potentes registradas por instrumentos modernos.
Ese episodio puso de manifiesto la importancia de mejorar el monitoreo de las estructuras volcánicas ubicadas bajo el océano.
Un avance para la prevención
Hasta antes de esta investigación, la comunidad científica tenía registradas menos de 30 calderas submarinas distribuidas en distintas regiones del mundo. Con este nuevo trabajo, el número de estructuras conocidas aumenta significativamente y ofrece una base de datos mucho más amplia para futuras investigaciones.
Los autores del estudio señalaron que el objetivo no es elaborar un inventario definitivo, sino construir un método transparente y reproducible que pueda perfeccionarse a medida que se obtengan mapas submarinos de mayor resolución.
Según destacaron, esta herramienta permitirá mejorar la evaluación de riesgos volcánicos submarinos, fortalecer los sistemas de vigilancia y contribuir a una mejor preparación frente a posibles erupciones en el futuro.
El hallazgo también demuestra el potencial de la inteligencia artificial para resolver problemas científicos más allá del propósito para el que fue creada, abriendo nuevas posibilidades en áreas como la geología, la oceanografía y la exploración espacial.

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