Con el primer ministro Keir Starmer al borde del abismo, el rey Carlos III abrió las sesiones del Parlamento británico
Pompa, armiños, carrozas, Lores y legisladores con sus mejores galas, la corona real y el boato no bastaban. El caos político es tal en Gran Bretaña que el rey Carlos mandó a preguntar a Downing St si el discurso que debía pronunciar el miércoles al mediodía en la Cámara de los Lores anunciando las políticas del gobierno seguía vigente o se postergaba para otro día. Jamás visto.
Le confirmaron que el primer ministro laborista Sir Keir Starmer continuaba en el cargo y el discurso era el mismo. Quien le disputaba el poder, el secretario de salud Wes Streeting se prepara para renunciar, tras un brevísimo encuentro de 16 minutos en Downing St con Starmer, que lo envió a trabajar, antes del discurso de Carlos III.
El soberano anunció los nuevos proyectos de su gobierno. Desde un acercamiento a Europa, el apoyo a los dos Estados en Israel y Palestina, las cédulas de identidad en un país que no las tiene y la lucha contra el altísimo costo de vida, en medio de la mayor crisis de gobernabilidad que recuerde el Ejecutivo laborista en los últimos 50 años. Casi 100 legisladores piden a Starmer que renuncie y él se niega.
Con la corona en su cabeza -tan pesada que su madre, la reina Isabel, no podía portarla en los últimos años- el rey Carlos leyó el discurso del gobierno que le entregó el secretario de justicia, David Lamy, que se enredaba entre las ropas ceremoniales.
El rey Carlos III, este miércoles durante su discurso en el Parlamento británico. Foto: AP Los anuncios
El soberano anunció que presentarán nuevos proyectos de ley para abordar las amenazas a la seguridad y reforzar la seguridad nacional.
En cuanto a la política exterior, el rey afirmó que el gobierno “continuará su apoyo inquebrantable al valiente pueblo de Ucrania, que lucha en la primera línea de la libertad”.
También “buscará mejorar las relaciones con los socios europeos como paso fundamental para fortalecer la seguridad europea” y “seguirá promoviendo la paz a largo plazo en Oriente Medio y la solución de dos Estados en Israel y Palestina”.
El monarca reiteró el “compromiso inquebrantable del gobierno con la OTAN y sus aliados” y afirmó que habrá un “aumento sostenido del gasto en defensa”.
En términos más generales, los ministros “buscarán reforzar la seguridad energética, de defensa y económica a largo plazo del Reino Unido”.
El rey anunció a continuación que se aprobará legislación para “aumentar la inversión a largo plazo en vivienda social”. Se reformará el sistema de arrendamiento y se limitarán los alquileres de terrenos.
El rey británico Carlos III, en su camino en carroza hacia el Parlamento, en Londres. Foto: BLOOMBERG Confirmó que se presentará un proyecto de ley para “abordar la creciente amenaza de entidades estatales extranjeras y sus aliados”, lo que se interpreta como una referencia principal al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán.
Se presentará un nuevo proyecto de ley de Seguridad Nacional para “responder al terrible ataque en Southport con medidas que protejan al pueblo británico de la violencia”.
En su intervención en la Cámara de los Lores, el rey anunció que el gobierno presentará un proyecto de ley para suprimir los títulos nobiliarios en determinadas circunstancias. Una clara referencia al caso de Lord Mandelson, que renunció a su cargo por el Caso Epstein.
También se presentarán propuestas para fortalecer la prestación de servicios, la rendición de cuentas, la innovación y la productividad de la Administración Pública. En la agenda del gobierno también figuran un proyecto de ley para agilizar la rehabilitación de viviendas con revestimientos inseguros como el “clading” y otro para prohibir las prácticas abusivas de reconversión de edificios y casas.
Incomodidad y tensión en medio de la pompa
La magnífica corona real, las carrozas, sus briosos caballos pura sangre, los pajes en uniformes colorados y dorados, las colas imponentes y bordó de los soberanos no sirvieron para disimular un ambiente eléctrico, pesado, en la Cámara de los Lores, en el día que el rey presentó el plan de su gobierno.
Disparos de cañón de la Artillería Real, este miércoles antes de la apertura de las sesiones en el Parlamento británico, en el Palacio de Westminster, en Londres. Foto: APAllí estaba Starmer y los cuatro secretarios de Estado presentes (incluida la canciller y la ministra del Interior y de Defensa) aun en sus cargos, a pesar de pedirle al primer ministro el martes que debía renunciar.
Desde el trono y al lado de la reina Camilla,vestida de blanco, el rey reveló la agenda de Starmer mientras su secretario de salud Streeting se prepara para dimitir. No estaba en los Lores.
Starmer, a solas con su posible sucesor
Keir Starmer mantuvo una breve reunión en Downing St este miércoles por la mañana con Wes Streeting, su rival por el liderazgo del partido. El arte de la brevedad. Apenas 16 minutos después, Streeting salió por la misma puerta por donde entró, sin hacer declaraciones.
Esto tras ocurrió una oleada de dimisiones ministeriales y casi 100 peticiones legislativas de dimisión para el premier, tras la debacle del partido en las elecciones regionales de la semana pasada.
El ministro de Salud británico, Wes Streeting, sale de Downing St tras una reunión con el primer ministro Keir Starmer. Foto: EFE Según fuentes, el secretario de Salud presentará una candidatura formal para el liderazgo del Partido Laborista. Hasta ahora no le dan los números para un desafío a Starmer.
Un portavoz de Streeting no desmintió la afirmación, declarando: “Wes es el secretario de Salud y está orgulloso de su historial de reducción de listas de espera y de la recuperación del NHS (los servicios nacionales de salud). No tiene previsto hacer ninguna declaración tras su reunión con el primer ministro que pueda desviar la atención del Discurso del Rey”.
Crisis postergada
Aunque los legisladores han comenzado a analizar el discurso del rey en la Cámara de los Comunes, la crisis para derrocar al primer ministro Sir Keir Starmer parece al menos postergada.
Los sindicatos, que se habían aliado para pedir su partida, están midiendo otros tiempos. La declaración de los 11 sindicatos afiliados al Partido Laborista afirma que Starmer “no liderará al Partido Laborista en las próximas elecciones” y que, en algún momento, “se deberá establecer un plan para la elección de un nuevo líder”.
Los sindicatos son: Aslef, Community, CWU, FBU, GMB, MU, NUM, TSSA, Unsion, Unite y USDAW, los más furtes.
Esto quiere decir que Starmer podría gobernar hasta septiembre al menos, cuando podría organizarse una elección para conseguir que el candidato favorito de los laboristas, el alcalde de Manchester Andy Burnham, tenga tiempo de ser elegido diputado y pueda proponerse como líder partidario. En la reunión secreta en Londres con sus aliados, Andy vino especialmente de Manchester para pedir más tiempo y organización.
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